El complot detrás de la represión a los uigures en Xinjiang, China

El representante de la Asociación Uigur de Reino Unido y ex médico cirujano Enver Tohti recientemente se sentó con La Gran Época para aclarar la confusión sobre las protestas y disturbios que ocurrieron en los años recientes en Xinjiang.

El régimen chino ha catalogado al pueblo étnico uigur como una amenaza terrorista para justificar su severa represión y la vigilancia de Xinjiang, una región al noroeste de China donde residen muchos uigures. El régimen prohibió que los estudiantes hablen uigur en las escuelas, persiguió su religión –la mayoría de ellos son musulmanes–, quemó sus libros religiosos y más recientemente los puso en campos de detención.

Incidentes violentos se convirtieron en justificación para que el régimen chino incitara la tensión étnica entre uigures (una minoría étnica) y los chinos Han, que constituyen la etnia mayoritaria en China.

El acontecimiento más infame y fatal de la historia reciente fueron los disturbios del 5 de julio de 2009 en Urumqi, que resultó en al menos 197 muertes. Hasta el día de hoy, no está claro qué o quién dio pie a que los manifestantes  –que inicialmente se reunieron en apoyo a los trabajadores uigures migrantes que fueron asesinados en una disputa en una fábrica de la provincia de Guangdong– se tornaran violentos. La explicación oficial del régimen chino es que los uigures estaban motivados por un deseo separatista de establecer un Estado independiente.

Uigures protestan frente a policías en Urumqi, 7 de julio de 2009. (Guang Niu/Getty Images)

Enver Tohti durante una entrevista con New Tang Dynasty Television, un medio de comunicación asociado a La Gran Época. (Chen Baizhou/La Gran Época)

Tohti cree que la publicidad indica que las autoridades de Urumqi habían tramado todo el incidente: llevar a muchos uigures a la ciudad, luego fomentar sentimientos de disgusto entre ellos e incitarlos a protestar violentamente.

Dijo que el régimen chino había hecho algo similar solo dos años antes. En 2007, las autoridades chinas afirmaron que hicieron una redada en un campo de entrenamiento para una organización terrorista de Turquestán Oriental. La ubicación del campo era en efecto una pequeña mina de carbón que los uigures locales comenzaron a explotar luego de que el gobierno local abandonara el proyecto. Cuando el gobierno quiso una participación en las ganancias, ambos lados entraron en conflicto. Un oficial de policía murió cuando detonó un explosivo en la mina.

“Es una trampa que armó el Partido Comunista Chino”, dijo Tohti.

Décadas de vigilancia del régimen también hicieron que los uigures estén completamente descontentos con las autoridades. Tohti explicó cómo el comité vecinal local alienta a los uigures a espiarse entre ellos y a reportar información a la policía, por lo que son recompensados con dinero en efectivo.

La policía patrulla las calles mientras los uigures dejan la Mesquita Id Kah en la vieja ciudad de Kashgar en Xinjiang, 26 de junio de 2017. (Johannes Eisele/AFP/Getty Images)

Shiu Wen-tang, investigador del Instituto de Historia Moderna de la Academia Sinica con sede en Taiwán, señaló que los uigures en Xinjiang son incapaces de tramar un gran incidente, dado que al haber mantenido el régimen chino un control tan estricto sobre todos los aspectos de sus vidas, tal coordinación sería extremadamente difícil.

El régimen chino es conocido por utilizar esta táctica para lograr sus objetivos: en 2014 durante el movimiento prodemocracia de los “Paraguas” en Hong Kong, las personas contratadas por las autoridades chinas en Hong Kong estuvieron detrás de las escaramuzas que ocurrieron entre los manifestantes –lo que dio pie a que la policía tomara medidas severas. Algunos observadores políticos creen que la agitación fue un complot de los miembros de la facción opositora del Partido –leal al excabecilla Jiang Zemin– para fomentar inestabilidad social y crear un dilema político para Xi.

Jiang Yuchan contribuyó a este reportaje.

 
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