Medios de comunicación chinos desafían el control del régimen
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En la víspera del séptimo día después del desastre del tren de alta velocidad de China, una fecha importante en las tradiciones funerarias chinas, las autoridades de propaganda ordenaron la prohibición, a nivel nacional, de su cobertura en en sitios web y periódicos. Pero lo que sucedió en las salas de redacciones, de por lo menos una docena de periódicos esa noche, fue un desafío masivo de esa orden.
El resultado en la mañana del viernes 29 de julio, mostró hasta donde los medios chinos de comunicación están dispuestos a desafiar abiertamente las directrices oficiales sobre el accidente, como lo fue que el alto perfil frontispicio sobre el desastre apareció en una y otra publicación importante. Aunque, al mismo tiempo, una serie de otros diarios siguieron la orden y se apresuraron a rediseñar sus portadas de la noche.
Según un editor chino que habló con el New York Times, el
agente del aparato de propaganda hizo tres llamadas telefónicas a un periódico
de Beijing. La primera, a las 9 pm, les ordenaba que “enfriaran” la cobertura
noticiosa; la segunda, a las 10 pm, decía que sólo era permitida la propaganda
oficial de Xinhua; la tercera llamada, a la medianoche, prohibía cubrir el
accidente en portadas.
Pero según una revisión a los principales periódicos chinos del 29 de julio,
las órdenes fueron tanto ignoradas como atendidas, haciendo así un ejemplo
único de desafío colectivo, pocas veces visto en el mundo de los medios de
comunicación chinos.
“La orden llegó alrededor de las 8 pm, cuando las diagramaciones estaban prácticamente casi todas hechas”, comentó un periodista chino a Radio Free Asia. “Esta era una orden para todo el país, incluyendo los sitios web”.
Mientras a último minuto algunos periódicos retiraron sus
historias, enfureciendo a muchos periodistas, otros persistieron con los planes
originales.
Docenas de periódicos lamentaron la muerte y criticaron, abiertamente o en
forma opaca, el rápido desarrollo de los ferrocarriles de alta velocidad a
costa de la seguridad pública, en realidad una acusación formal al modelo de
desarrollo de China.
Shanghai Youth Daily se manifestó
dejando gran parte de su portada en blanco, mostrando sólo una imagen del
primer ministro chino Wen Jiabao inclinándose ante las víctimas, dejando arriba
el número de dos trenes: D301 y D3115. La fecha y hora del accidente iban en el
fondo: 20:34 23 de julio 2011. Según noticias en Internet, todos los ejemplares
fueron vendidos.
El matutino The
Shanghai Oriental Morning Post imprimió una portada con sólo unas pocas
líneas de texto, dejando el resto de la página en blanco. En el texto, en
caracteres grandes citaba a Wen Jiabao en una reciente conferencia de prensa en
el sitio del choque de trenes, sobre el papel del gobierno en “proteger la vida
del pueblo” y al Ministro de Ferrocarriles, debiendo al público una respuesta
“honesta” sobre el incidente.
Otros periódicos metropolitanos también desafiaron la censura y reciclaron las
palabras de Wen Jiabao en sus primeras planas, usando eficazmente en su contra
la propia retórica del régimen: “La gente debe saber la verdad” y “¿Salvar a la
gente, fue la primera prioridad? El Ministro de Ferrocarriles debe responder”,
se convirtieron en conmovedores titulares el 29 de julio.
Uno de los diarios más audaces en decir la verdad, Southern Metropolis Daily, tampoco se dejó intimidar, lanzando el
29 de julio una edición especial de 16 páginas con una portada negra. Bajo el
título “La verdad es la mejor conmemoración”, la edición hizo una amplia
cobertura de la vida y sueños de algunas de las víctimas, y una investigación
del accidente y sus consecuencias. También entregó el mensaje: “Rechazamos el
rápido desarrollo a costa de la vida de las personas, creemos en el poder de la
verdad”.
La resistencia a la censura, aparentemente coordinada, que casi no tiene precedente en China, pudo haber sido, en parte, debido a los confusos mensajes enviados por la Central del Partido en la última semana.
El 28 de julio, Wen Jiabao ordenó públicamente una investigación “abierta y transparente” y enfatizó el rol de una “supervisión pública”. Sin embargo, el mismo día el Departamento Central de Propaganda dio órdenes de censurar todas las noticias sobre el accidente de trenes.
El departamento de propaganda es dirigido por Li Changchun, un leal al ex líder Jiang Zemin y comunista de línea dura; algunos comentaristas sospechaban que podría haber habido desacuerdos dentro del partido sobre cómo manejar el incidente.
Según el Deutsche Welle y otros medios de comunicación chinos, una de las primeras víctimas de esta lucha de los medios de comunicación, fue Wang Qinglei, el productor del programa de noticias “24 Horas” de la CCTV, quien fue suspendido por haber criticado al Ministerio de Ferrocarriles.
En la noche del 28 de julio una serie de periódicos, entre
ellos el 21st Century Business Herald,
el diario Beijing News, el Evening News Qianjiang, se vieron
obligados a último minuto a retirar entre dos y ocho páginas.
Un ejemplo claro de la manera en que la noticia fue censurada, aparece en el
Proyecto Chino de Medios de Comunicación, un sitio web que monitorea los medios
de comunicación del continente. Se muestran tres páginas del periódico China Business, con noticias y
comentarios robustos sobre el accidente. Las páginas se habían preparado y
esperaban a ser finalizadas, pero “porque los líderes de propaganda aplicaban
presión agresivamente”, nunca llegaron a ser impresas.
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