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‘Aún estaba con vida’: El estremecedor relato de un médico sobre la sustracción forzada de órganos

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“Estaba sangrando. Aún estaba con vida”, recordó el doctor chino Enver Tohti frente a un panel de expertos en Irlanda sobre la lucrativa práctica que realiza China de sustraer órganos a prisioneros de conciencia.

El Comité Conjunto de Comercio y Asuntos Extranjeros y Defensa, escuchó la evidencia presentada por los expertos en sustracción de órganos, entre los que estaban David Matas y Ethan Gutmann, nominados al Premio Nobel de la Paz por su trabajo investigativo en China.

El panel sugirió una serie de recomendaciones al comité, entre las cuales estaba exigir al gobierno que prohiba el ‘turismo de órganos’, un negocio tremendamente lucrativo abusado principalmente por China, donde la gente viaja desde el extranjero para recibir un trasplante de órgano.

El conjunto principal de las víctimas de este tipo de trasplante son los practicantes de Falun Gong, una práctica tradicional de meditación pacífica cuyos principios fundamentales son Verdad, Benevolencia y Tolerancia. El Partido Comunista Chino (PCCh) inició una sangrienta persecución a los practicantes en 1999, que continúa hasta la fecha.

Cientos de miles de practicantes permanecen detenidos en una vasta red de campos de trabajo en toda China, vulnerables y en riesgo de ser puestos en listas de sustracción de órganos.

El turismo de órganos ya está prohibido en Israel, Taiwán, Italia y España. Gutmann dijo que estos países lo hicieron por un sentido de “integridad, un muy desarrollado sentido de la tragedia, una sabiduría histórica que les hace saber que los grandes jugadores, como EE.UU. y el Reino Unido, no van a interferir en una tragedia mundial”.

Gutmann continuó diciendo que este es un momento crítico en un periodo crítico y que ahora es el momento de actuar.

El Dr. Tohti dijo que realizó una operación para sustraer los órganos en la década de 1990 y que pensó que estaba cumpliendo su deber de “eliminar los enemigos del Estado”.

“Cada vez que cuento esta historia, parece como una confesión”, dijo antes de hablar con el comité.

Tohti describió cómo uno se puede volver un esclavo complaciente bajo el gobierno comunista, un “miembro de la sociedad totalmente programado, listo para completar la tarea sin hacer preguntas”.

Contó que en 1995, dos jefes cirujanos le pidieron que preparara para la mañana siguiente, un equipo para una “cirugía más grande posible”.

Luego llevaron a Tohti y a su equipo afuera del hospital y le dijeron que aguardaran los disparos.

“Luego que oímos los disparos, nos volvimos a meter. Un oficial armado nos dirigió a la esquina más a la derecha, donde pude ver un hombre de civil en el suelo, con una única herida de bala a la derecha de su pecho”, contó Tohti.

Luego dijo que los jefes cirujanos le ordenaron y lo guiaron a sustraer el hígado y los dos riñones. “El hombre estaba aún vivo”, dijo. El hombre herido trató de resistirse pero estaba demasiado débil.

Luego de registrarse para un trasplante de órganos fuera de China, los tiempos de espera para las personas que se registran para recibir un trasplante de órgano, van de meses a años, dependiendo del tipo de órgano. Pero lo que los expertos descubrieron es que si el órgano se compra en China, pueden entregar un órgano fresco en días o semanas.

Uno de los factores que hace prosperar este turismo de órganos es su alta demanda.

Tohti describió la cruel naturaleza del comercio de órganos en China, haciendo referencia a términos que usan los sitios web de trasplante chino, tales como “fuente ilimitada” y “con fecha anterior a su trasplante de corazón”.

“No es aceptable la modalidad ‘compre uno, lleve uno gratis’ en los trasplantes de órganos”, dijo.

Tohti también mencionó informes recientes sobre revisiones de salud nacionales gratuitas en la región de Xinjiang para “mejorar la calidad de vida de los uigures”.

“Sospechamos que el PCCh está construyendo una base de datos nacional para el comercio de órganos”, dijo. Los uigures son una minoría étnica que ha sido también blanco de persecución por el PCCh y han sido también, según reportes, víctimas de sustracción de órganos.

Gutmann y Matas descubrieron que en China hay entre 60.000 y 100.000 trasplantes por año, según describen en un informe de casi 700 páginas que publicaron el año pasado en junio.


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