Derrocamientos 2.0: el alzamiento de las redes sociales
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Las redes sociales son como un río revuelto, y los gobiernos pueden dejarse llevar por la corriente o ser arrastrados por la misma.
Las voces de disidencia online son consideradas de dos maneras. En el mundo libre, las redes sociales se han fusionado con las decisiones de gobierno en lo que se conoce como “Gobierno 2.0”. Los regímenes autoritarios que rechazan la tendencia están descubriendo rápidamente que Internet no es solo un lugar para opinar, sino también un lugar para organizarse.
“Todo gobierno que esté intentando reprimir el intercambio de información libre está librando realmente una batalla inútil que finalmente terminará con su propio derrocamiento”, dijo Peter Corbett, CEO de iStrategyLabs, una compañía de responsabilidad civil que desarrolla tecnología 2.0 para gobiernos.
“No se puede reprimir la pasión de la gente que quiere ser libre –es algo por lo que están dispuestos a morir, y es algo que hemos visto a lo largo de la historia de la humanidad”, dijo Corbett. “No creo que haya nadie en el gobierno que esté dispuesto a morir por bloquear Twitter”.
Las redes sociales comenzaron a surgir a fines de los ’90, con el advenimiento de las primeras plataformas de foros online, según Corbett. La idea original era simple: dar a todos la posibilidad de publicar y opinar online. Esto luego evolucionó a lo que se conoce como Web 2.0, o el cambio de Internet de un conjunto de sitios web estáticos a un lugar de interacción y colaboración.
“Pienso que la intención realmente fue la democratización de lo publicado. Y para ello, lo más fácil era que la gente publicara en la web, y darle a más gente esa herramienta”, comenta Corbett.
Esto se hizo sabiendo que, tradicionalmente, todas las formas de publicación “tienen la habilidad de afectar a los gobiernos y a la gente”, aunque de acuerdo con Corbett, esa probablemente no fuera la intención original.
El rol de las redes sociales como forma de incitar cambios, sin embargo, es ahora innegable.
Túnez fue uno de los primeros países en darse cuenta de esto cuando, el 14 de enero, la Revolución Jazmín forzó al presidente Zine El Abidine Ben Ali a dejar el país.
Las recientes revueltas en Egipto también se destacaron como una revolución provocada desde las redes sociales, ya que los manifestantes se coordinaron mediante Twitter y Facebook para exigir la reforma gubernamental. El gobierno egipcio, al principio, intentó bloquear dichas redes sociales para acallar las protestas, y el 27 de enero, bloqueó completamente Internet.
Corbett opina que aunque los gobiernos intenten disipar a los disidentes bloqueando el intercambio de información, “No creo que sea posible hacer eso”, y agrega que “la gente encontrará otra manera de obtener la información que necesitan para ser felices –y a fin de ser felices, a veces los gobiernos tienen que ser reemplazados”.
Una espada de doble filo
El uso de tales herramientas difiere de país en país. Los países árabes, en general, utilizan más teléfonos celulares y no tanto conexiones a Internet por computadoras.
Como los manifestantes en Egipto y Túnez estaban usando celulares, pudieron coordinarse en tiempo real, alertando a otros manifestantes sobre los lugares donde había bloqueos o donde la policía estaba usando gases lacrimógenos. “Eso fue extraordinariamente efectivo”, dijo Eva Galperin, activista internacional de la Fundación Frontera Electrónica, una organización sin fines de lucro que aboga por la libertad digital.
Las protestas en Túnez y Egipto no fueron las primeras de esa clase, en la que se destaca también el caso de Irán.
Las protestas masivas que siguieron a las elecciones iraníes de 2009 también fueron organizadas a través de redes sociales, pero no pudieron alcanzar su objetivo de derrocar al presidente Mahmoud Ahmadinejad. De acuerdo con Galperin, a mediados de enero, cuatro personas fueron colgadas por tomar fotografías y videos durante esas protestas y subirlos a la web.
Este es uno de los mayores temores con las protestas en Egipto, a pesar de que en este caso lograron su propósito de derrocar al presidente, ya que es probable que el gobierno egipcio haya estado recolectando datos de las discusiones online. Aunque el país no tiene una larga historia de filtración de Internet, sí tiene antecedentes de perseguir a bloggers y activistas de la red, quienes fueron sometidos a “farsas judiciales” e incluso sufrieron golpizas y fueron monitoreados. Según Galperin, esto tiene un efecto similar a lo que ocurre en China, donde el miedo causa que las personas se autocensuren.
Encontrar a quienes están detrás de las publicaciones en la web es bastante simple. Incluso en Túnez, después de que el ex gobierno no pudiera filtrar el acceso a Internet, comenzó a robar las contraseñas de los usuarios.
“Ellos dijeron, ‘Bien, publiquen en Internet toda la información que quieran. Nosotros la usaremos para espiarlos’”, dijo Galperin. “Internet y las redes sociales son una espada de doble filo… los gobiernos pueden usar la información para rastrearte y usar esa información en tu contra”.
Difusión continua
Las redes sociales juegan un gran papel al proveer información sin censuras a nivel mundial. En México, un blog llamado “Blog del Narco” se ha convertido en la fuente principal de noticias sobre los cárteles de drogas, ya que otros medios de comunicación guardan silencio por miedo a las represalias.
“En China, los bloggers se han convertido en un tipo formidable de fuerza política organizada, pero no creo que eso haya ocurrido en el mundo árabe”, dijo Barney Warf, profesor en el departamento de Geografía de la Universidad de Kansas e investigador sobre la libertad en Internet.
El rol de los bloggers también los ha convertido en objetivos principales para el arresto en los regímenes represivos. Warf notó que a fin de mantener algunos sitios web, los activistas árabes generalmente utilizan servidores en países extranjeros donde no pueden ser cancelados.
“La habilidad de los gobiernos para limitar la libertad de información de sus pueblos ha sido restringida, y yo no veo que el final esté a la vista”, dijo Warf.
Agregó que, así como las protestas se han abierto camino de Túnez a Egipto y recientemente a Yemen, se podrían seguir extendiendo a Arabia Saudita, Marruecos y Jordania.
Estos países tienen una combinación de rasgos en común que actúan como un caldo para el alzamiento popular, esto es, muchas personas con educación de nivel universitario pero poco crecimiento del nivel de empleo, que limita los puestos disponibles.
“Entonces hay un montón de jóvenes con buena educación pero económicamente frustrados que se han vuelto socialmente adeptos a Twitter y a tecnologías relacionadas, que tienen mucho tiempo libre, y a los que les bulle el resentimiento por su situación económica”, dice Warf.
Y agrega, “Esta es una parte significativa de los factores que provocaron las protestas”.
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