La apropiación de tierras en África aumenta la pobreza | lagranepoca.com

La apropiación de tierras en África aumenta la pobreza

Según el Banco Mundial, solo el 20% de las tierras expropiadas han comenzado a producir. Los países extranjeros que más implicados están en la apropiación de tierras son: China, Corea del Norte, Kuwait, Qatar e India
Por Kremena Krumova - La Gran Época
Vie, 11 Nov 2011 19:40 +0000
La apropiación de tierras en África hace aumentar la pobreza.
La apropiación de tierras en África hace aumentar la pobreza. (Federica Miglio/Survival)

Más información

África subsahariana presenta que solo el 36% de los menores tiene acceso a la educación secundaria, para Irina Bokova, directora general de la UNESCO, únicamente si se expande este nivel educativo se podrá salir de la pobreza

Desesperados por la inversión extranjera y la promesa de desarrollo, los gobiernos africanos están ofreciendo cada vez más a los extranjeros aquello de lo que la mayoría de su pueblo depende: la tierra. El resultado del fenómeno conocido como “apropiación de tierras” ha visto a millones de personas desplazadas y descontentas e incluso una mayor pobreza. 

Esta apropiación o demanda de tierra empezó a realizarse seriamente hace una década, pero se aceleró tras los registros de los elevados precios de alimentos en 2008, combinados con una creciente hambruna, la actual crisis económica y un incremento repentino de la demanda de biocombustible.

Inversores, gobiernos o empresas, compran o alquilan grandes extensiones de tierra cultivable en  países extranjeros con el propósito de exportar el producto de regreso a sus países, o simplemente para especulación financiera.   

El lugar donde ocurre con más frecuencia este fenómeno es en el África subsahariana, así como en Brasil y Rusia; los países extranjeros que están más implicados en esta apropiación de la tierra son: China, Corea del Sur, India, Arabia Saudí, Kuwait y Qatar. Aunque es muy difícil determinar las cifras exactas, en 2009, el Banco Mundial estimó que se estaba negociando más de 445.154 km² de tierra  para ser distribuida, de la cual el 70% se encontraba en África.

La Coalición Internacional para el acceso a la tierra (ILC son sus siglas en inglés) eleva la cifra a casi 809.371 km², localizándose el 64% en África. Según el Banco Mundial, en 2009 el 21% de las negociaciones de tierra mundial fueron para la producción de biocombustible; la cifra que ILC presentó para 2009 es el 44%, con Sudáfrica apareciendo como  el nuevo Oriente Medio de los biocombustibles.   

Podría decirse que África es la región más vulnerable a esta tendencia, puesto que el continente depende enteramente de la agricultura de subsistencia para alimentar a su población. Se ha estimado una cantidad de 80 millones de agricultores a pequeña escala que abastecen el 95% de las necesidades alimenticias de África y producen un 30% de su PIB.  

Si quitan algo de tierra a estos agricultores, las consecuencias para ellos son nefastas. Danielle Nierenberg, directora del proyecto Alimentando al Planeta, de Worldwatch Institute, comentó en una entrevista telefónica que “Especialmente en Kenia, Etiopía y en otras zonas del cuerno de África, donde puedes ver una hambruna y sequía devastadora, el hecho de que el gobierno haya vendido o alquilado tierras que se pueden utilizar para  producir alimentos y alimentar a su pueblo, está realmente planteando un dilema moral”.  

Además, mucha de la tierra que se ha quitado a los agricultores no está siendo productiva. Un estudio del Banco Mundial en 2010 indicaba que solo el 20% de los proyectos aprobados había empezado a producir, el resto de las tierras permanecían inactivas. Nierenberg indica que los grupos de agricultores que conoció por África estaban asustados y muy enfadados que se hubieran permitido estas apropiaciones de tierras. Tenían fe de que el gobierno no vendería su tierra a otras personas. 

El caso de Etiopía se ha convertido en el paradigma del impacto devastador de la apropiación de tierras. Enormes franjas de tierra alrededor del Río Omo, en el Sureste del país, unas 244.834 hectáreas, están siendo arrendadas por compañías extranjeras o desalojadas por el gobierno, para utilizarlas como plantaciones de cultivos comerciales como la caña de azúcar.  

