China, Economía china, Opinión, Sociedad china

Política de pagos electrónicos desleal y peligrosa de China

Política de pagos electrónicos desleal y peligrosa de China
Líder Xi Jinping y su esposa Peng Liyuan y el presidente de EE.UU. Donald Trump y la primera dama Melania asistieron a una cena de estado en el Gran Salón del Pueblo el 9 de noviembre de 2017 en Beijing, China.(Thomas Peter - Pool/Getty Images)
Compartir

El viaje del presidente Trump a Asia destacó la dificultad de reducir las barreras de ingreso de las empresas estadounidenses a los principales sectores chinos. La innovación estadounidense en el sector de los servicios de pago electrónico, por ejemplo, coloca a las principales compañías financieras estadounidenses en la cúspide de una avanzada en el codiciado mercado chino.

Sin embargo, las prácticas comerciales desleales de China amenazan con convertir una enorme oportunidad de crecimiento en un problema económico costoso para las empresas estadounidenses y en un probable problema de seguridad para los consumidores estadounidenses.

El mercado mundial de tarjetas de pago asciende ahora a 14.000 millones de tarjetas, con mil millones de nuevas tarjetas emitidas el año pasado. El crecimiento más rápido se registra en la región de Asia Pacífico, donde China contribuye de manera desproporcionada al incremento de titulares de tarjetas.

Visa, Mastercard y UnionPay, una compañía china, representan el 80 por ciento de todas las tarjetas. Según el estudio de “Datos de tarjetas de pago globales y pronósticos para 2022”, la rápida expansión del mercado chino de tarjetas ha ayudado a UnionPay a aumentar su cuota de tarjetas a nivel mundial al 43 por ciento en 2016, y a extender su ventaja sobre Visa y Mastercard.

No sólo perdieron Visa y Mastercard cuota de mercado global ante UnionPay, sino que la tarjeta de pago china está consolidando su posición como líder del mercado al explotar el acceso chino a mercados externos, incluyendo los occidentales. UnionPay se está posicionando como una alternativa a Visa y Mastercard en un número de mercados extranjeros, especialmente Rusia y varios países de la región de Asia Pacífico.

UnionPay está buscando mercados externos anticipándose a la competencia doméstica de empresas como Visa y Mastercard una vez que estas compañías americanas obtengan licencias locales para operar en China. Sin embargo, las preocupaciones de UnionPay sobre cómo contrarrestar la competencia en su mercado doméstico son exageradas, ya que el gobierno chino sigue comprometido en asegurar lo mejor de ambos mundos para las compañías de pagos chinas.

China es el principal ejemplo de un régimen que intenta frenar el crecimiento mundial del sector de pagos. Lo hacen, principalmente, alzando barreras a la entrada de las empresas estadounidenses en el mercado chino.

Los billetes de Renminbi se colocan en la mesa del personal bancario en un banco de Lianyungang, en la provincia de Jiangsu, al este de China, el 11 de agosto de 2015. (STR/AFP/Getty Images)

El hecho de que China no haya respetado las normas internacionales en materia de pagos electrónicos está bien documentado. China sólo permite a una entidad china (es decir, UnionPay) suministrar servicios de pago electrónico para transacciones con tarjetas de pago denominadas y pagadas en renminbi en China. Otros proveedores de servicios sólo pueden suministrar estos servicios para transacciones con tarjetas de pago efectuadas en moneda extranjera. China también requiere que todos los dispositivos de procesamiento de tarjetas de pago sean compatibles con el sistema de UnionPay, y que las tarjetas de pago tengan el logotipo de UnionPay.

Desde hace mucho tiempo, los Estados Unidos se oponen a estas restricciones y requisitos chinos relativos a los servicios de pago electrónico para las transacciones con tarjetas de pago y a los proveedores de dichos servicios.

Tras una queja formal estadounidense presentada en 2010 ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), el 16 de julio de 2012 la OMC emitió su informe en la disputa sobre las medidas chinas que afectan a los servicios de pago electrónico. La OMC exigió que China abriera su industria de pagos a la competencia extranjera.

Sin embargo, China sigue sin respetar las normas internacionales. China aún no ha abierto su mercado interno.

Supuestamente, eso cambiará. El regulador del gobierno chino anunció recientemente que permitirá, tarde o temprano, la entrada estadounidense en el mercado de pagos de China. Sin embargo, los chinos suplementaron su aparente reducción de las barreras proteccionistas con advertencias regulatorias significativas.

Las normas regulatorias que permiten a las empresas estadounidenses iniciar el proceso de concesión de licencias sugieren que los chinos no tiene la intención de permitir  “un acceso pleno y rápido al mercado” en un futuro cercano. Las empresas estadounidenses pueden presentar una solicitud de licencia, pero no pueden empezar a operar en el mercado chino.

Además, empresas como Visa y Mastercard se verán obligadas a construir nuevos centros de datos en China. Todos los procesamientos de datos de estas empresas para el mercado chino deben realizarse en China continental.

El cumplimiento de estas onerosas exigencias normativas dará como resultado un enorme incremento de los gastos generales anuales de Visa y Mastercard. Este aumento en los costos se producirá a expensas de posibles nuevos empleos adicionales de Visa y Mastercard en Estados Unidos.

Pero, la excesiva regulación china de su mercado doméstico de pagos no es simplemente un problema económico para las empresas y trabajadores estadounidenses. El trato injusto de las empresas de pago estadounidenses por parte de los chinos podría tener otros resultados mucho más perjudiciales para la gente estadounidense.

Por ejemplo, la red global de pagos y la investigación de Mastercard operan a través de conmutadores centrales. Una vez que el centro de procesamiento de datos de la empresa esté funcionando en China continental, podría ser eventualmente presa de ataques cibernéticos por parte del régimen chino o por orden de éste.

Habría enormes preocupaciones de seguridad relacionadas con la entrega a los chinos de las auténticas claves del reino de pagos de Mastercard. Con un acceso sin restricciones, el régimen chino podría ver potencialmente todos los datos de clientes de Mastercard, incluyendo los registros financieros confidenciales de millones de estadounidenses.

Y lo más grave, los planes de Mastercard deben someterse a una “revisión de seguridad nacional”. Esta vulnerabilidad en materia de seguridad se vio agravada por el nuevo tratado de comercio electrónico firmado este verano entre China e Irán.

Esperemos que los funcionarios de la administración de Trump hayan impresionado a sus contrapartes chinas de que el sector de pagos, una innovación estadounidense única, puede ser beneficiosa para ambas economías si las empresas estadounidenses son recibidas por un entorno regulatorio chino racional.

 

Patrick Basham es director fundador del Instituto para la Democracia, una organización de investigación políticamente independiente con sede en Washington DC.

Las opiniones expresadas en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de La Gran Época.

 

Por favor compartí este artículo en tus redes sociales, de ésta manera ayudarás a La Gran Época a continuar ejerciendo un periodismo independiente. ¡Gracias por tu apoyo!


Compartir
TE RECOMENDAMOS
EN FOCO