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Guardias de una prisión china le parten el cráneo a una maestra por practicar Falun Dafa

Guardias de una prisión china le parten el cráneo a una maestra por practicar Falun Dafa
Sun Min, una practicante de Falun Gong del nordeste de China, sufrió más de diez años de persecución por parte del régimen comunista a causa de su fe. (Minghui)

Sun Min, una respetada y oficialmente aclamada maestra de escuela media del noreste de China, es sólo uno de los millones de ciudadanos chinos victimizados por su fe en la disciplina espiritual Falun Gong.

Falun Gong, una práctica meditativa arraigada en las tradiciones espirituales chinas, ha sido prohibida y violentamente suprimida en China continental desde julio de 1999, cuando el líder comunista Jiang Zemin declaró que era una amenaza para el poder del régimen.

Algunos de los logros profesionales y académicos de Sun Min. (Minghui)

Algunos de los logros profesionales y académicos de Sun Min. (Minghui)

Entre 1991 y 2000, Sun Min recibió numerosos certificados y reconocimientos nacionales y provinciales que la reconocían por “su enseñanza, sus artículos y sus logros de investigación”, según informó Minghui.org, un centro de información sobre Falun Gong el cual documenta la persecución en China.

Encarcelada varias veces desde 1999, Sun Min ha pasado más de dos años en detención y trabajo forzado. Ahora de 50 años, fue llevada a la corte para una audiencia en febrero y un juicio estaba programado para el 8 de marzo, según la información obtenida por un corresponsal de Minghui en la provincia de Liaoning.

Sufrimientos en Masanjia

En octubre de 2000, Sun fue arrestada por segunda vez. Fue despedida de su trabajo y enviada al notorio campo de trabajos forzados de Masanjia, donde pasó 18 meses.

Los guardias del campo de trabajo muchas veces la humillaron en público y la privaron de dormir. Tenía que ponerse en cuclillas durante un largo período de tiempo durante el día. La electrocutaban con bastones eléctricos, la chuzaban con agujas, y la golpeaban con garrotes de madera.

Una vez un guardia estrelló su cabeza contra una pared y le rompió el cráneo. Ella entró en convulsiones en el suelo debido al dolor extremo. Otra vez un guardia la golpeó con un garrote y le hizo una abolladura en el cráneo. Como resultado, perdió la vista temporalmente.

La persecución de Falun Gong es la mayor violación de derechos humanos en China hoy en día y después de casi 18 años, el régimen comunista no ha logrado su objetivo de erradicar la fe. Un reciente informe de Freedom House describe la campaña de Jiang Zemin, ahora retirado, como un “fracaso notable del aparato de seguridad del PCCh”.

La información estima que decenas de millones de personas siguen practicando Falun Gong en China y están solicitando activamente su exoneración, incluso frente a sofisticadas medidas tecnológicas y brutales de abusos físicos, incluyendo la ejecución generalizada para sustraerles sus órganos con fines de lucro.

El nordeste de China, donde primero se enseñó y difundió Falun Gong a principios de los 90, fue durante mucho tiempo una región de fuerte apoyo oficial a la campaña de Jiang, haciendo que la persecución fuera especialmente severa en sus tres provincias.

En una foto tomada antes de julio de 1999, los practicantes de Falun Gong practican los ejercicios en Shenyang, provincia de Liaoning, China. (Minghui)

En una foto tomada antes de julio de 1999, los practicantes de Falun Gong practican los ejercicios en Shenyang, provincia de Liaoning, China. (Minghui)

Diez años de fuga terminan en nuevas torturas

En 2002, Sun Min fue liberada de Masanjia y regresó a su residencia en Anshan, provincia de Liaoning. Pero poco después, la Oficina 610 -una organización extralegal del Partido Comunista establecida específicamente para perseguir a Falun Gong, la convocó a asistir a sesiones de lavado de cerebro. Temiendo ser torturada, Sun huyó de su hogar y vivió una vida de miseria, informó Minghui.

En 2012 Sun fue arrestada por tercera vez y enviada a un centro de detención en Liaoyang, donde pasó dos meses.

Fue alimentada a la fuerza e inyectada con drogas desconocidas. Después de la inyección su estómago empezó a retorcerse, se volvió somnolienta y perdió la vista. No podía reconocer a las personas que conocía.

La constante tortura y la falta de alimentos adecuados hicieron que la señora Sun sufriera un grave debilitamiento. La policía, que no quería asumir la responsabilidad de su muerte bajo su custodia, informó a su familia que se la llevaran para la casa en enero de 2013.

Al ser liberada, Sun volvió a evitar su casa y presumiblemente se quedó en varios alquileres hasta que fue nuevamente detenida en junio pasado. Cuando la policía saqueó su casa, le incautaron 60.000 yuanes (unos 10.000 dólares).

Detenida en el centro de detención de mujeres de Anshan, Sun ha sido sometida a alimentación forzada con el fin de romper su huelga de hambre. Los guardias alentaron a sus compañeros de prisión para que le pusieran heces y orina en su comida.

Sun fue privada de dormir y golpeada severamente sin que se le permitiera bañarse o cambiarse de ropa, por lo que estuvo cubierta durante largos períodos de tiempo en su propia sangre y excrementos. Su peso bajó a unos 40 kilos.

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