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El régimen chino delega a las empresas la tarea de reducir la pobreza

El régimen chino delega a las empresas la tarea de reducir la pobreza
Gente cenando en las calles de una villa de migrantes en las afueras de Beijing el 17 de agosto de 2017. (Nicolas Asfouri/AFP/Getty Images)
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Como dicen los sociólogos, un incremento en la pobreza suele causar más crímenes y malestar social.

En su historia, el Partido Comunista Chino (PCCh) ha tenido especial cuidado con las revueltas sociales que puedan socavar su mando; sea por caso la brutal represión de los estudiantes activistas por la democracia en la Plaza Tiananmen en 1989 o el aparato de censura de internet, que persigue a disidentes del partido.

Por esto, el mandatario chino Xi Jinping usó como frase de su gestión “sacar al pueblo de la pobreza”. Él mencionó esta idea varias veces en su reciente discurso de año nuevo, y cuando se dirigió a los miembros del PCCh en el cónclave crítico del 19 Congreso Nacional.

En 2012, cuando llegó al poder, habló de su objetivo de convertir a China entera en una sociedad “xiaokang” para el 2020 –una sociedad donde la gente lleve vidas cómodas con las necesidades materiales satisfechas.

Según datos del Banco Mundial, unos 493 millones de chinos, el 36 % de la población total, vive con US$ 5,50 o menos por día. Lograr la China de los sueños de Xi no es tan fácil de lograr.

Chinos jugando un juego de naipes en una villa migrante en las afueras de Beijing el 20 de junio de 2017. (Nicolas Asfouri/AFP/Getty Images)

En las sociedades occidentales, reducir la pobreza es un asunto complejo y multifacético. Las organizaciones de investigación recomiendan invertir en la educación infantil, aumentar las oportunidades de empleo en trabajos con especialidades, y ofrecer subsidios a la niñez o créditos impositivos para familias con niños.

Aunque el Banco Mundial admite que levantar las restricciones políticas a la actividad económica ha logrado que millones de personas escapen de la pobreza en las últimas tres décadas, en su informe “China 2020” advirtió sobre la creciente iniquidad en el ingreso entre las áreas urbanas y rurales, algo que podría obstaculizar los intentos de reducir la pobreza.

Hacer que los ricos ayuden a los pobres

Con la gran deuda y lenta economía de China, las autoridades centrales no quieren resolver la pobreza ellas mismas. El régimen ha pedido entonces a los más ricos del país que den una mano. El año pasado, el libro blanco sobre la “reducción de la pobreza y derechos humanos” elogiaba los esfuerzos del Estado para hacer que los grandes conglomerados junten dinero para los pueblos más pobres.

En la Conferencia Mundial de Internet, celebrada en la provincia de Zhejiang en diciembre, se organizó un panel con las compañías tecnológicas más grandes del país: entre ellas Alibaba, JD.com y Ant Financial. A estas empresas se les asignó 13 prefecturas y condados pobres. Su estrategia para sacar de la pobreza a los pobres moradores fue proporcionarles acceso a internet y enseñarles habilidades con la tecnología.

Una mujer cocina en un comedor comunitario de una villa de migrantes en las afueras de Beijing el 7 de septiembre de 2017. (Nicolas Asfouri/AFP/Getty Images)

La filantropía es ahora obligatoria para los empresarios ricos. El régimen chino no esconde sus intenciones; en un editorial titulado “Creando una estructura para el Estado y el mercado para aliviar la pobreza juntos”, publicado por el periódico estatal Study Times, promovió usar los “mecanismos del mercado” para ayudar a los pobres y demostrar el éxito del socialismo con características chinas.

Otro editorial, del estatal Global Times, resaltó la responsabilidad de los gigantes de internet chinos por sostener el manto de la “estabilidad social”, un eufemismo usado para sofocar el descontento y las protestas.

Unos niños juegan a los naipes en una villa de migrantes en las afueras de Beijing el 7 de septiembre de 2017. (Nicolas Asfouri/AFP/Getty Images)

“Estas compañías deberían usar sus propias habilidades, talentos, capacidades administrativas y otras formas para apoyar el desarrollo económico y la estabilidad política del país”, decía el editorial. La inestabilidad social significa problemas para el PCCh, el cual gobierna ejerciendo el control sobre sus ciudadanos.

Los negocios se alinean con las políticas

En respuesta, algunos de los ejecutivos de empresas más ricos de China se han sumado con entusiasmo prometiendo seguir obedientemente la línea del partido, tal como deben.

El 1 de diciembre, Jack Ma, presidente de Alibaba, una de las compañías de internet más grandes de China, anunció que luego de estudiar la ideología del partido del 19 Congreso Nacional, se sintió obligado a crear una fundación para ayudar a los pobres y se comprometió a juntar 10 mil millones de yuanes en cinco años. Parte de los fondos vendrán de las ganancias de las ventas de Alibaba, pero la mayoría provendrá de las donaciones de sus empleados, explicó Ma. Él habló de alentar a la nueva generación de campesinos a labrar la tierra y obtener ganancias de la agricultura moderna, con la ayuda de tecnología avanzada que puede procesar datos.

Le habló a la audiencia: “Los estudios de Alibaba de los documentos del 19 Congreso son probablemente más serios que los de cualquier otra compañía. Me gustaría preguntar ¿Qué podemos hacer para encarnar el espíritu del 19 Congreso?”

El fundador y presidente ejecutivo del Grupo Alibaba, Jack Ma, en una feria tecnológica en Hanover, Alemania, el 15 de marzo de 2015. (Tobias Schwarz/AFP/Getty Images)

Jack Ma fue quien una vez dijo que los negocios chinos deberían ser como “ir a citas con el gobierno, pero sin casarse”.

Para no ser menos, el 1 de diciembre, el portavoz del régimen chino, el Diario del Pueblo, publicó una entrevista con Liu Qiangdong, fundador del rival de Alibaba, la tienda online JD.com, donde él explicaba cómo su compañía estaba trabajando en las metas mencionadas en el informe de Xi del 19 Congreso.

En noviembre de 2017, Liu publicó en su cuenta de Weibo (el equivalente chino a Twitter) que se había convertido en el jefe de pueblo honorario en Ping Shitou en la provincia de Hebei. Él quiere que todos los pobladores salgan de la pobreza y aumenten 10 veces su ingreso promedio en un plazo de cinco años, “no a través de donaciones, ¡sino [creando] industria!” Aún no ha dado detalles de sus planes.

Liu Qiangdong le dirige la palabra a sus empleados el día en que JD.com consigue su oferta pública inicial (IPO) en la bolsa Nasdaq en Nueva York el 22 de mayo de 2014. (Andrew Burton/Getty Images)

El régimen chino ha también presionado para que las compañías de comercio electrónico ayuden a los pobladores rurales a poner tiendas electrónicas para vender su producción, esperando así disminuir la brecha de ingresos entre la ciudad y el campo. Ule.com, una tienda online con sede en Shanghai, producto de una inversión conjunta entre el servicio postal estatal China Post y el Grupo Tom, una firma de tecnología y prensa, es un participante principal.

Quedará por ver si esta filantropía forzada a los ejecutivos podrá sacar a la gente de la pobreza o no.

Frank Fang contribuyó con este informe.


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