Hackear la vida: al borde del vórtice antiproductivo | lagranepoca.com

Hackear la vida: al borde del vórtice antiproductivo

Volviendo a la cordura ante la arremetida informativa.
Por Joshua Philipp - La Gran Época
Lun, 7 Nov 2011 14:45 +0000

Una de las terribles ironías de la tecnología –supuesta a facilitarnos la vida– es que el continuo bombardeo de productos e información ha hecho que muchos usuarios sean incapaces de levantar un dedo para evitar el embate.

Aquí es donde aparece la frase que se ha puesto de moda en Estados Unidos: ‘hackear la vida’. Era una mañana de febrero de 2004 cuando el periodista británico Danny O’Brien se subió al estrado de la Conferencia de Tecnología Emergente, sin saber las olas que causarían sus palabras una vez que se escucharan a través de la web. Durante su exposición, “Hackear la vida: secretos tecnológicos de Geeks Alpha (NdeR: personas con un alto nivel de conocimiento y experiencia en las nuevas tecnologías) ultraprolíficos” esbozó unos trucos simples para mantenerse organizado en medio del ataque tecnológico, y así acuñó el ahora afamado término.

Inspirados por su discurso, empezaron a brotar en Internet sitios con consejos para blandir la tecnología sin encandilarse por su brillante encanto. Entre ellos está Lifehacker, que pasaría a convertirse en uno de los sitios web más visitados en Internet.

Pero ocurrió algo irónico. A medida que el concepto de hackear la vida comenzó a crecer y difundirse, surgió una obsesión entre las multitudes, que lo transformaron en la misma cosa que trataba de destruir: una distracción de lo que hay que hacer y una necesidad insaciable de trucos para aumentar la productividad.
“Al final, solo se está leyendo sobre productividad y cómo ser productivo, en vez de hacer realmente algo productivo”, dijo en una entrevista telefónica Joey Daoud, director y productor del documental sobre el hackeo de vida “You 2.0”.

“La gente intenta encontrar el Santo Grial, esperando que un truco solucione todos sus problemas… pero al final del día, hackear la vida se trata solo de trabajar duro y tener determinación para organizar tus cosas y terminar todo lo que tengas que hacer. Al final del día solo se trata de tener determinación”, dijo Daoud.

Hacerlo simple

Cuando O’Brien acuñó el concepto de hackear la vida, la idea no se trataba solo de usar menos tecnología y así reducir las distracciones. Durante su charla, transmitió los trucos de los “Geeks Alpha” (gente para quienes las computadoras son su segundo idioma y quienes han desarrollado algunos de los mejores trucos para hacer que la tecnología trabaje para ellos).

La idea básica era que los líderes tomaran el camino simple. Sus listas de cosas para hacer se hacían en documentos de texto simples guardados en el editor de texto más básico, en vez de algún programa especializado y refinado. Él notó que los Geeks Alpha prefieren usar una sola aplicación, y se quejan y gruñen si sus jefes intentan obligarlos a usar organizadores de alta tecnología.

También hubo otros puntos: usar guiones para automatizar cualquier tarea repetitiva, asegurarse de sincronizar diferentes dispositivos para siempre tener los archivos (y sus copias de seguridad) disponibles cuando se los necesite, y no dejar que las cosas se estanquen, sino tratar de hacer las cosas a medida que van surgiendo.

Ahora, el triste destino del hackeo de vida es que los centros de trucos se están transformando en meras aspiradoras de atención e interminables chorros de datos. Las viejas formas de antaño se han hundido hasta convertirse en una necesidad de mantener a los lectores pendientes –enganchándolos y envolviéndolos en una adicción sedienta de más programas, más guiones y más trucos.

De acuerdo con Daoud, incluso muchos de los líderes del sector no están muy bien organizados, y a menudo viven en medio de montones de trabajo y departamentos llenos de papeles desparramados –algo que lo impactó cuando hizo las entrevistas para su documental–.

Daoud dice que, para él, esto refleja que las personas que son líderes en el hackeo de la vida “tienen una razón personal que los convirtió en eso, como que tuvieron un problema y encontraron una solución”, dijo.

