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El debate del negocio del agua en los campos semidesérticos de Canadá

Objetivos de consumo humano y de conservación del medio ambiente son compatibles
Opinión de John Quesnel - La Gran Época
Sab, 9 Jul 2011 09:57 +0000

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La cuestión del agua en los campos es demasiado importante como para dejarla al alarmismo, a las afirmaciones no científicas y a las verdades a medias.

Los campos en el suroeste canadiense son semiáridos y propensos a frecuentes y graves sequías. Las áreas alrededor de Regina y del este de Calgary son bastantes secas y las precipitaciones se disipan rápidamente.

La escasez de agua y la conservación del medio ambiente son asuntos urgentes, pero esto no es motivo para dejar de lado el debate sobre el futuro de nuestro suministro de agua.

En Alberta, la escasez de agua es un asunto de importancia, especialmente en el sur.

El temor fácilmente ocasionado puede rápidamente conducir al nerviosismo en esta región semiárida que sostiene el 60 por ciento del riego rural, sin embargo, ésta posee solo el dos por ciento del suministro de agua dulce. El problema se ve agudizado por el hecho de que la mayor parte del agua regional se encuentra en el norte, y la demanda mayor está en el sur.

Con el crecimiento de la población, cabe preguntarse acerca de las tensiones por el suministro limitado de agua. Históricamente, Alberta se basó en el sistema de asignación de agua de "El primero en el tiempo, es el primero en cumplirse sus derechos", donde se privilegiaba a los antiguos titulares de licencias antes que a los nuevos, al momento de concederles parte en las asignaciones.

Un mercado pequeño de agua surgió en el 2006, cuando la localidad cerró la solicitud de nuevas licencias de las cuencas hidrográficas en el sur de Alberta por temor a una asignación excesiva, por lo que los municipios que requerían de agua, tuvieron que hacer acuerdos con los
irrigadores y titulares de las antiguas licencias para sus asignaciones. Por lo tanto, Alberta creó un sistema de permisos negociables.

Sin embargo, se reconoce que el sistema de transferencia de licencias necesita de una nueva reforma.

Si sólo aceptamos una sola opción y reprimimos el debate, es posible que nos estemos privando de las soluciones clave.

El gobierno de Alberta asumió un desafío de enormes proporciones, cuando anunció hace unos años, que se encontraba preparado para la introducción de un mercado de agua con todos su derechos. Desde entonces ha estado recibiendo opiniones del público.

Las organizaciones ambientalistas con inclinaciones al antimercado (independientemente de los resultados demostrados), han acaparado el debate. Aunque los ecologistas son importantes en este debate, sus actitudes alarmistas y no científicas no ayudan en nada.

Al sur de Alberta, en Lethbridge, por ejemplo, el Consejo de Asuntos Públicos del sur de Alberta (SACPA), durante su foro semanal donde se discuten temas de actualidad, invitó a Kevin Force, vocero del Sierra Club y del Public Interest Alberta, para hablar en su reunión semanal. Argumentó que el sistema de gobierno propuesto para el mercado del agua sería inevitablemente dominado por los ricos intereses privados, e iría en contra de los objetivos de la conservación del agua.

El SACPA, también invitó a dos conferencistas para debatir sobre el sistema del mercado de agua. El año pasado, la activista Sheila Muxlow argumentó en contra de los mercados de agua de Alberta. Ambos son activistas políticos, poseen títulos en ciencias políticas y estudios de globalización, pero no son expertos en la conservación o en el manejo económico del agua. Su entusiasmo e investigación no compensan la ausencia de las debidas credenciales.

El experto en política del agua con Alberta Environment en Lethbridge, Dave McGee, asistió a la charla del Sierra Club en enero del 2010, describiéndola como plagada de imprecisiones y así lo expresó en un debate público.

Las organizaciones ambientalistas continuamente afirman que el uso del agua tiene que ser de forma jerárquica, colocando en la parte inferior los usos comerciales. Dichos argumentos ignoran que los usos comerciales del agua y los de consumo humano van entrelazados, como resultado, las empresas privan el agua y esto trae pobreza y desempleo.

Los residentes en los campos saben que hay suficientes pruebas convincentes de que los objetivos de consumo humano y los de conservación del medio ambiente no son incompatibles. El profesor Henning Bjornlund, jefe de investigación en la política y gestión del agua en la universidad de Lethbridge, realizó un excelente comentario para el Instituto C.D. Howe defendiendo los mercados de agua del sur de Alberta, demostrando cómo se puede cumplir con ambos objetivos tanto de conservación y como de consumo.

Si sólo escuchamos al Sierra Club, estaríamos ignorando las posibles soluciones y siguiendo el ejemplo de Australia y el oeste Estados Unidos, donde los mercados de agua han contribuido  en una escasa distribución del agua.

Daniel Droitsch de las ONGs ambientalistas y asuntos de agua, agrega que cuando más se abra el mercado del agua es seguro de que muchos más se quedarán fuera del negocio.

También se perdería el trabajo pionero de la investigadora Elizabeth Brubaker con
Environment Probe, junto con un grupo de expertos en soluciones de mercado a problemas ambientales. Brubaker argumentó que el agua sin un precio deja poco incentivo para su conservación. El comercio del agua, decía, deben estar a la par con la reforma en los precios del agua.

La investigación concluye que los mercados limitados de agua en el sur de Alberta ayudarían a su conservación.

La investigadora asociada en economía de la universidad de Lethbridge, Lorraine Nicol, completó en el 2005 su tesis de maestría sobre "los mercados de agua de riego en el sur de Alberta". Ella encontró que “estos mercados permiten que el agua sea destinada para mejores usos, lo que aumenta la productividad del recurso y fomenta el crecimiento económico. Los esfuerzos de conservación también se pueden mejorar, ya que los usuarios, capaces de vender el exceso de agua, obtienen un incentivo para su conservación. Para los productores no rentables, la venta de sus derechos de agua proporciona dinero en efectivo necesario
y puede ayudar a facilitar una salida fuera del sector”.

Los problemas del agua son de vital importancia en los regiones semiáridas. Si sólo aceptamos una sola opción y reprimimos el debate, es posible que nos estemos privando de las soluciones clave.

Joseph Quesnel es un analista de políticas con el Centro Fronterizo de Políticas Públicas, donde escribe principalmente sobre los aborígenes y también sobre cuestiones de derechos de propiedad.

 

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