La importancia de llamarse Paul
Más sobre
Muchos de ustedes habrán escuchado hablar hasta la saciedad del pulpo Paul, el ahora célebre cefalópodo vaticinador de los Mundiales de Fútbol de Sudáfrica. Incluso coronó las predicciones adivinando el resultado final –¿cómo no?– una vez más nuestro iluminado molusco.
El pulpo Paul ha desatado una oleada de admiración en todo el mundo por sus capacidades adivinatorias, tanto que ahora en India por ejemplo, hay muchísima gente que quiere “adoptar” a un pulpo pensando, quizá, en la posibilidad de alcanzar “fama y fortuna” a través de las “dotes” de algún pariente del famoso pulpo Paul.
Al contrario del pulpo Paul, muy poca gente ha oído hablar del Hermano Paul, un sacerdote británico que vive y opera en Iquitos, la capital de la Amazonía peruana. Hace unos pocos días, se le ha cancelado el permiso de residencia en el Perú, por defender a las comunidades indígenas y al medio ambiente amazónico frente a los abusos de las compañías petroleras y madereras que atentan, impunemente, contra los derechos de los pueblos indígenas y la calidad del medio ambiente.
A diferencia del Pulpo Paul, el Hermano Paul –antes que las autoridades peruanas trataran de echarlo del País– no ha logrado desatar oleadas de admiración, ni siquiera la atención necesaria, o el adecuado espacio en la prensa y en las conciencias, por llevar adelante sus justas batallas.
Nadie ha pensado en “adoptar” al Hermano Paul, para franquearlo y acompañarlo en sus aisladas luchas, porque el Hermano Paul es un personaje incómodo, no es glamoroso como el Pulpo Paul, no forma ni formará nunca parte del dorado mundo de los personajes imaginarios que nos presentan en el cine y las televisiones, personajes – sean ellos humanos o animales – que no existen en la vida real pero que para mucha gente representan la meta a alcanzar.
El Hermano Paul más bien, es un personaje real, que se enfrenta a problemas y conflictos reales, propiciados muchas veces propio por aquellos que tratan de presentar al mundo como no es.
El Hermano Paul lucha en Perú, así como muchos otros luchan en diferentes partes del mundo, para alcanzar objetivos que van más allá de los propios intereses personales y, como tal, difícilmente hace noticias.
Sin embargo creo que ha llegado el momento de “desatar oleadas de admiración” por personajes como el Hermano Paul, más que por aquellos como el Pulpo Paul; de “adoptar” los métodos de aquellos que defienden los derechos humanos en China, como en África, en Europa como en EE.UU, más que “adoptar” como modelos a seguir las estrellas fintas y glamorosas que nos propinan los medios de información.
Desde luego, el Pulpo Paul no tiene la “culpa” por su notoriedad, así como no la tienen las estrellas del deporte, música, cine, televisión, quienes sólo persiguen “fama y fortuna” a cualquier costo. Porque esto es lo que ahora la gente común quiere ver y escuchar y esto es precisamente lo que los medios de comunicación están dispuestos a ofrecer.
Pero el hecho de que muchas personas prefieran identificarse con estos modelos que persiguen la notoriedad y el beneficio personal, más que con modelos como el Hermano Paul, que persiguen valores como la verdad, el ponerse al servicio de los más desamparados, la tolerancia, es un síntoma que debería hacernos reflexionar sobre dónde nos estamos dirigiendo como seres humanos.
Te puede interesar
-
Para echar luz a una biografía oficial repleta de contradicci ...
-
El caso de la Escherisquia Coli no es el primero en que se as ...
-
Con las respuestas sobre 2012 y todos los profundos enigmas d ...
-
Cuando la conquista china parecía irreversible, aparecen los ...
-
La R.P. China intenta desligarse de las actuaciones de los ha ...




