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Mientras China prohíbe la importación de desechos extranjeros, trata con sus propios problemas de basura

Mientras China prohíbe la importación de desechos extranjeros, trata con sus propios problemas de basura
Bolsas de basura cerca del Auto Show en Shanghái, 21 de abril de 2011. (Philippe Lopez/AFP/Getty Images)
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En julio del año pasado, China anunció que prohibiría la importación de productos de desperdicios sólidos extranjeros, entre ellos plástico, papel y textiles. El país solía ser el importador más grande del mundo de materiales reciclables, los cuales eran reutilizados por su industria manufacturera.

En 2016, China importó más de 7,3 millones de toneladas de plástico. Países en la Unión Europea exportan alrededor del 40 por ciento de sus plásticos desechados a China. Mientras tanto, Estados Unidos exporta alrededor de un sexto de sus reciclables a China, según un informe de National Public Radio.

La noticia de la prohibición de China hizo que los países se preocuparan por cómo sus servicios nacionales de desperdicios podrían manejar tanta cantidad sin su ayuda.

La prensa china reportó que a partir del 1 de enero de 2018 el país puso en vigencia su prohibición de basura.

¿Pero sabías que China tiene su propio problema para manejar la basura?

El gran basural de China

Las grandes ciudades de China actualmente están funcionando al máximo de su capacidad, algunas eligen aliviar el problema tirando su basura en pequeños pueblos y ciudades de los alrededores.

Esto recientemente fue hecho público por un juicio en el que tres personas fueron sentenciadas a prisión por tirar ilegalmente basura de Shanghai en un área pintoresca a unas dos horas en auto, la Isla Xishan. La isla está ubicada dentro del Lago Tai.

Arreglaron que unos botes trasladaran la basura de Shanghai a un centro de rehabilitación de drogas en la Isla Xishan, ciudad de Suzhou, donde acordaron hacer proyectos para el medio ambiente, según indicaron los tribunales locales que mantuvieron la condena original el pasado 29 de diciembre después de que los defensores apelaran.

Desde fines de 2015 hasta principios de 2016, habían tirado hasta 12.000 toneladas de desechos. Ganaban entre 7 y 10 yuanes (entre U$S 1,08 y U$S 1,54) por cada tonelada que manejaran.

Dos fueron acusados por contaminar el medio ambiente y otro por fraude, con multas y condenas de entre 4,5 y 5,5 años.

Un recolector de desechos pedalea en su triciclo por una calle en Shanghai, 16 de diciembre de 2016. (Johannes Eisele/AFP/Getty Images)

Su ardid recién fue descubierto cuando en junio de 2016, los habitantes de Suzhou notaron botes con basura, emitiendo repugnante olor, que salían por las noches. Luego de que los residentes subieran información en las redes sociales y llamaran la atención hacia el asunto, la policía de Suzhou comenzó a investigar y dijo que los botes venían del Distrito Jiading de Shanghai.

Los tribunales dijeron que en total las pérdidas de propiedad pública y privada alcanzaron un total de 8,28 millones de yuanes, y que se estima que los esfuerzos para limpiar la contaminación costarían más de 225.000 yuanes.

En otras pequeñas ciudades dentro de la provincia de Jiangsu, como Nantong y Wuxi, la prensa china también reportó casos de personas que tiraban basura de Shanghai ilegalmente.

Shanghai ha estado sobrepasada de basura por varios años. El periódico portavoz del régimen chino, el Diario del Pueblo, reportó en 2013 que Shanghai genera 20.000 toneladas de desechos por día. Cada 16 días, la cantidad de basura sería tan alta como el icónico rascacielos Jin Mao de 420 metros en el centro de Shanghai. Muchas ciudades de tamaño grande y mediano también están al máximo de su capacidad: Beijing produce 18.400 toneladas por día, mientras que Guangzhou al sur de China produce 18.00 toneladas.

Niños pescan en un área rural rodeados de basura en Shanghai, 14 de junio de 2004.  (Liu Jin/AFP/Getty Images)

El periódico chino China Construction Daily  reportó en 2014 que dos tercios de las ciudades chinas están sobrepasadas de basura. Su total acumulativo podría cubrir 500 millones de metros cuadrados, mientras que la pila continúa creciendo a una tasa de 8 a 10 por ciento anual.

Contrabandeando basura

Previo a que la reciente prohibición entrara en vigencia, contrabandear basura extranjera era un gran negocio en China. El grupo ambiental radicado en EE. UU. Basel Action Network (BAN) descubrió que muchos desechos electrónicos de Estados Unidos terminan en China, principalmente en un área rural norteña de Hong Kong llamada Nuevos Territorios.

Los investigadores de BAN colocaron rastreadores GPS en los desechos electrónicos y descubrieron cientos de basureros donde los trabajadores destrozaban los dispositivos a mano, “exponiendo a los trabajadores a peligroso polvo cargado de mercurio, vapores peligrosos y tóners”, según su más reciente informe sobre desechos electrónicos. Bajo las reglas del tratado de Naciones Unidas, la Convención de Basilea, es ilegal que los países en desarrollo importen desechos electrónicos peligrosos de Estados Unidos.

Basel Action Network estimó que Hong Kong importa tres millones de toneladas de desechos electrónicos anualmente.

Trabajadores descargan un camión con desechos electrónicos en el municipio de Guiyi, ciudad de Shantou, provincia de Guangdong, 9 de agosto de 2014. (Johannes Eisele/AFP/Getty Images)

Mientras tanto, muchas empresas en China ganan dinero revendiendo ropa usada importada de basureros, compañías de manejo de desechos o morgues de hospitales de Corea, Japón y Estados Unidos.

Aún está por verse si esta importación ilegal de basura continuará o no a partir de la prohibición. Pero el comentador de temas de actualidad de China de La Gran Época, Yan Dan, escribió en un artículo reciente que dada la destrucción ambiental que el régimen chino ya cometió, es difícil que el público chino crea que esta política pueda revertir su curso.

También señaló que para que ocurriera el contrabando de basura extranjera, las autoridades chinas deben haber hecho la vista gorda y haberlo permitido tácitamente.

Li Xin’an y Wang Jianyu contribuyeron a este reportaje.


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