Documental televisivo surcoreano confirma que la sustracción de órganos sigue ocurriendo en China

Han surgido nuevas evidencias que indican que todavía siguen realizando sustracción de órganos en China, esta vez a partir de un documental televisivo surcoreano y a pesar de la declaración oficial china de que tales abusos habían terminado.

Un programa llamado “Informe de Investigación 7”, transmitido por TV Chosun, una cadena de cable propiedad de uno de los periódicos más grandes de Corea del Sur, Chosun Ilbo, viajó de incógnito para investigar el fenómeno del turismo médico o de salud debido a que turistas de Corea del Sur viajaban a China para someterse a una cirugía de trasplante de órganos. El documental se emitió en Corea del Sur el 15 de noviembre.

El equipo del programa viajó a un hospital en la ciudad de Tianjin, al noreste de China, bajo el pretexto de que estaban preguntando por una cirugía para un paciente surcoreano con enfermedad renal que necesitaba un trasplante.

El periodista con una cámara secreta, filmó sus interacciones con el personal del hospital, quien le informó que se puede encontrar un órgano compatible en cuestión de semanas. Si la familia del paciente estaba dispuesta a donar dinero adicional a la ‘organización benéfica del hospital’, el período de espera podía acelerarse y al paciente se le podría asignar antes un órgano compatible, señaló una enfermera al periodista. El documental no especificaba con precisión cuándo se había producido el hecho, aunque parece que fue a principios de año.

¿De dónde podrían provenir los órganos que parecen estar disponibles a pedido?

Basándose en el extenso reportaje premiado de La Gran Época sobre la sustracción de órganos en el pasado, probablemente una de las fuentes principales provenga de prisioneros de conciencia que están recluidos dentro de las prisiones chinas por su creencia. Esto incluye principalmente a practicantes de Falun Dafa, también conocido por Falun Gong, una práctica espiritual que el régimen chino ha prohibido y perseguido severamente desde 1999. Los órganos son probablemente sustraídos por la fuerza de sus cuerpos, causando su muerte en el proceso.

Otro grupo objetivo para la sustracción de órganos son los musulmanes uigures, que han sido sometidos a extensos análisis de sangre y análisis de ADN, así como las personas que simplemente son secuestradas en las calles de China.

Imágenes de las salas de cirugía del Primer Hospital Central de Tianjin, capturadas en el documental surcoreano. (Captura de pantalla vía YouTube)

El régimen chino siempre afirmó que los órganos proceden de prisioneros ejecutados. Pero el número de trasplantes de órganos realizados, excede con creces al número de ejecuciones, las que han disminuido significativamente en los últimos años. La explicación oficial es insuficiente para justificar el nivel de actividad de trasplantes observable, sobre todo teniendo en cuenta que el sistema voluntario de donantes de órganos del país asiático es mínimo. Según las creencias tradicionales chinas, perturbar el cadáver de una persona después de su muerte es considerado tabú.

El documental también señala estas discrepancias y citando informes de investigadores independientes anteriores, llega a las mismas conclusiones sobre la posibilidad de que exista un banco de órganos de prisioneros, siendo asesinados por orden de una cirugía de trasplante.

Pero el programa es excepcional! Aporta evidencia concreta directamente del personal del hospital chino y de médicos surcoreanos sobre que: hasta hoy en día la sustracción de órganos continúa sin interrupción, impulsada en parte por extranjeros desesperados por prolongar sus vidas con un trasplante de órganos.

Las autoridades chinas prometieron que el uso de prisioneros como fuente de órganos, cesaría a partir de enero de 2015. Estas promesas y los reclamos subsecuentes de reforma, llevaron a que la Organización Mundial de la Salud y la Sociedad de Trasplantes avalaran el sistema chino de trasplantes. El informe de la investigación coreana parece contradecir tales afirmaciones.

 

Cuentas de Hospital

El documental estima que desde el año 2000, aproximadamente 2.000 surcoreanos viajaron cada año a China para someterse a un trasplante quirúrgico; un número significativamente superior a los datos de un estudio publicado recientemente en la revista médica “Transplante”, el que fuera realizado en centros de trasplantes surcoreanos, que dieron seguimiento a sus pacientes operados en China. El documental no explica cómo se obtuvo la cifra, aunque parece ser una extrapolación basada en datos anecdóticos adquiridos por la investigación periodística.

El equipo viajó a un hospital en Tianjin conocido por ser popular entre los turistas médicos surcoreanos, pero no lo identificaron por su nombre. Basado en las imágenes filmadas del hospital y su descripción, coincide con el Primer Hospital Central de Tianjin del que La Gran Época había informado anteriormente. El hospital tiene todo un edificio de varios pisos dedicado al trasplante de órganos, con capacidad para 500 camas en caso de necesitarlo.

Al llegar al hospital, el periodista encubierto fue recibido por una enfermera que hablaba coreano quien le mostró la sala del hospital. Una paciente surcoreana que acaba de someterse con éxito a un trasplante, le comunicó al reportero que esperó dos meses para obtener un órgano compatible. El hijo de la paciente le informó al reportero que tardaron dos horas desde el momento de la sustracción del órgano hasta llegar al hospital. También indicó que el hospital cobraba diferentes precios para diferentes grupos.

La enfermera de habla coreana en el Tianjin First Central Hospital, que se muestra en el documental. (Captura de pantalla vía YouTube)

El reportero preguntó cuántas cirugías de trasplante suele realizar el hospital normalmente. La enfermera respondió que el día anterior, hubo tres cirugías de riñón y cuatro de hígado. Si este fuera el volumen promedio diario de trasplante en el hospital, se estarían realizando alrededor de 2,500 trasplantes por año. Sin embargo, no está claro cuál es el promedio de los trasplantes diarios en el hospital.

