China, Régimen chino

En China Xi Jinping pavimenta la transición política con la campaña anticorrupción

En China Xi Jinping pavimenta la transición política con la campaña anticorrupción
El líder chino Xi Jinping (derecha) y el jefe de lucha contra la corrupción Wang Qishan en Beijing el 30 de septiembre de 2014. (Feng Li / Getty Images)
Compartir

Cuando el liderazgo del Partido Comunista Chino se alinea para los eventos oficiales con sus pelos negros teñidos, trajes oscuros y corbatas marrones en una forma muy uniforme, dan la impresión de una estabilidad monolítica.

Sin embargo, los últimos años y particularmente el último, han sido sacudidos por el líder chino Xi Jinping.

Xi acusó a los deshonrados altos funcionarios de ser conspiradores políticos. Sus inspectores anticorrupción criticaron a los altos mandos de los principales órganos gubernamentales por no tener conciencia política. Y la agencia anticorrupción declaró en una reciente circular dirigida a cuadros de alto rango que “nada está bien”.

Las revelaciones oficiales de una displicente elite indican que la campaña anticorrupción de Xi Jinping ha sido siempre un instrumento para derrocar a una facción rival dirigida por el ex jefe del Partido Comunista Jiang Zemin y por obligar al Partido a ajustarse a las nuevas normas disciplinarias establecidas por el mismo Xi. La facción de Jiang fue sospechosa anteriormente de dirigir un golpe para sacar a Xi de su cargo.

Dado que todo el empuje de la campaña anti-corrupción de Xi ha sido obligar a la lealtad política del oficialismo chino, si la campaña continúa, pueden ocurrir cambios políticos cruciales.

Aunque Xi es el líder en nombre, en un sistema que había sido controlado por un ex líder, Jiang Zemin, durante más de dos décadas. Jiang llegó al poder después de la masacre de la Plaza de Tiananmen en 1989, y en los años siguientes, él y su facción ganaron un dominio sobre el país, incluyendo el control del ejército, el aparato de seguridad, el sistema de propaganda y la economía.

Mientras los funcionarios chinos siguen cambiando su lealtad hacia Xi Jinping, el momento se acerca cuando se convierta en el líder indiscutible, con el respaldo de la gran mayoría de los cuadros. Xi podrá consolidar este estado cuando derribe a Jiang.

Con Jiang y las antiguas fuerzas políticas fuera del camino, Xi puede contemplar nuevos y diferentes futuros políticos para China.

Terminando la era de Jiang

Hasta hace poco, la influencia de Jiang en la elite política fue virtualmente sin oposición después de la muerte del ex jefe supremo Deng Xiaoping en 1997. Hu Jintao, el sucesor designado de Deng para sustituir a Jiang, fue políticamente encadenado por el “liderazgo colectivo” de los aliados de Jiang en el Comité Permanente del Politburo, el máximo órgano de decisión del régimen.

Muchos funcionarios chinos se convirtieron en partidarios de Jiang porque estaba dispuesto a cerrar la vista a su corrupción. Además, debido a que Jiang les ofreció riqueza y poder, los funcionarios chinos se convirtieron en participantes activos en el proyecto preferido de Jiang, la persecución a la tradicional disciplina espiritual china Falun Gong.

Xi Jinping fue forzado de alguna manera a tratar con la facción de Jiang Zemin cuando él asumió el cargo. En primer lugar, Xi era plenamente consciente de la suerte de Hu Jintao, y quiso cambiar las cosas. Además, los principales aliados de Jiang planeaban derrocar a Xi, un complot revelado a funcionarios estadounidenses en China por un ex alto oficial provincial de la policía en su fracasado intento de desertar en el 2012.

Bajo la dirección de Wang Qishan, el jefe anticorrupción y el principal aliado de Xi, la agencia anticorrupción ha investigado a más de un millón de funcionarios de todos los rangos en los últimos cuatro años, según informes oficiales.

Más de 200 de los que fueron purgados son cuadros de élite de los organismos gubernamentales, los militares y empresas estatales. Los muy poderosos aliados de Jiang, como el ex zar de seguridad Zhou Yongkang, y los vicepresidentes militares retirados Guo Boxiong y Xu Caihou, fueron investigados, procesados y condenados a cadena perpetua.

Zhou Yongkang, ex miembro del Comité Permanente del Politburó del Partido Comunista Chino a cargo de la seguridad, en un tribunal de Tianjin donde fue condenado a cadena perpetúa el 11 de junio de 2015. (Feng Li/Getty Images)

Zhou Yongkang, ex miembro del Comité Permanente del Politburó del Partido Comunista Chino a cargo de la seguridad, en un tribunal de Tianjin donde fue condenado a cadena perpetúa el 11 de junio de 2015. (Feng Li/Getty Images)

Este año, Xi indicó que la deslealtad política era el más grave de los crímenes cometidos por los hombres de Jiang.

En discursos y artículos, Xi y la agencia anticorrupción nombraron a Zhou, Guo, Xu y varios otros como conspiradores políticos que formaron “camarillas y grupos secretos” para “destrozar y dividir al Partido”, esta última cita claramente es una indirecta al intento de golpe de estado.

En un discurso del 2 de noviembre, Xi denunció la presencia de un “número extremadamente pequeño de cuadros de alto nivel quienes han inflado ambiciones políticas” en el Partido.

Un artículo del 21 de noviembre de la agencia anticorrupción argumentó que la “seguridad política” es primordial para “el Partido y el país”, y los cuadros superiores nunca deben “relajar su conciencia política” dada la presencia de elementos difíciles como Zhou Yongkang y otros en el régimen. Los cuadros superiores, continuó el artículo, deben dejar de “acompañar a los que están equivocados”.

El artículo dibuja muy claramente una línea muy clara, según el comentarista político independiente Li Tianxiao.

“Después de que Xi Jinping se convirtiera en el líder “central” en la Sexta Plenaria, se hizo importante para los funcionarios cuidar su actitud hacia Xi y su gobierno”, dijo Li. La lealtad a Xi se ha convertido en “una posición política, y se considera ser políticamente disciplinado”.

El título de “central”, aunque en gran parte simbólico, es una marca del prestigio y poder del líder del Partido.

Li dijo que el artículo del 21 de noviembre sirve como advertencia y oportunidad para los funcionarios que todavía están alineados con Jiang, el último líder central, para que definan su suerte quedándose con el nuevo líder supremo del Partido Xi, o sean eliminados antes de la gran remodelación política en 2017.

El artículo, agregó Li, también señala el inicio de la “limpieza integral” de los restantes aliados de Jiang en la alta dirección, y al mismo Jiang.

¿Más allá del Partido?

A través de la campaña contra la corrupción, Xi Jinping se ha situado en una posición que permite todo tipo de futuros escenarios políticos que serían imposibles bajo Jiang Zemin, cuyo poder provenía de la corrupción y la cleptocracia.

Los estudiosos chinos ya han sugerido la posibilidad de que China asuma un sistema presidencial de gobierno.

En noviembre, el liderazgo de Xi puso en marcha un programa piloto para un nuevo cuerpo estatal contra la corrupción que responde a la legislatura china, y no al poder ejecutivo. El hecho de que este órgano responda ante el poder legislador puede prever un cambio en la estructura del régimen chino, con el Partido ya no siendo el poder supremo de todo.

Si Xi lleva la lucha contra la corrupción a su conclusión lógica, el resultado inadvertido podría ser una China post-comunista.


Compartir
TE RECOMENDAMOS
EN FOCO