A pesar de esto, el problema de desarrollo con el hackeo de la vida es bien conocido entre los expertos. “Algunos estaban conscientes, e incluso eran críticos, cuando saqué el tema de que un montón de gente solo se la pasa leyendo sitios web esperando encontrar algún truco que más o menos arregle todo”.

“Definitivamente estaban conscientes de que hay gente enganchada a estos medios de productividad, tratando de encontrar una solución maestra que en realidad no está allí”, dijo.

El verdadero hackeo de la vida

Una de las pocas excepciones que Daoud encontró entre quienes hackean su vida es David Allen, autor de Realizando las cosas, uno de los libros de cabecera sobre mantenerse organizado en la era digital. Según Daoud, “Él practica totalmente lo que predica. Tiene toda su oficina configurada con todos esos sistemas de los que habla en su libro”.

Allen se mantiene fiel al espíritu del hacker de vida original: encontró varios trucos y métodos que funcionan, los usa y no sigue buscando más trucos.

El libro transmite varios trucos y métodos que se pueden usar para aliviar el peso de la sobrecarga de información, aunque en la introducción aclara que “no hay una solución única y definitiva”.

El problema, escribe Allen, es que “Falta una pieza en nuestra nueva cultura de trabajo: un sistema con un juego coherente de comportamientos y herramientas que funcionen efectivamente al nivel en que se trabaja realmente”.

Agrega que esta mítica herramienta que solucionaría todo necesitaría “ahorrar mucho más tiempo y esfuerzo del que se necesita para mantenerla. Debe hacer que sea más fácil hacer las cosas”.

Daoud cree que este es un punto clave en el que el hackeo de vida está errado: pasamos más tiempo en las herramientas que en el trabajo real. Él admite que algunos de los trucos son útiles, “pero yo siento que se trata más de entrar, leer algunas de las soluciones y luego salir”.

Con el hackeo de la vida, al igual que con toda la tecnología, tiene que haber un punto en el que aprendemos a detenernos.

Aun si los dispositivos son específicos y definidos, nos estamos saturando con distracciones. Twitter provee una interminable corriente de información y links; Facebook muestra en qué andan nuestros amigos; los mensajes de texto y las llamadas hacen que estemos disponibles a cada momento; y el resto de ese tiempo que tanto nos costó conseguir lo pasamos con nuestros emails.

Los dispositivos actuales incluyen muchas de esas herramientas como opciones adicionales y luego se suman a las distracciones: “Como con el iPad: he leído un montón de libros con mi iPad, pero ahora es como que el libro me avisa cuando tengo un nuevo email, y mi libro me notifica las cosas”, dice Daoud.
La solución puede estar en reservar unos días a la semana en los que uno apaga todo, o apartar dos horas del día para apagar todos los aparatos y trabajar en lo que hay que hacer.

Hackear la vida se trata de eliminar las distracciones, y en su forma más pura –según Daoud–, hackear la vida se trata de saber cuándo dejar de buscar, apagar todo y empezar a hacer las cosas.

Esta obra está bajo una licencia Licencia de Creative Commons
¿Quieres publicar este artículo en tu blog o sitio web? haz click aquí

Para reproducir este artículo, agrega el siguiente código al principio o al final del artículo.

Te puede interesar

  1. El profesor asistente de la MU (Universidad Missouri) apodo al cocodrilo Aegisuc
    El nombre del ahora extinto cocodrilo es Aegisuchus witmeri y se le ha dado el apodo de “Shieldcroc”
  2. El prototipo de hueso humano es diez veces más barato que una prótesis de titanio o de aleación y...
  3. Así vieron los chinos a la primera supernova (NASA/ESA/JPL-Caltech/UCLA/CXC/SAO)
    Fue observada por los chinos el año 185 d.C.
  4. Esta innovación no sólo se conduce a sí misma, sino que detecta la presencia de otros vehículos en...

 Recibe las ultimas alertas de 'Ciencia y Tecnología' en tu Email