La codicia que impulsa lo 'Made in China'
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La llave se rompió en mi mano. No le hice casi ninguna fuerza. Se quebró en el medio la primera vez que la utilicé. Se suponía que iba a ser de acero de buena calidad, pero si yo hubiese aplicado más presión o hubiera estado trabajando en un lugar precario, habría sufrido lesiones. La llave de tuercas, una imitación de una llave de torsión patentada para todo uso, estaba hecha en China.
Utilicé un medidor de presión de neumáticos nuevo y no funcionó. Lo intenté de nuevo. Toda la parte superior de plástico cayó. La cambié y el medidor aún no funciona. Estaba hecho en China. Dos ejemplos, en dos días, de materiales y mano de obra de mala calidad, exportados y puestos a la venta en los mercados de EE.UU.
Existía una broma que circulaba mientras Japón se reconstruía después de la Segunda Guerra Mundial. Los industriales japoneses compraban cargamentos de chatarra procedente de EE.UU. para sus necesidades manufactureras. "Los japoneses nos compran basura y nos la envían de vuelta de la misma manera", era un comentario inteligente que se utilizaba para describir las exportaciones japonesas de mala calidad.
Sellos de origen se requieren en la mercancía y actualmente es difícil evitar un producto “Hecho en China”.
Un editor de la Revista Spokane, un periódico de gran circulación en Washington, se horrorizó por las violaciones de los derechos humanos en China. Aunque ambos dependen en gran medida de los ordenadores para su trabajo, tomaron la decisión de no comprar productos hechos en China.
Después de examinar todas las etiquetas de todo lo que compraron se dieron por vencidos. "Tuvimos que rendirnos. Hoy en día, no hay nada hecho para los ordenadores que no esté hecho en China", me dijo el editor, mientras estábamos trabajando juntos.
Si bien la tecnología y la determinación para sobresalir impulsó a los japoneses a mejorar y perfeccionar su fabricación hasta un punto donde hoy han aventajado al resto del mundo en instrumentos médicos, óptica, vehículos y tecnología, incluso los japoneses se han visto superados por el nuevo gigante de la mano de obra barata, China.
¿Cómo lo hacen? ¿Cómo puede Ralph Lauren suministrar sandalias carísimas compradas a precios de saldo para que su marca gane mucho dinero, muchos más dólares que si el mismo artículo se hubiera "Hecho en EE.UU."?
Yo estaba buceando en Japón. Uno de los buzos era un estadounidense que trabajaba en Tokio para TDK. "Hablando sobre dumping… los japoneses consiguen rodearlo a través de subsidios secretos. Tengo que pagar 9 dólares por una cinta TDK aquí en Japón. En EE.UU. puedo comprar la misma cinta por 2 dólares. Hacerla cuesta más que eso. Le ponen una etiqueta diferente. Es la misma cosa. El gobierno japonés quiere que todas las fábricas empleen trabajadores. Todo trabajador en Japón tiene un trabajo”. Lo que el buzo me dijo no es nada que no se sepa. Algunas naciones subvencionan sus industrias a fin de mantener a los trabajadores empleados.
El dumping fue prohibido por el Congreso de Estados Unidos pero la transgresión es ignorada por razones políticas. Cuando los costos de mano de obra eran demasiado elevados en Japón, los japoneses buscaron a otros países. Japón subcontrató o estableció fábricas en Tailandia, Filipinas, Corea, en cualquier lugar donde la mano de obra era barata y podía ser explotada.
Algunas grandes estrellas y celebridades, que dan nombre a marcas de ropa, se han escandalizado por las revelaciones de que sus fábricas, en lugares como la India y Bangladesh, eran poco más que talleres donde los niños son explotados. Cada balón de fútbol de cuero está cosido por pequeñas manos en los callejones de Pakistán e India.
La explotación ha sido un dilema humano desde los albores del hombre. La esclavitud ha sido prohibida, pero otras formas de explotación siguen existiendo.
China es un ejemplo en el que un objetivo político nacional se ha establecido para el beneficio de una dictadura, utilizando medios desleales de competencia, así como la explotación de una cantidad masiva de mano de obra.
Al escribir para La Gran Época, Heide B. Malhotra informó en su testimonio ante el Comité Económico Estados Unidos-China y la Comisión de Revisión de Seguridad que: "A fin de obtener una ventaja en el comercio, China obliga a las compañías extranjeras a abandonar sus tecnologías, se dedica a la manipulación monetaria y la guerra cibernética, y participa activamente en robos de derechos de propiedad intelectual y de patentes, así como un montón de otras actividades que violan sus compromisos con la Organización Mundial del Comercio (OMC)", informó Malhotra.
El artículo de primera página cita un Informe al Congreso, de mayo de 2009, del director de Inteligencia Nacional que dice que "la comunidad de contrainteligencia considera a la República Popular China como uno de los países más agresivos, que amenaza secretos militares, políticos y económicos de EE.UU., como también secretos y tecnologías comerciales de EE.UU."
¿Por qué negociar con ellos? ¿Por qué comprar chatarra de fabricación china como herramientas inferiores y peligrosas, como la que se deshizo en mis manos? Por codicia. Pura y simple codicia humana. Si se ve bien y le cuesta 99 centavos de dólar al consumidor norteamericano, se va a vender. Los minoristas podrán venderlos y sus bajos precios superarán a su competencia.
Mientras el artículo de La Gran Época relata el robo de tecnología, también cita a fuentes del gobierno de EE.UU. que describen la conversión que hace China de la tecnología aeroespacial en aplicaciones militares. El mundo estaba al tanto de la técnica japonesa de copiar y utilizar la ingeniería inversa para robar tecnología. Es una manera eficaz para revelar los secretos.
Helicópteros franceses se hacen en China. Airbus y Boeing tienen Joint Ventures con empresas chinas. United Airlines envía sus aviones Boeing a China para mantenimiento. McDonnell Douglas, el fabricante de aviones militares de EE.UU., tenía herramientas comerciales tecnológicas desviadas a una planta china que fabricaba misiles y aviones militares, según el informe de Malhotra.
Finalmente, no hay que culpar a los chinos. Ellos están haciendo lo que la dictadura dice. Eso es todo. Ellos harán cualquier cosa para mejorar su economía y poder militar y por lo tanto su influencia política. No hay tal cosa como los derechos civiles en China.
No hay nada que China no vaya a hacer para mejorar su comercio. Es más, no hay nada que China no pueda hacer. La pésima llave y el manómetro de presión defectuoso de los que me quejé me recordaron a los repuestos producidos en China que utiliza un fabricante de autos japoneses; son caídas menores dentro de un plan maestro bien pensado. No hay más libros rojos. La cyber tecnología permite la manipulación financiera internacional. La economía china es alimentada por la codicia, y parece tener un suministro ilimitado.
El Dr. John Christopher Fine es el autor de 24 libros sobre diversos temas. Sus artículos y fotografías aparecen en las principales revistas y periódicos en los EE.UU. y Europa.