Después de que la enfermera y un médico de trasplante revisaron los registros médicos del supuesto paciente surcoreano y confirmaron que el paciente era apto para la cirugía, el periodista preguntó cuánto tiempo tendría que esperar hasta la cirugía. La enfermera respondió que eso dependía, pero algunos pacientes sólo esperaron una semana, dos semanas o unos 50 días. Luego agregó que si uno deseaba agilizar el proceso y que se le diera prioridad a su órgano, se podía donar un dinero adicional al costo de la cirugía para la organización caritativa del hospital. Cuando le preguntaron cuánto era la donación, ella respondió 10.000 yuan (aproximadamente USD $1.500).

En un intercambio escalofriante, el reportero preguntó si el supuesto paciente podía recibir un órgano de una persona joven. La enfermera dijo que el hospital sólo elige órganos de gente joven.

La enfermera también mostró al reportero un pabellón especialmente para extranjeros, revelando  una habitación espaciosa y bien amoblada, perteneciente a un paciente de Oriente Medio, cuyo honorario de cirugía fue “atendido en el consulado”.

También informó al reportero que los familiares de muchos pacientes permanecen en un hotel cercano perteneciente al hospital, un edificio de 16 pisos.

El equipo del programa también visitó el hotel y habló con una pareja surcoreana, uno de los cuales fue un paciente de trasplante que recientemente realizó la cirugía. La pareja dijo que un piso era sólo para pacientes coreanos y sus familiares. La pareja tenía una visa de tres meses.

 

Reclamos de Experimentos Humanos

El programa de investigación periodística también examinó informes, sobre que el desprestigiado ex jefe de policía de Chongqing, Wang Lijun; supervisó experimentos humanos morbidos para investigar métodos de trasplante de órganos que permitieran preservar mejor la condición de los mismos; documentado en primer lugar por el grupo sin fines de lucro, Organización Mundial para la Investigación de la Persecución de Falun Gong (WOIPFG).

El equipo periodístico del documental viajó al hospital de Chongqing y al laboratorio de investigación supervisado por Wang, encontrando planos colgados en la pared, de una máquina que al infligir lesiones cerebrales, causarían muerte cerebral, parecidos al patentado bajo el nombre de Wang encontrado por WOIPFG. Las patentes para la máquina de Wang Lijun están disponibles en la red, identificándola como una “máquina de impacto de lesión en el tallo cerebral primario”.

Imágenes de una máquina que induce lesiones cerebrales, colgada en el hospital de Chongqing que supervisó Wang Lijun, como se muestra en el documental. (Captura de pantalla vía YouTube)

Cuando el reportero preguntó acerca del propósito de la máquina, el personal del laboratorio confirmó que la máquina podría ser usada en un humano para causarle muerte cerebral mientras mantiene saludables otros órganos del cuerpo.

 

Médicos cómplices en Corea del Sur

Los pacientes surcoreanos son remitidos a hospitales chinos por médicos en su país de origen. El equipo del programa periodístico visitó un hospital de Seúl, donde el médico admitió haber recomendado antes a los pacientes, que visitaran el hospital de Tianjin… pero ya no lo hace. Cuando se le preguntó sobre las preocupaciones con respecto a la fuente de los órganos, el médico se negó a hacer comentarios.

Un médico en un hospital coreano sin nombre habla con el reportero del programa. (Captura de pantalla vía YouTube)

En otro hospital anónimo, un médico dijo que sabía que los órganos en China son de “prisioneros perseguidos por su fe”. El dilema ético le llevó a dejar de recomendar pacientes a China. Cuando se le preguntó si se arrepintió de sus decisiones anteriores, dijo que no, ya que el paciente necesitaba la cirugía de trasplante para vivir.

Una petición de respuesta de la Sociedad Coreana de Trasplantes quedó sin contestar al momento de la publicación de este artículo.

 

Preocupaciones para Corea del Sur

El año pasado, una fuente anónima que se identificó como un ex-trabajador del Tianjin First Central Hospital escribió a La Gran Época acerca de su experiencia.

“Muchos de los pacientes extranjeros que recibieron trasplantes llegaron a China en busca de hígado o riñón. La mayor parte de estos extranjeros eran surcoreanos”, describió el anónimo. La fuente también explicó cómo se derivó a los pacientes al hospital. “Un conocido médico surcoreano en uno de los hospitales más grandes de Corea del Sur presentaría a sus pacientes a un intermediario. Este intermediario derivaría a estos pacientes al hospital de Tianjin”.

En 2015, David Matas, uno de los investigadores independientes más prominentes que ha documentado evidencia de la sustracción de órganos en China; expresó su preocupación por la falta de transparencia en cuanto a la obtención de órganos en China, en una conferencia de la industria médica celebrada en Seúl, Corea del Sur.

En julio pasado, varias organizaciones internacionales de salud firmaron una carta en la que saludaban la “reforma de donación y trasplante de órganos” de China; incluyendo la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Pontificia Academia de Ciencias del Vaticano (PAS) y la Sociedad de Trasplantes (TTS), reportó Global Times, un periódico estatal chino.

Preguntado si el PAS cambiará su postura hacia el sistema de China a la luz del documental; el Dr. Francis Delmonico, experto en trasplantes y académico del PAS, no abordó directamente las pruebas del incesante abuso en el documental coreano; en cambio en su lugar respondió: “la postura del PAS es apoyar la reforma de China que sea consistente con la Declaración del PAS y firmada por colegas chinos en la Cumbre del PAS”.

 

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