Asia-Pacífico, Opinión

La ‘autosuficiencia’ de los desesperados líderes de Corea del Norte

La reforma es incompatible con el régimen comunista de la familia Kim

La ‘autosuficiencia’ de los desesperados líderes de Corea del Norte
El líder norcoreano Kim Jong-Un aplaude durante un desfile militar en honor al 100 cumpleaños de su abuelo Kim Il-Sung en Pyongyang, 15 de abril de 2012. (Ed Jones/AFP/Getty Images)

Alardeando bombas nucleares y misiles balísticos, Corea del Norte ha estado en los titulares de la prensa en la última década a medida que amenazaba a sus vecinos más prósperos.

Ahora incluso su benefactor y aliado más cercano, China, han comenzado a considerar las opciones militares como un medio para resolver la crisis.

A diferencia de otros Estados socialistas que colapsaron o aplicaron reformas limitadas, Corea del Norte, bajo el régimen cuasi dinástico de los Kim, ha cambiado muy poco en los casi 70 años que llevan en el poder.

Aunque oficialmente ya no sigue la ideología marxista, Pyongyang ha mantenido el estilo de liderazgo totalitario que es tan inhumano como otros regímenes comunistas.

Comunismo con otro nombre

En la década de 1940, la Unión Soviética envió especialistas a ayudar a Kim Il Sung a consolidar su poder y establecer un régimen comunista. También entrenaron y enviaron a miles de agentes para desestabilizar al gobierno de Corea del Sur, amigo de Estados Unidos.

Al igual que otros dictadores comunistas, Kim utilizó la fórmula de perseguir intelectuales, terratenientes y todo aquel sospechoso de oponerse al régimen. En Corea del Norte esto se llamó la Campaña de Dirección Concentrada. Millones de norcoreanos huyeron hacia el sur, y el Estado catalogó a los familiares de aquellos que escaparon a Corea del Sur como “contrarrevolucionarios”.

En la década de 1980, una ideología llamada “juche” surgió como una “aplicación creativa del marxismo-leninismo” bajo el nombre del dictador Kim Il Sung. Cuando la Unión Soviética colapsó, juche se convirtió en la ideología principal.

estatuas de los fallecidos líderes Kim Il-sung y Kim Jong-il

Norcoreanos visitan la Colina Mansu en Pyongyang, con estatuas de los fallecidos líderes Kim Il-sung y Kim Jong-il, en el aniversario de la muerte de este último, el 16 de diciembre de 2012. (KNS/AFP/Getty Images)

Para la década del 2000, Corea del Norte había eliminado de su Constitución todas las referencias al comunismo y a Karl Marx. En lugar del marxismo, juche prescribe un programa de nacionalismo extremo, autosuficiencia en defensa, una economía comandada por el Estado que pretende ser autónoma, y un culto a la personalidad que justifica la dictadura de los Kim.

Juche es un término que deriva del chino y que generalmente se traduce como “autosuficiencia”. En la práctica, la autosuficiencia se ha convertido en retraso económico y aislamiento –Corea del Norte suele ser llamada el “Reino ermitaño”.

En realidad, hay poco en juche que lo diferencie de prácticamente todas las otras ramas del comunismo, a excepción de su uso como herramienta para atrincherar aún más al régimen de Kim y profundizar el culto político. Para 1994, cuando murió Kim Il Sung, ya había instalado a su hijo Kim Jong Il como el “Estimado Líder”. Con la muerte de este en 2011, la dinastía Kim comenzó su tercera generación. Corea del Norte es ahora gobernada por el nieto de Kim Il Sung, Kim Jong Un, de 33 años de edad.

Los análisis que se pueden hacer en base a datos sobre Corea del Norte son limitados, pero se cree que los regímenes de los Kim han asesinado entre 710.000 y 3,5 millones de personas, según investigadores, mientras que los expertos estiman entre 150.000 y 200.000 norcoreanos actualmente encarcelados en un sistema de campos de trabajo forzado similar al de los gulag soviéticos.

Shin Dong-hyuk, desertor norcoreano

Shin Dong-hyuk, desertor norcoreano y sobreviviente de campos de trabajo forzado, habla en un acto en Washington DC a favor de los derechos humanos en Corea del Norte, julio de 2012. (Chip Somodevilla/Getty Images)

Los prisioneros en los campos son sometidos a trabajo forzado, hambre, abortos forzados, ejecuciones en masa, tortura, golpizas y más. Los niños nacidos de padres en los campos de trabajo forzado permanecen allí por el resto de sus vidas, como parte de la casta más inferior en un sistema que cataloga a cada ciudadano norcoreano como alguien que apoya o que se opone al régimen.

Se cree que entre 50.000 y 70.000 cristianos están retenidos en los campos. Sus creencias se interponen en la campaña de propaganda del régimen, la cual ha proclamado efectivamente que cada uno de los Kim es un dios viviente. Juche promueve formas estrafalarias de nacionalismo, y describe a la familia Kim como salvadores de la “raza coreana”.

Hwang Jang-yeop, el académico que creó el juche, estaba tan desilusionado con los desastrosos efectos de su obra que desertó a Corea del Sur en 1997. Su familia sufrió mucho, y su esposa se suicidó luego de su escape.

Marxismo-Leninismo hasta el final

Andrei Lankov, académico ruso que escribió varios libros sobre Corea del Norte y escribe para NK News, un sitio web de noticias con sede en Washington, ha descrito al régimen de Kim como el último régimen puramente comunista que existe.

“Corea del Norte podría ser el único lugar sobre la faz de la Tierra donde estos principios básicos, alguna vez desarrollados por Joseph Stalin alrededor de 1930, todavía se implementan consistentemente. Es cierto, la ‘verdad universal del Marxismo-Leninismo’ ha sido reemplazada por la misma verdad del juche, y muchos elementos del sistema han sido rediseñados. Sin embargo, esta es la mayor aproximación al modelo común, una especie de fósil viviente”.

Diario de NK, un periódico online de Corea del Sur, escribió: “La dinastía Kim es mucho más que solo un régimen político autoritario. Se aferra a ser la máxima fuente de poder, de virtud, de sabiduría espiritual y de la verdad para sus ciudadanos”.

Los soldados de Corea del Norte marchan con un retrato del fundador Kim II-Sung en el aniversario de su nacimiento el 15 de abril de 2012. (Pedro Ugarte / AFP / Getty Images)

Soldados de Corea del Norte marchan con un retrato del fundador Kim II-Sung en el aniversario de su nacimiento el 15 de abril de 2012. (Pedro Ugarte / AFP / Getty Images)

En “La verdadera Corea del Norte: Vida y política en la fallida utopía estalinista”, Lankov argumenta que la élite de Corea del Norte podría no tener otra opción más que continuar sus políticas represoras a fin de asegurar la supervivencia del régimen.

El debilitamiento del comunismo en Corea del Norte, escribe Lankov, podría provocar la reunificación con el Sur en lo que él llama un “suicidio político colectivo” para las 10.000 personas que componen la cúpula de Pyongyang.

“No solo tienen miedo de perder poder y el acceso a privilegios materiales”, escribe Lankov. “Tienen miedo de ser asesinados o enviados a prisión, de sufrir el mismo destino que han impuesto a sus enemigos durante décadas”.

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