Ciencia

Genoma del hombre Kostenki de 36.000 años revela un nuevo linaje europeo

Además confirma como persistió y cuando se diversificó luego del cruce con los neandertal hace unos 54 mil años

Genoma del hombre Kostenki de 36.000 años revela un nuevo linaje europeo
Reconstrucción del hombre europeo Kostenki que vivió hace 36.000 años en la aldea de su nombre, ubicada en la Rusia occidental, a orillas del río Don. (Universidad de Copenhagen)

Un genoma recuperado de un fósil de 36 mil años encontrado en la Europa del Este, en la aldea rusa Kostenki, a orillas del río Don reveló una “temprana divergencia de los euroasiáticos una vez que dejaron África”, informó la Universidad de Copenhague el 6 de noviembre.

El genoma Kostenki 14 también conocido como Markina Gora, mostró que una vez que la gente se había dispersado fuera de África, en la Eurasia, se separaron hace más de 36 mil años en al menos tres poblaciones cuyos descendientes desarrollaron “las características únicas que reflejan el núcleo de la diversidad de los pueblos no africanos”, destaca el estudio formado por un equipo internacional.

En este contexto, se descubrió que “el genoma Kostenki tiene un elemento único que confirma la presencia de un gran linaje todavía no asignado de la población en Eurasia. Esa población se separó desde el principio de los ancestros de los euroasiáticos, tanto los europeos como de los asiáticos orientales”, de acuerdo a Andaine Seguin-Orlando y Thorfinn Korneliussen del Centro de GeoGenetics en Copenhague.

Parte de sus genes descendientes se encuentran en el hombre de Siberia y en Norteamérica. A su vez una porción del genoma Kostenki no se transmitió al resto de la Europa del período paleolítico y corresponde al hombre de tez muy blanca que se encuentra en el Medio Oriente, y que ingresó a Europa hace ocho mil años.

En la aldea de Kostenki, al oeste de Rusia, se descubrieron desde el siglo XIX en adelante unos 20 asentamientos del período paleolítico al aire libre, más otros a unos cinco kilómetros río abajo, cerca de la aldea Borshchevo. Los restos óseos pertenecen al hombre moderno – el homo sapiens que vivió en un período glacial, según registros del Instituto del Ártico de la Universidad de Colorado Boulder.

El nuevo estudio, llevado a cabo por un equipo internacional de investigadores, “también puso de manifiesto cuando los neandertales y los primeros humanos modernos fuera de África se cruzaron – hace alrededor de 54.000 años, antes de que la población humana moderna comenzara a diferenciarse”.

Este cruce también fue confirmado recientemente por un estudio del Instituto Max Planc del hombre siberiano de Ust Ishim, que vivió en esta región hace unos 40 mil años.

“Lo que podemos ver desde Kostenki y otros genomas antiguos es que por 30.000 años hubo una sola población en Europa. Estos grupos de cazadores-recolectores del Paleolítico se separaron, mezclaron, dispersaron y cambiaron; y a través de genomas antiguos podemos rastrear el hilo genético de su ascendencia compartida”, explicó el profesor Eske Willerslev, de la Lundbeck Foundation, líder del equipo de investigación, según el reporte de Copenhague.

El científico destacó además que algunos se fueron al Este, y pese a que se fragmentaron a lo largo del tiempo persistieron.

El genoma reveló que el hombre de Kostenki aportó genes a los antepasados del hombre siberiano de Mal’ta, que vivió hace 24.000 años, y cuyos descendientes se extendieron tan lejos como las Américas y también a Europa, comentó Martin Sikora y Ludovic Orlando, del Centro de GeoGenetics en Copenhague, en el mismo reporte.

Marta Mirazón Lahr y Robert Foley, del Centro Leverhulme de Estudios Evolutivos Humanos de la Universidad de Cambridge también resaltaron el hecho que estos europeos prehistóricos persistieron y mantuvieron su continuidad entre el período temprano del Paleolítico Superior y el Mesolítico, enfrentando a la gran glaciación.

“Sólo cuando los agricultores desde el Cercano Oriente llegaron hace aproximadamente 8.000 años, que la estructura de la población europea cambió de manera significativa”, agregaron. Este grupo es uno de los que se había separado previamente.

“Una porción del genoma Kostenki no se transmitió a la Europa paleolítica, sino que se fue a la población de Oriente Medio, la cual trajo la agricultura y un color de piel más claro a Europa 30.000 años más tarde”, reiteraron los científicos.

Más neandertal que el resto

El genoma del hombre de Kostenki “como todos los pueblos de Eurasia de hoy”, mostró un pequeño porcentaje de genes neandertales, pero “más de lo visto en otros genomas”.

“Esto confirma hallazgos anteriores que muestran que al principio de la colonización humana de Eurasia se produjo un acontecimiento aislado de mezcla con los neandertales”, analizaron los científicos.

El Profesor Rasmus Nielsen, de la Universidad de California en Berkeley, explicó que el hombre “Kostenki 14 en realidad tiene un porcentaje ligeramente mayor de genes neandertales nunca observado antes, y los fragmentos genéticos que el hombre de Kostenki heredó de un ancestro Neandertal son más grandes, no rotos por los miles de eventos de recombinación naturales que se han producido desde entonces. Esto permitió estimar el momento de la mezcla-humano de Neanderthal a hace 54.000 años”.

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