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Las exóticas casas de Neruda

Construcciones únicas y exóticas resaltan la obsesión por el mar del eterno poeta
Por Clara Solis y Anila Weber - La Gran Época
Jue, 23 Sep 2010 21:47 +0000

El poeta chileno Pablo Neruda es uno de los personajes más conocidos en la literatura de Chile y del  mundo entero. Un artista de su talla no podía vivir en un lugar común. Por ello, eligió construir sus casas de una manera única y exótica, resaltando en ellas su obsesión por el mar. Todas tienen alguna ventanilla redonda, pasillos estrechos, escalas empinadas y alguna habitación que semeje un barco.

Llevado por su imaginación y deseos, Neruda dejó de herencia al mundo, verdaderos museos en cada una de sus casas, que dan cuenta de su vida y testimonia su paso por la tierra. Recorrer sus hogares es recorrer también parte de la historia chilena.

La Chascona 

La casa Chascona está situada en Santiago, en la ladera este del cerro San Cristóbal, en el barrio Bellavista, barrio que se caracterizó durante su vida, por ser tranquilo, como un pueblo aparte, un lugar bohemio donde hay muchos talleres de artistas.

Chascona es una palabra de lengua quechua que significa despeinada.

Su perímetro es como de trescientos cincuenta metros, atravesado por un pequeño riachuelo. El sonido del agua fue uno de los estímulos que tuvo para elegir este sitio. Neruda hizo varios cambios a la propuesta de los planos, dando como resultado una vivienda llena de escaleras y ventanales. Tiene tres pisos  separados,  unidos exteriormente por terrazas y mas escalas.

Toda la casa es irregular, tiene distintas alturas y está hecha con diversos materiales. La vegetación actúa como un elemento armonizador y unificador.

La  casa comienza en el bar, que pertenecía a un antiguo barco francés y está hecho a base de peltre. Continuo a él, se encuentra el comedor, donde hay pinturas de bodegones antiguos y una mesa larga y angosta. El techo del comedor es de  un barco y finaliza en una pequeña puerta oculta, que lleva  hasta una angosta escalera en forma de caracol, que  desemboca en un dormitorio.

En el tercer piso se encuentra otro bar repleto con diversas colecciones. Hay zapatos gigantes, figuras pintorescas, vasos, botellas que reflejan la personalidad creativa y juguetona del poeta. En otro espacio de la casa hay un salón con un famoso cuadro de Diego Rivera.

Entre los tesoros de la chascona está una biblioteca, donde se pueden apreciar la medalla del Premio Novel de Literatura, las condecoraciones y los premios recibidos por el escritor.

En toda la casa hay curiosas colecciones de objetos de toda índole: biombos, platos, bandejas de distintos tamaños, mesas, percheros, cubos, copas e individuales para mesas. Además hay objetos que corresponden a la artesanía típica chilena y otros que en los tiempos de Neruda, eran absolutamente impensados como decoración.

La Sebastiana

Neruda siempre quiso tener una casa en Valparaíso, como un faro sobre el mar, que lo inspirara en sus creaciones. La Sebastiana se encuentra  sobre una loma de Valparaíso, puerto dinámico con fresco viento marino, reconocido como patrimonio cultural de la humanidad

Como dijo Neruda:"Siento el cansancio de Santiago. Quiero hallar en Valparaíso una casita para vivir y escribir tranquilo. Tiene que poseer algunas condiciones. No puede estar ni muy arriba ni muy abajo. Debe ser solitaria, pero no en exceso. Vecinos, ojala invisibles. No deben verse ni escucharse. Original, pero no incómoda. Muy alada, pero firme. Ni muy grande ni muy chica. Lejos de todo pero cerca de la movilización. Independiente, pero con comercio cerca. Además tiene que ser muy barata. ¿Crees que podré encontrar una casa así en Valparaíso?".

A esta morada Neruda le agregó un altillo a los cuatro pisos que ya tenía. En el interior de esta vivienda se nota el singular gusto del poeta. Subiendo por unas estrechas escaleras, poco a poco va apareciendo el mar esplendoroso, dándonos  una vista panorámica de la bahía que se pierde hacia el norte.

En esta estrecha casa hay muchos mapas, colecciones de platos, globos aerostáticos, antigüedades marinas, un pájaro disecado traído de Venezuela, vitrales, una sopera italiana en forma de vaca, una caja musical que a su vez es reloj. Las paredes están pintadas en tonos amarillos, rosados, azules, solferinos y verdes. También tiene unos grandes ventanales.

Isla Negra

A su regreso de España en 1939, Neruda compró la propiedad a medio construir de Isla Negra a un capitán de barco. Está ubicada en la jurisdicción de El Quisco, provincia de San Antonio, región de Valparaíso a menos de 2 horas de la capital.

La morada  del escritor presenta especiales  particularidades.  Está ubicada al borde de la costa, con una vista espectacular al mar. Como era muy chica fue agregándole  pasillos y piezas hasta convertirla en lo que es ahora.

Neruda, amante del mar, la construyó como si fuera un barco, con pisos de madera crujientes, techos bajos y estrechos pasillos.

En las habitaciones y desde los ventanales se pueden observar, mascarones de proa, colecciones de botellas de diferentes colores y tamaños, vidrios de colores, dientes de ballenas, mapas, barcos en botellas, máscaras, una selección de conchas, un caballo de tamaño natural y hasta un baño para visitas muy particular.

Al mascarón de proa, comprado en Perú lo  llamo “La Guillermina”. A los otros los bautizó como "La Medusa" y la "María Celeste”.

La casa fue construida a su gusto, cuenta con un altillo, una torre, una biblioteca que conecta al living y un pequeño escritorio con una ventana donde escribía mirando al mar. Allí se inspiró para escribir su famoso poema “Alturas de Machu Pichu”.

Fue aquí donde Neruda, pasó la mayor parte de su tiempo en Chile, junto con su esposa Matilde Urrutia. Y es aquí también donde ambos descansan en paz en un lugar construido frente al mar decorado con un ancla, cadenas y unos  sillones de madera desde donde se contemplan las olas rompientes.

Las casas de Neruda se cerraron bajo la dictadura de Pinochet. Volvieron a abrirse  como museos con la llegada de la democracia en 1990.

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