Beijing cambia su cara con los nuevos líderes de Libia
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Ahora que las fuerzas
rebeldes han tomado el control de grandes áreas de la capital, Trípoli, el
último bastión de Gadafi, la mayoría de los gobiernos, entre ellos Estados
Unidos y Europa, han reiterado su posición de que el régimen de Gadafi ha
perdido legitimidad y que el pueblo de Libia merece controlar su propio
destino.
Sin embargo, el régimen chino en Beijing ha adoptado posturas contradictorias con
respecto a los esfuerzos para derrocar la tiranía de Libia.
Originalmente, los autócratas de Beijing pensaban que el descontento del pueblo
libio fracasaría. Sólo en los últimos días, cuando parecía inevitable que el
régimen de Gadafi llegaría a su fin, Beijing hizo una corrección tardía de su postura y reconoció que un líder impopular
estaba condenado al fracaso.
Jugando la carta de la paz
Miles de libios,
alentados por la Revolución Jazmín de Túnez a principios de este año, llevaron
a cabo protestas en todo el país exigiendo la renuncia de su líder, el coronel
Muamar Gadafi. El gobierno de Gadafi respondió con una sangrienta represión
militar.
Posteriormente, cada vez más funcionarios del gobierno libio se volvieron en
contra Gadafi mientras aumentaban las víctimas civiles. A pesar de que
inicialmente las fuerzas armadas rebeldes no podían competir con las del
ejército de Gadafi, la marea empezó a cambiar una vez que los rebeldes
recibieron apoyo aéreo internacional.
El 17 de marzo, el
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó una resolución autorizando
la intervención para proteger a los civiles de Libia; dos días después
comenzaron los ataques aéreos contra Gadafi, dirigidos por EEUU.
En una declaración del 20 de marzo en respuesta a una pregunta de prensa sobre
la postura de China respecto al uso multinacional de la fuerza contra Libia,
Jiang Yu, portavoz del Ministerio chino de Relaciones Exteriores, dijo:
“Lamentamos oír que se utilizó la fuerza. La consistente posición de China es
que estamos en contra del uso de fuerzas militares en las relaciones
internacionales”.
Occidente condenó el uso de la fuerza de Gadafi contra civiles y elogió la
misión de protección de la OTAN a los libios. El Ministerio chino no hizo
mención diferente.
El Diario del Pueblo,
portavoz oficial de China, fue tan lejos como para incluso comparar los
bombardeos de la OTAN con los de Irak, comentando el 21 de marzo: “Los
bombardeos de países occidentales a Libia aparecen estar actuando ‘bajo el
manto del humanismo’, pero es una invasión completamente desnuda, similar a la
que sucedió en Irak. Los pueblos del mundo, entre ellos los chinos, no pueden
tolerar este tipo de conducta”.
Lo popular será aceptado pero de mala gana
El 20 de agosto, las
fuerzas rebeldes se fortalecieron al entrar a Trípoli, encontrando poca
resistencia. Sin embargo, Zhang Zhaozhong, un funcionario militar chino de alto
rango y también profesor de la Universidad Nacional de Defensa de China, no
estaba convencido de la caída de Gadafi, señalando al día siguiente en el canal
militar de circuito cerrado de televisión: “Durante cinco meses Gadafi ha
estado resistiéndose a los rebeldes. Creo que no tendrá ningún problema en aguantar
un año más”.
Luego el tono oficial cambió drásticamente. El 22 de agosto, Ma Zhaoxu,
portavoz del Ministerio chino de Relaciones Exteriores, dijo en una conferencia
de prensa que el régimen de China “respeta la elección del pueblo libio”,
después de que las noticias ampliamente difundidas decían que las fuerzas
libias rebeldes habían avanzado profundamente en Trípoli y se había proclamado
que la capital estaba bajo su control.
