Cultura, Tradiciones chinas

Las linternas chinas traen suerte y albergan deseos

Los más variados significados se elevan con esta antigua tradición que supo sobrevivir el paso de la historia

Las linternas chinas traen suerte y albergan deseos
(Getty Images/Takahiro Yamamoto)

“¡Es un amuleto de la suerte!” Exclamó un amigo chino, presentándome una de esas linternas chinas, roja y muy bonita. Pronto aprendí que las linternas chinas también pueden comunicar noticias de nacimiento, muerte, estatus en la sociedad, e incluso un peligro por venir.

En China las dinastías iban y venían. Durante siglos de paz, el tamaño y la posición de las linternas frente a una casa indicaban la posición social de sus ocupantes. Valiosas linternas de seda colgaban delante de las casas de los ricos, mientras que las linternas rojas anunciaban acontecimientos alegres, como nacimientos o casamientos.

Como símbolo de dolor por el difunto, los chinos colgaban una linterna blanca delante de la casa si alguien moría; en Asia es común usar el blanco para asociarlo con la muerte. Una linterna azul indicaba disminución de energía, es decir, que había enfermedad en la familia.

Una historia de estrategia e invención

En honor a su inventor, todavía se las llama linternas de Kongming, el estratega militar y héroe de guerra Zhu Ge Liang (181-235 d.C.), más conocido como Kongming, fue uno de los consejeros militares más famosos en la historia china y hasta llegó a ser primer ministro en el Reino de Shu. Durante el Período de los Tres Reinos utilizó linternas por primera vez para transmitir información esencial sobre una situación militar urgente.

Una vez durante una batalla, Kongming percibió que sus tropas estaban rodeadas en una pequeña ciudad. Era imposible salir, no podía informar ni pedir ayuda a sus compañeros de batalla. Así que Kongming pidió a las tropas que hicieran globos grandes, cerrados arriba y abiertos abajo, con delgadas varas de bambú y papel fino. En el borde inferior había una pequeña estructura de bambú en la cual se colocaba un pedazo de tela que se empapaba con petróleo y se encendía. Después de un rato, el aire en las linternas se ponía tibio, luego caliente, el papel se expandía y finalmente la linterna se elevaba en el aire. Cuando la tela se quemaba las linternas caían al suelo; hasta el día de hoy este es el principio con el que funcionan los globos aerostáticos.

Con la ayuda del I Ching, un libro de oráculo con miles de años de historia en China, Kongming predijo a qué hora el viento soplaría y desde qué dirección. Entonces, en el mejor momento según esta predicción, soltó una serie de linternas en las que había escrita información importante sobre su encierro en la ciudad. Los mensajeros voladores se movieron hacia sus compañeros de combate ubicados fuera de las murallas de la ciudad quienes se enteraron del desesperado llamado de Kongming y sus tropas, para rápidamente entrar en la ciudad y rescatarlos.

Signos de felicidad y esperanza

Durante la revolución cultural de Mao en China entre 1966 y 1976, las linternas tradicionales, junto con muchos otros valiosos objetos culturales, fueron despreciados como símbolos de la burguesía y fueron prohibidos.

Llevó dos años para que la terrible experiencia y penumbra de la revolución cultural se disipara. En 1978 el pueblo chino pudo despertar de su letargo y, casi explosivamente, las viejas festividades reaparecieron una vez más. Se celebraba el fin de la revolución cultural, y nuevamente se festejaba el Festival de la Linterna, que por milenios se celebró el decimoquinto día después del Año Nuevo chino designado por el calendario lunar.

El Festival de la Linterna es colorido y las linternas están llenas de historias; ellas muestran a la diosa de la Luna o el conejo, que se dice viven en la Luna; representan escenas de la famosa novela Viaje al Oeste, con pequeños cerdos y otros animales; y algunos llevan acertijos para que el espectador resuelva en medio del júbilo.

Todavía hoy, especialmente durante la noche del festival lunar, es costumbre para algunas áreas en China dejar que las linternas de Kongming se eleven en el aire. Ya no llevan información urgente sobre la situación en una batalla, pero la gente aún escribe sus deseos en ellas, y al igual que Kongming, tienen la esperanza de que estos se hagan realidad.

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