Enfermos de SIDA golpeados por la policía de Beijing
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HENAN, China - El 22 y 23 de noviembre, más de 60 enfermos de Sida provenientes de Henan, junto a familiares y amigos, se presentaron en la Oficina de Apelaciones de Beijing para elevar una petición por la carencia de atención médica y asistencia psicológica. Como respuesta, las autoridades chinas enviaron policías que los golpearon y desalojaron por la fuerza; dos peticionarios fueron detenidos.
Liu Ximei, una enferma de VIH que contrajo el virus durante una transfusión de sangre, quedó inválida de sus dos piernas. El día de la petición fue golpeada por un policía. “Yo no estaba preparada, y me empujaron al suelo, en ese momento mi corazón palpitaba rápido, mis pies y manos se pusieron frías; vomité. Me llevaron al hospital de emergencia, pero como no tenía dinero, el hospital se rehusó a auxiliarme”.
Un peticionario dijo, “Cuando nosotros salimos de la oficina de apelaciones, caminamos unos 10 metros cuando la policía apareció detrás nuestro; nos atacaron por la espalda y empujaron a una invalida. En ese momento éramos más o menos 60 personas; todos fuimos expulsado por la brutalidad policial”.
Infectados por una transfusión de sangre
El señor Sun, padre de un niño enfermo de Sida, también se presentó en la Oficina de Apelaciones de Beijing. “En el año 2002, cuando mi hijo tenía 6 años lo llevé al Hospital de Odontología de la Universidad de Beijing porque padecía una enfermedad grave. Allí le realizaron una cirugía y le hicieron una transfusión de sangre donde se contagió de VIH. Cuando cumplió 7 años, la enfermedad empezó a manifestar los síntomas y se complicó con epilepsia. El niño tiene el sistema inmunológico muy débil, todos los días tiene crisis de epilepsia, no se puede cuidar solo, su mamá y yo tenemos que cuidar de él 24 hs sin parar; nosotros no podemos ir a trabajar, tampoco tenemos fuentes de ingresos para vivir, cada día necesitamos cerca de 2.000 yuanes solo para el tratamiento del niño, que conseguimos a través de familiares y amigos que nos han ayudados todos estos años”.
La historia de vida de Liu Ximei es aún más trágica. Cuando ella era chica trabajaba en el campo, una vez su cabellos fue jalado por una maquina peladora de trigo. En el hospital le hicieron un injerto de piel y durante una transfusión de sangre fue infectada con el virus del Sida. Después de 3 años de fiebre alta sin motivo aparente, en 2004 le diagnosticaron VIH; la enfermedad hizo que perdiera ambas piernas, y la mitad de la parte derecha de su cuerpo quedó paralizada.
Liu Ximei, de 28 años de edad, le dijo llorando el reportero que sus padres habían muerto hace mucho y que no tenia donde vivir. Su único hermano mayor y su cuñada no quieren tenerla en su casa, y sus vecinos la discriminaban por temor a contagiarse. La única alternativa que le queda es vivir en un hospicio, pero cada cierto tiempo le piden que se vaya. Últimamente está sobreviviendo gracias a la ayuda de unos amigos enfermos de Sida que le dan comida y algo de dinero.
El señor Sun explicó que los pacientes de Sida necesitan un tratamiento para reforzar el sistema inmunológico que los resguarda de posibles infecciones o enfermedades oportunistas, pero el tratamiento es costoso y corre por cuenta de los propios enfermos.
Según Liu Ximei, cuando está pasando por una gripe fuerte u otra infección, el hospital no le provee de los medicamentos necesarios y tiene que comprarlos en una farmacia. “¿De dónde saco dinero para comprar los medicamentos? Por eso fuimos a la oficina de apelaciones, necesitamos que nos ayuden a afrontar los gastos del tratamiento.
Desde comienzos de 2007, Liu Ximei recorrió, con su cuerpo casi a la rastra, todas las oficinas de reclamo de su aldea, del municipio del condado, de la ciudad, hasta que llegó a Beijing. Sin embargo, dice que el régimen la trató como si fuera una pelota, de un lado a otro, sin darle ninguna solución; hasta fue golpeada brutalmente por la policía de la capital.
En los últimos años, el señor Sun también recorrió todos los tribunales de justicia reclamando por su situación, pero en todos lados le dijeron que no tiene razón, que es un caso perdido porque el hospital donde su hijo se hizo la transfusión de sangre emitió un certificado por escrito señalando que la sangre era normal y los exámenes fueron todos negativos.
El Sida crece velozmente
Solamente en poco más de 20 años, el Sida se propagó por más de 31 provincias de China. En 2006 el régimen declaró que las personas infectadas por el VIH han llegado 84 millones de casos; según investigaciones independiente puede ser veinte veces más, ya que solo el 5% de los infectados está registrado, y el 95% restante está escondido entre la gente.
Gao Yaojie, conocida en China como la principal activista de la lucha contra el Sida, declaró que la epidemia del VIH en la China de hoy, es el resultado del “comercio de sangre”. Gao advirtió que el contagio por transfusión de sangre en los hospitales, no es una tragedia natural, si no un desastre provocado por el hombre.
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