Al mismo tiempo, el periódico chino de propiedad estatal Global Times, llevó a
cabo una encuesta pública preguntando si la caída del gobierno de Gadafi
traería la estabilidad social a Libia. Ochenta y ocho por ciento de los
entrevistados dijeron “no”.
Además, expertos y
chinos expresaron por las vías oficiales sus sentimientos de cinismo sobre el
verdadero motor detrás del levantamiento libio y un escepticismo sobre las posibilidades
de paz en el país del norte de África.
El 22 de agosto, Li Shaoxian, vicepresidente del Instituto Chino de Relaciones
Internacionales Contemporáneas y experto en Medio Oriente, respondió a preguntas
publicadas en el Diario del Pueblo online, diciendo: “Las intervenciones
militares occidentales tienen fines económicos y políticos. Políticamente
quieren que Libia tome el camino democrático occidental; económicamente, se han
centrado los recursos de petróleo y gas de Libia”.
En respuesta a la reciente resistencia libia a la dictadura, el 23 de agosto Xinhua
comentó: “En realidad es difícil predecir la capacidad futura de Libia para
lograr un verdadero sentido de ‘suave transición’. La gente está preocupada de
que nuevamente se inicie una guerra civil en Libia”.
Apostando para ambos lados
El régimen chino tenía
amplios intereses económicos vinculados a Gadafi. Un portavoz del Ministerio de
Comercio reveló en marzo que, recientemente, China tenía un total de 50 grandes
proyectos de construcción en Libia, con contratos que ascienden a un valor de
US$ 18.800 mil millones.
Todos estos proyectos fueron suspendidos y la mayor parte del personal ha sido
enviado de vuelta a China. Las pérdidas son importantes y están aún por
cuantificarse.
El petróleo de Libia es de gran
interés para China. A principios de agosto, el Ministerio chino de Industria y
Tecnología de Información dio a conocer datos que indican que el 55,2 por
ciento del petróleo de China depende de las importaciones, cifra superior a la
de los Estados Unidos en su dependencia de fuentes extranjeras para sus
necesidades energéticas.
En la actualidad, China importa un 3 por ciento de su petróleo de Libia. La
producción de petróleo de Libia ha sido controlada por empresas chinas
invitadas por Gadafi.
A medida que la situación militar y política comenzó a ser más desfavorables
para el régimen de Gadafi, el 24 de mayo, Rusia reconoció como socio negociador
al Consejo de Transición Nacional de Libia, respaldado por rebeldes.
La movida de Rusia dejó a China aislada en su oposición ante los rebeldes de
Libia. China y Rusia se habían aliado en la abstención en la votación sobre las
declaraciones y acciones militares de las Naciones Unidas contra el régimen
Gadafi.
Impulsado por la movida de Rusia, el régimen comunista chino cambió su posición
y comenzó a interactuar con la oposición de Libia. Los medios de comunicación
del régimen, como Noticias Xinhua y el Servicio de Noticias de China cambiaron
su terminología. En vez de llamar a los ciudadanos libios opuestos a Gadafi
como “rebeldes contra el gobierno”, se refirieron a ellos como “fuerza militar
de oposición”.
En los últimos dos meses, los diplomáticos chinos en diferentes lugares han
llevado a cabo reuniones con los miembros del Consejo Nacional de Transición de
Libia, incluyendo la invitación a visitar China.
Li Shaoxian también ha dicho que China “había comenzado ya en mayo a ponerse en
contacto con los miembros del Consejo Nacional de Transición” y que había
suministrado 50 millones de yuanes (US $ 7,8 millones) de ayuda a los rebeldes con
base en Benghazi.
Queda por ver si esta reciente oleada de actividades permitirá que el régimen chino mantenga su posición en Libia. Según recientes informes de prensa, algunos miembros del Consejo Nacional de Transición hablaron en contra de que las compañías chinas sigan bombeando el petróleo de Libia. Al menos estas personas, prefieren hacer negocios con empresas de países que apoyaron desde el principio los esfuerzos de los rebeldes.
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