Por otra parte, el gobierno está construyendo la polémica presa Gibe III en el Río Omo para proporcionar irrigación y para producir electricidad, que en su mayoría se venderá a la vecina Kenia. La presa impide la crecida anual del río, de la cual depende el “cultivo pluvial rotativo” de  las cosechas de las tribus, y que el agua deje ricos sedimentos cuando desciende su nivel. Solo en Etiopía, los indígenas del Valle de Omo, unos 200.000, dependen completamente del crecimiento de los cultivos y del pastoreo de su ganado en su tierra para sobrevivir.  

En una entrevista reciente con Deutsche Welle, Essayas Kebede, director de la agencia de inversión agrícola del gobierno etíope, explicó que ofrecer la tierra a los extranjeros puede ayudar a incrementar la productividad y el poder adquisitivo de los etíopes. Kebede comenta que 14 millones de hectáreas de tierra están en barbecho, y que unos 3.5 millones de hectáreas son adecuadas para la agricultura comercial.

“Pero para eso necesitamos inversores. Pueden venir de Etiopía o del extranjero, no nos importa, pero necesitamos urgentemente capital y tecnología moderna para aumentar nuestra producción en el sector agrícola”. El valle del Bajo Omo está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por su importancia cultural y arqueológica para la humanidad. El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO instó recientemente a Etiopía a que “detuviera inmediatamente” la Presa Gibe III.  

“Ahora no hay nadie cantando o bailando junto al Río Omo. La gente está demasiado hambrienta. Los niños están callados. Nosotros, los adultos, entramos en el refugio y dormimos silenciosamente. No conversamos”, se quejaba un miembro de la tribu local Mun, según relataba vía email Christina Chauvenet, del departamento de prensa de Survival International USA, organización que defiende los derechos humanos de los pueblos indígenas. Un hombre, Mursi, comentó: “En aquella época (2006) la tierra era muy rica. Teníamos mucha agua de la creciente del río Omo y estábamos muy contentos. Ahora el agua ha desaparecido y todos estamos hambrientos. Lo siguiente será morir”.  

Chauvenet explicó que muchos indígenas en la región tienen mucho miedo de hablar por temor a las represalias. En 2009, el departamento de justicia de la Región del Sur de Etiopía revocó las licencias de 41 ONG o asociaciones comunitarias locales. Como consecuencia, los indígenas no tienen organizaciones para hacer públicos sus casos o expresar sus preocupaciones.  

Según Christina Chauvenet, Survival Internacional recibió informes verosímiles de que cualquier indígena que se opone a la presa es tratado duramente por los militares y la policía secreta, propinándole palizas, torturas y encarcelamiento. Las apropiaciones aumentan el precio de los alimentos En 2008, los precios internacionales de los alimentos alcanzaron máximos históricos tras una serie de catástrofes naturales. Aunque

posteriormente los precios volvieron a bajar, en muchos países desarrollados permanecieron altos.  

La Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estima que una cantidad récord de 1.000 millones de personas, una sexta parte de la población mundial, se va a dormir con hambre, sin suficientes calorías como para vivir una vida saludable. Este año el Cuerno de África sufrió su peor sequía en 60 años, condenando al menos a 10 millones de personas a un destino aún peor.  

Soren Ambrose, experto de Ayuda en Acción en apropiación de tierra, dice que los pequeños agricultores se enfrentan a una mayor competencia por la tierra y por los recursos del Agribusiness. La producción de alimentos para exportar está reduciendo el suministro de la comida local y elevando los precios. 

“Si no se controla, el impacto para las comunidades locales será devastador, causando que los precios de los alimentos locales se disparen, llevando a las personas más pobres del mundo a una pobreza más profunda”, advertía Ambrose.  El desempleo también está aumentando entre la gente local, que está siendo desplazada por la apropiación de la tierra.

Cuando los inversores extranjeros se apoderan de la tierra para proyectos agrícolas, por lo general prometen empleo para la gente de la zona, pero las oportunidades de trabajo a menudo son pocas comparadas con el número de personas que había vivido en esa tierra, y además el trabajo está muy mal remunerado.  

Devlin Kuyek, de la ONG GRAIN, comentó en una entrevista telefónica desde Montreal que los agricultores dicen que no quieren renunciar a cultivar para después convertirse en mano de obra agrícola. Para ellos no es una buena compensación. Cuando las comunidades locales son desalojadas, su única opción es marcharse a las grandes ciudades.

Expertos dicen que la mayoría de la población desplazada en las ciudades está formada por antiguos agricultores. 

La Gran Época se publica en 35 países y en 21 idiomas.
Síguenos en Facebook, Twitter o Google +

comments powered by Disqus