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China usa la guerra política para influenciar a Estados Unidos

China usa la guerra política para influenciar a Estados Unidos
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Frases que ya habían caído en el olvido, usadas comúnmente durante la Guerra Fría, como “medidas activas”, “agentes de influencia” y “desinformación”, han vuelto a resurgir en medio de las acusaciones por la supuesta interferencia rusa en las elecciones estadounidenses de 2016. Las frases están atadas a campañas que tienen el fin de alterar la percepción del público e influenciar la toma de decisiones.

Aunque ha resultado muy difícil intentar probar algún efecto real de la supuesta campaña rusa para influenciar las elecciones presidenciales de EE. UU., estas estrategias de influencia son de hecho usadas vigorosamente contra EE. UU., sólo que ahora la mayoría no son llevadas a cabo por Rusia, sino por el Partido Comunista Chino (PCCh).

Todos estos sistemas se engloban en una estrategia mayor llamada “guerra política”, y el régimen chino tiene como mínimo una rama entera del ejército y dos ramas políticas, así como también grandes sistemas de control de la información, para concretar sus objetivos en una escala masiva.

“No hemos siquiera comenzado a coordinar entre nosotros para afrontar este desafío”, dice Richard Fisher, asociado veterano de asuntos militares asiáticos del International Assessment and Strategy Center (Centro Internacional de Evaluación y Estrategia).

“Cualquier actividad política llevada a cabo por una dictadura que en su núcleo está dedicada a la destrucción de la libertad, merece la amplia atención de los órganos de seguridad occidentales”, dijo.

Ni siquiera hemos comenzado a coordinar entre nosotros para afrontar este desafío

— Richard Fisher, asociado veterano de asuntos militares asiáticos del International Assessment and Strategy Center

La guerra política es un sistema singular de lucha que hace de blanco a muchas cosas que normalmente no se piensan como objetivos militares, usando sistemas que la mayoría de nosotros no consideraríamos armamento.

Un país en guerra política que quiere obtener el control a largo plazo puede arreglar oportunidades de negocios con gente en altos niveles que toman decisiones en el país enemigo.

Un país en guerra política que quiere obtener el control a largo plazo puede arreglar oportunidades de negocios con gente en altos niveles que toman decisiones en el país enemigo.

“La guerra política busca influenciar las emociones, motivaciones, el razonamiento objetivo y el comportamiento de los gobiernos extranjeros, grupos e individuos de una forma favorable a los propios objetivos político-militares de uno”, dice un informe de 2013 sobre las operaciones de guerra política del PCCh del centro de expertos en seguridad y política Project 2049 Institute.

Esta forma de guerra puede incluir amplia variedad de métodos para alterar las opiniones o las políticas de gobierno. Puede tomar la forma de un agente de influencia riendo y estrechando la mano en círculos de negocios o políticos; bellas mujeres espías en citas o casándose con legisladores o líderes ideológicos; tratos financieros que les permiten a los agentes ejercer influencia sobre una industria objetivo; o enviar amistosas invitaciones a profesores y empleados de centros de estudios para dar charlas en China, donde son elogiados para hacerles creer que el mundo está equivocado sobre el PCCh.

Incluso la población civil es blanco de guerra. Las campañas incluyen avisos pagos con propaganda del PCCh en medios extranjeros, tal como las secciones “China Watch” publicadas en los periódicos estadounidenses The Wall Street Journal y The Washington Post.

A través de estos medios, los sistemas de guerra política del PCCh buscan alterar las opiniones extranjeras sobre sus políticas, estableciendo nuevas interpretaciones de su mandato autoritario, o influenciando la política extranjera en favor de sus intereses.

Un ciclista frente al Capitolio de los EE. UU. en Washington, el 4 de mayo de 2017. (REUTERS/Kevin Lamarque)

Un ciclista frente al Capitolio de los EE. UU. en Washington, el 4 de mayo de 2017. (REUTERS/Kevin Lamarque)

“En una campaña orquestada al estilo policía bueno, policía malo, los funcionarios chinos apuntaron directamente a la opinión pública de EE.UU. tratando de apelar al sentimentalismo de cooperación y colaboración mientras al mismo tiempo literalmente amenazaban con la guerra”, dice el informe de Project 2049, citando un informe de J. Michael Waller del Institute of World Politics (Instituto de Políticas Mundiales).

