Viven los 33 mineros chilenos atrapados
Las condiciones precarias en las paredes, con rocas llenas de fisuras, no ofrecían la seguridad necesaria. Finalmente colapsó una gran cantidad de material, obstruyendo la pasada de los mineros y provocando una profunda angustia e incertidumbre entre sus compañeros de faena y familiares.
Los trabajos de rescate comenzaron de inmediato y se fueron complicando día tras día debido las condiciones del terreno.
Primero re-excavaron el túnel, pero el 9 de agosto un segundo derrumbe puso en peligro la vida de los rescatistas de primer nivel, que alcanzaron a escapar rápidamente del desastre.
Los días pasaban, el resultado negativo repercutió en el ámbito internacional y la ayuda no se hizo esperar. Llegaron equipos especializados con maquinaria y técnicos desde Australia y Estados Unidos, que se integraron a la estrategia de rescate, junto a la ayuda del gobierno, de empresas privadas y de toda la maquinaria minera del país.
Comenzaron las excavaciones con diversas sondas de 8 cm. de diámetro para contactar a los atrapados; pero la demora en llegar al objetivo y la espera se hacía interminable.
Los rescatistas suponían que los mineros estaban en un refugio a 700 metros de profundidad donde deberían haber llegado luego del derrumbe. Dicho refugio esta acondicionado con aire y alimentos ante estos eventuales casos, pero los mismos están previstos para pocos días.
Los familiares, muy inquietos, se instalaron en la boca de la mina para inquirir por detalles sobre sus seres queridos. Pasaron los días y fue apareciendo en un verdadero campamento, al que llamaron “Campamento Esperanza”, compuesto por carpas, mesas, ollas, banderas nacionales etc. donde acampaban padres, madres, esposas e hijos de los trabajadores. Luego se sumaron los medios de prensa y con el pensamiento positivo de todos los chilenos formaron una fuerza de apoyo moral mutua.
Los familiares sabían que los mineros eran disciplinados, capaces de sustentarse en situaciones de adversidad y contaban con agua y alimentación para algunos días. Es conocido que el ingenio, capacidad física y psicológica de las personas se intensifica en situaciones especiales de riesgo vital y pensaban que eso los mantendría con vida. En este caso fue verdad.
Aunque transcurrieron 17 días, ninguno de los familiares cayó en la desesperación. Unos decían “sabemos que están vivos, sigamos adelante” o “ellos no están enterrados, están entierrados.”
Ayer, 22 de Agosto, por fin llegó la gran noticia que una de las sondas llegó al refugio. Al sacarla aparecieron los signos tan esperados. Ellos estaban vivos y tenían la certeza que los estaban buscando por los sonidos que emitían los instrumentos al excavar. Venían dos misivas amarradas al extremo de la sonda. La primera misiva decía: “Estamos bien, en el refugio, los 33”
En la otra, el minero de más edad y con mucha experiencia, informaba sobre el lugar topográfico donde se encontraban (el refugio Nº 44); que estaban todos bien y con noticias para familiares.
Se desató una alegría desbordante en todo el país, las lágrimas se convirtieron en risas y en abrazos de felicitaciones.
Concluyó la primera etapa
Aún queda mucho por hacer, lo primero, es establecer comunicación constante con los mineros, luego todo quedará en manos de los médicos para recuperarles bien sus cuerpos, posiblemente debilitados por falta de comida. Se les enviará agua, suero para hidratarlos, proteínas y todo lo necesario para mantenerlos con salud.
Luego, por medio de un citófono podrán hablar con un equipo de psicólogos para mantenerlos estables; con ingenieros de minas con quienes compartirán datos técnicos para el rescate; con los familiares y con los rescatistas. Este contacto permanente será muy importante porque los trabajos demorarán como mínimo dos a cuatro meses para que puedan ver nuevamente la luz del día.
Hay mucho de positivo y especial que conocer de este acontecimiento; cada minero y su hogar tiene su propia historia, nadie quedó indiferente, desde el Presidente de la República hasta el último ciudadano, todos aportaron con algo, con un buen pensamiento con dinero, con una idea profesional o una palabra de esperanza. Fue un buen momento en el que se dejó de lado todo sentimiento separatista o egoísta.
Pero hay algo insólito, increíble y digno de destacar, fueron los propios mineros los que pedían a sus familiares que tuvieran paciencia y que no desesperaran; que sabían del largo proceso para sacarlos que les esperaba y que tuvieran fe porque estaban bien y todo iba a salir bien dando un gran ejemplo estoicidad y ánimo.
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