Hong Kong compromete su libertad
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El Concejo Legislativo de Hong Kong aprobó una reforma electoral que promete cambiar las relaciones de Hong Kong con Beijing, y los poderes del propio gobierno de Hong Kong. La reforma rompió el punto muerto que data de 1997, ahora Beijing podrá influir cada vez más en los asuntos internos, y en los partidos políticos de Hong Kong.
El jefe ejecutivo de Hong Kong, Donald Tsang, se declaró satisfecho con los acuerdos del 25 de junio:
“No sólo se izaron las velas de las reformas políticas, la economía y la sociedad entera de Hong Kong han izado sus velas”. Y agregó, “Hong Kong será diferente de ahora en adelante”.
El primer secretario de la Administración de Henry Tang lo calificó como una “gran victoria” para Hong Kong.
Sin embargo, el pueblo de Hong Kong no lo considera una gran victoria. Al “paquete revisado” para la reforma electoral pasada por Legco se lo refiere comúnmente como el “paquete podrido”.
La reforma pasó únicamente porque miembros del Partido Democrático votaron con los legisladores leales al poder ejecutivo de Hong Kong. El miembro fundador del Partido Democrático de Hong Kong, Andrew Cheng, ha renunciado al partido por el rol que jugó éste en concretar la reforma. El partido democrático está enfrentado críticas de sus antiguos aliados en el movimiento pan-democrático.
Compromiso
Desde la entrega de Hong Kong por el Reino Unido en 1997, Hong Kong ha sido una Región Administrativa Especial de la República Popular China. Según la Ley Básica de Hong Kong, los principios fundamentales del sistema político de esa región son que el pueblo de Hong Kong gobierna Hong Kong y la política de “un país, dos sistemas”.Beijing ha interpretado estos principios con el significado de que, exceptuando sólo asuntos extranjeros y militares, el pueblo de Hong Kong tiene la autoridad de tomar decisiones en todos los asuntos –dentro de los límites de las instituciones políticas– que, a la vez que permite la libertad de expresión, de asamblea y un sistema judicial independiente, restringe la habilidad de la gente en Hong Kong de escoger quién los gobierna.
La política de “un país, dos sistemas” fue propuesta por el descreimiento y rechazo generalizado de la gente de Hong Kong en el régimen comunista chino. “Un país” es la premisa política incambiable, mientras que “dos sistemas” es el arreglo político que tenía como objetivo aliviar la oposición al régimen de la gente de Hong Kong.
El trabajo preparatorio para el voto del 25 de junio fue un compromiso negociado entre el Partido Democrático y la Oficina de Enlace de la República Popular China (el equivalente a una embajada). El Partido Democrático accedió a incrementar el número de electores funcionales –bancas legislativas que representan profesiones o intereses especiales en Hong Kong– a cambio de que estas nuevas bancas sean elegidas por todos los votantes en Hong Kong (los miembros de los electores funcionales son elegidos por su propio grupo).
El compromiso parecía expandir el derecho de sufragio universal en Hong Kong. No obstante, los críticos democráticos han señalado que los nombramientos para estas nuevas bancas son hechas en un proceso cerrado y no democrático, controlado por el jefe ejecutivo de Hong Kong.
Los críticos democráticos también señalaron que la reforma acepta la legitimidad de los electores funcionales, algo que había sido un anatema al movimiento democrático en Hong Kong. La consistente estrategia de la alianza pan-democrática desde 1997 fue poner fin a los electores funcionales.
Existe, no obstante, una consecuencia más significativa de esta reforma. Marca una transición del principio de que el pueblo de Hong Kong gobierna Hong Kong, al de Beijing gobierna Hong Kong.
'Separatismo' en Hong Kong
A través de las negociaciones de la Oficina de Enlace con el Partido Democrático, Beijing ha intervenido ahora directamente en los asuntos de Hong Kong. De ahora en adelante, los partidos en Hong Kong buscarán alcanzar un acuerdo con Beijing. Por medio de este proceso, Beijing se involucrará más y más directamente en los asuntos de Hong Kong.
El Partido Comunista Chino (PCCh) ha practicado a lo largo de su historia el “separatismo”. Busca tomar ventaja de los conflictos de sus oponentes, para aislarlos y una vez logrado, derrotarlos individualmente.
El 20 de mayo, el Sr. Tsang debatió con Audrey Eu del Partido Cívico sobre la reforma política. El Partido Democrático ha sido siempre considerado el partido líder en la oposición democrática, y este debate de alto perfil puede ser percibido como una marginalización del Partido Democrático.
El 24 de mayo, el Partido Democrático entró en negociaciones con la Oficina de Enlace por un compromiso que haría posible la reforma, tirando por la borda de esta manera, su anterior posición pública de acabar con los electores funcionales y de establecer una fecha para el sufragio universal en Hong Kong.
Comentaristas en Hong Kong han visto que el debate y la decisión del Partido Democrático de buscar un compromiso están relacionados, ya que los líderes del Partido Democrático reaccionaron al debate buscando restablecer la importancia de su partido en Hong Kong.
Después que el Partido Democrático entró en negociaciones con la Oficina de Enlace, ésta parece estar jugando el rol de mediador entre dos grupos que han llegado a un punto muerto: la oposición democrática y el gobierno de Hong Kong. Contrariamente, el gobierno de Hong Kong es de hecho el agente de Beijing.
Esto se ve claramente en el progreso de la reforma política. El gobierno de Hong Kong rechazó intentos de comprometerse hasta que la Oficina de Enlace patrocinó el compromiso. Después que la Oficina de Enlace así lo hizo y la reforma se aprobó, el Sr Tang, primer secretario de Hong Kong, lo anunció como una “gran victoria”.
Como partidario del régimen comunista chino, es entendible que el Sr Tang vea el compromiso de esta forma. Beijing ha intensificado ahora su influencia en Hong Kong.
El Partido Democrático, al hacer un pequeño compromiso para romper un punto muerto de larga data, puede haber comprometido la posición fundamental del pueblo de Hong Kong. La gente de Hong Kong ha defendido siempre firmemente el sufragio universal y la autonomía del gobierno y guarda esperanzas en que el ejemplo de libertad en Hong Kong influencie positivamente el desarrollo de China.
Si Hong Kong no encuentra un camino para afianzarse, entonces la presión del PCCh saboteará “un país, dos sistemas” y junto a ello, la esperanza de libertad de Hong Kong.
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