“La operación apuntaba a cinco niveles: al público estadounidense en general, a periodistas que influencian al público y a los que toman decisiones, a la élite de negocios, al Congreso y al presidente y su círculo íntimo”, declara.

Una guerra que no se ve

El PCCh tiene varios departamentos muy enfocados en la guerra política. Entre ellos están el Departamento Político General del ejército, como también su Departamento de Propaganda, el Departamento del Frente Unido y la Oficina de Asuntos Chinos en el Extranjero.

Sin embargo según Fisher, sus operaciones no se limitan sólo a estos departamentos, y “podría haber gran superposición entre ellos; esto es común en las operaciones de medidas activas chinas”.

“En China, la inteligencia está estratificada”, dice Fisher. Los departamentos de inteligencia del régimen en casi todos los niveles, en cualquier ciudad “pueden obtener aprobación para llevar a cabo operaciones internacionales independientes”.

Uno de los métodos más básicos de guerra política es influenciar las noticias en medios del país enemigo. Esto se puede hacer, por ejemplo, publicando contenido producido por agencias de propaganda como contenido auspiciado en los medios objetivo.

Uno de los métodos más básicos de guerra política es influenciar las noticias en medios del país enemigo. Esto se puede hacer, por ejemplo, publicando contenido producido por agencias de propaganda como contenido auspiciado en los medios objetivo.

Él también hace notar que hay una desestructurización en las operaciones de guerra política: el foco se pone en el objetivo, no en el método.

“Sin orden de prioridad, éstas pueden incluir poner en peligro un objetivo político, enlistar a un blanco político y difamar, dañar la reputación de un blanco político. También puede incluir propaganda a corto plazo o una más sofisticada a largo plazo, o campañas dirigidas de información”, dijo, y agregó que entre muchas otras cosas, la guerra política incluye alterar información o fabricar información falsa.

La guerra política tiene nombres diferentes bajo diferentes regímenes. En el léxico del régimen chino se habla de “trabajo de enlace”, según Project 2049, mientras que la Unión Soviética hablaba de “medidas activas”.

También se superpone con muchas otras formas de guerra no convencional. Entre sus muchos componentes está la guerra psicológica, usada para socavar la voluntad del enemigo para luchar, o para cambiar la interpretación de los eventos. Un ejemplo es cuando la Unión Soviética introdujo la idea en la opinión pública de que Estados Unidos debía terminar la guerra con Vietnam.

La guerra psicológica bajo el ejército del PCCh “es el empleo de la psicología, por medios tales como la propaganda, para debilitar la voluntad del ejército del oponente y de la población civil, así como también contrarrestar los intentos del oponente de hacer lo mismo”, dice Dean Cheng, en un informe de 2012 sobre tácticas especiales de guerra (Special Warfare), el boletín de operaciones del ejército del EE.UU.

Los individuos marcados por la guerra política a menudo reciben invitaciones al país que realiza los ataques, donde son agasajados con vinos y cenas. Por ejemplo, a los profesores o políticos se les ofrecen tours, oportunidades de brindar charlas o premios en eventos montados para ese fin.

Los individuos marcados por la guerra política a menudo reciben invitaciones al país que realiza los ataques, donde son agasajados con vinos y cenas. Por ejemplo, a los profesores o políticos se les ofrecen tours, oportunidades de brindar charlas o premios en eventos montados para ese fin.

Bajo el PCCh, estas mismas estrategias son empleadas directamente en la estrategia militar. El concepto de las “Tres Guerras” del régimen comunista une la guerra psicológica, la guerra de prensa (para diseminar propaganda), y la guerra legal (para manipular los sistemas legales), según describe un informe de 2015 del Comando de Operaciones Especiales de EE. UU.

