Las piedras de Ica
Más sobre
Cuando la examinó más de cerca se dio cuenta de que esa representación era de un animal de una especie que había desaparecido hace millones de años. Se interesó tanto en las mismas que empezó a coleccionarlas.
El material del que están hechas es muy duro y de origen volcánico, llamado andesita, existente desde que la tierra se encontraba en la etapa mesozoica, que es un periodo que va desde hace 60 a 230 millones de años atrás.
Mientras don Javier seguía coleccionando estas piezas, el campesino decidió venderlas a los turistas y a otros coleccionistas, por lo que el gobierno peruano se dio cuenta de que se estaba saqueando a la nación e intervino acusando al campesino por el tráfico de piezas arqueológicas que pertenecían a la nación.
Para evitar cargos, el campesino se declaró culpable de haber producido esas piezas. Como algunas de las piezas tenían una especie de óxido en las ranuras del bajo relieve se duda de sus afirmaciones. También se cuestiona para qué un campesino se tomaría la molestia de realizar un trabajo tan real, además de que por otro lado la colección está compuesta por alrededor de 15.000 piezas, siendo casi imposible que se hubieran hecho tantas en tan poco tiempo, pues se calcula que existen entre 40.000 y 50.000, aunque la mayoría están en manos de otros coleccionistas y turistas.
Las piezas representan a una diversidad de gente, animales, y situaciones que son casi imposibles de grabar por un campesino de tan baja educación. Otra curiosidad de los “gliptolitos” (nombre dado por el señor Cabrera, quien los estudió durante más de 40 años) es que se ven hombres que domestican dinosaurios, combatiendo con dinosaurios, hombres que miran con catalejos, mirando petroglifos o fósiles con lupas; mapas estelares, mapas de la tierra tal y como estaba hace 13 millones de años, operaciones quirúrgicas asombrosas y que están dibujadas paso a paso, trasplantes de órganos, etc.
Todas estas descripciones son casi imposibles de ser representadas por el hombre de hace apenas unas décadas, o incluso siglos, y es por lo que el señor Cabrera dijo que cuentan una historia de nuestro pasado, es decir anterior a esta era. En resumen y sin entrar en más detalles, nos describe una "humanidad" que nos ha precedido.
Una humanidad que había alcanzado un alto nivel tecnológico, pero que fue vista cómo fue aniquilada por una catástrofe cósmica, por caída de un meteorito o un cometa.
Los supervivientes volvieron a empezar a partir de la nada, y entonces grabaron para la posteridad estos guijarros como testimonio de sus conocimientos.
El señor Cabrera estuvo indagando durante años y preguntando a sus proveedores de dónde provenían las piedras, hasta que lo consiguió. Como se había declarado que las piedras eran falsas, dijo que lo revelaría ante un grupo de científicos, pero nadie quiso testificar sobre ese hecho por temor a perder su credibilidad, por lo cual el enigma de su origen sigue vigente.
Esta misma situación ocurrió con la autenticidad de las figurillas de Acámbaro, en Guanajuato, México. Descubiertas por Julsrud; son descubrimientos que van en contra de toda lógica y conceptos de la mentalidad contemporánea, y en contra de lo que ya sabemos o conocemos.
En la actualidad aún sigue el comercio de piedras que pueden encontrarse en Lima, Ica, Ocucaje, Santiago y otros municipios del departamento de Ica. La mayor colección de piedras puede verse en Ica, en la plaza de armas de la ciudad, previa cita telefónica con Emma, la secretaria del difunto don Javier Cabrera Darquea.
Te puede interesar
-
-
Cada camión es una experiencia visual única con docenas de pi ...
-
-
-