Hace notar que bajo el PCCh, “la guerra mediática busca influenciar la opinión pública nacional e internacional para sumar apoyo a las acciones militares y disuadir las acciones de los adversarios que son contrarias a los intereses de China”, mientras que la guerra legal “usa la ley nacional e internacional para declararse en una instancia legal superior o para reafirmar los intereses chinos”.

Movimientos subversivos

Los objetivos de las operaciones de guerra política del PCCh, y de sus agentes escogidos, hay que examinarlos en contexto.

Realizar operaciones de inteligencia de forma visible, expuesta y técnicamente legal, requiere el uso de agentes de influencia extranjeros que son típicamente reclutados de la gran cantidad de ciudadanos del régimen que viven en el extranjero o de otros adeptos a la ideología del régimen.

El culpable principal de la guerra política solía ser Rusia bajo la Unión Soviética. Sus herramientas principales para estas operaciones fueron los simpatizantes de su ideología en las sociedades extranjeras: periodistas, profesores y activistas organizadores de comunidades, por ejemplo.

Estos “agentes de influencia” no oficiales se reclutaban a menudo a través de la subversión ideológica, convirtiéndolos en creyentes de su doctrina comunista. Fisher dice que “en líneas generales, la fuerza base soviética era de inclinación ideológica” ya que los soviéticos no tenían grandes comunidades étnicas por el mundo a las que pudieran recurrir.

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Esto difiere de las operaciones de guerra política de Rusia hoy, que comparativamente son más limitadas en alcance. Sus simpatizantes están anclados geográficamente, en estados de Europa del Este, y sólo entre las comunidades de etnia rusa.

La mayoría de sus operaciones de guerra política en el extranjero, como en Estados Unidos, son llevadas a cabo por un número cada vez más pequeño de espías oficiales, y a través de medios electrónicos, como medios estatales en línea, publicaciones en redes sociales y ciberataques.

Sin embargo, el PCCh mantiene agentes de las dos clases, de la diáspora étnica y simpatizantes de su ideología, en niveles cercanos a los que los soviéticos tenían durante la Guerra Fría. La diferencia clave, según Fisher, es lo que quieren lograr y los pasos que toman para alcanzar sus objetivos.

Según un informe de 2013 del Consejo de Relaciones Extranjeras, Estados Unidos solía realizar y contrarrestar este tipo de operaciones, pero el “gobierno de EE. UU. se ha desacostumbrado a realizar guerra política desde el fin de la Guerra Fría”.

Objetivos a largo plazo

Los sistemas de guerra política del PCCh continúan aún bajo la influencia de una facción liderada por el ex líder del PCCh, Jiang Zemin, quien estuvo oficialmente al mando entre 1989 y 2002. La facción de Jiang aún tiene control sobre varios órganos claves del régimen, como propaganda y seguridad, y ha puesto al líder actual, Xi Jinping en una lucha a morir.

Los objetivos del sistema de Jiang difieren de varias formas de los sistemas de guerra política del pasado. Las operaciones de guerra política de la Unión Soviética, por ejemplo, estaban dirigidas a desestabilizar directamente a las sociedades extranjeras para fomentar la revolución comunista y de ese modo exportar su modelo político e ideológico.

Los sistemas de guerra política del PCCh continúan aún bajo la influencia de una facción liderada por el ex líder del PCCh, Jiang Zemin, quien estuvo oficialmente al mando entre 1989 y 2002

No obstante, los objetivos de la guerra política del PCCh no son tan simples, y según Fisher, parecen actuar en dos etapas.

La primer etapa como dijo, es hacer crecer el poder económico y político del PCCh a nivel global, y “promover la noción y convencer a la mayoría del mundo del inevitable ascenso de China”. El régimen comunista continuará esta etapa, dijo, hasta que sea capaz de desplazar a Estados Unidos como la “autoridad estratégica y política central en todo el mundo”.

Si puede conseguir este objetivo, comenzará con la segunda fase de exportar su “modelo China” de gobierno autoritario. Fisher dijo que en esta etapa, sus operaciones “serán más cercanas a los métodos soviéticos de ‘medidas activas’, lo que significaría salir a defender el modelo de China: atacar y derrotar toda oposición a la postura de China”.


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