Ley Sharia: su influencia en los estados musulmanes de hoy

La ley sagrada islámica influye en los códigos legales de la mayoría de los países musulmanes de una forma u otra, aunque la interpretación de estas leyes puede variar entre los diferentes estados
Por Annie Wu - La Gran Época
Lun, 12 Jul 2010 01:05 +0000

Cuando en Occidente escuchamos noticias como la de un hombre en Arabia Saudita condenado públicamente por besar a una mujer en un centro comercial, a menudo la reacción es de sorpresa e incredulidad.

Las leyes como la que este hombre violó se llaman Sharia. Son normas que rigen la forma de vida de todos los musulmanes, y que derivan principalmente del Corán y de la Sunna.

La ley Sharia influye en los códigos legales de la mayoría de los países musulmanes de una forma u otra. Sin embargo, la interpretación de estas leyes puede variar entre los estados musulmanes.

Eleanor Abdella Doumato, académica especializada en estudios de género y en la historia de la región del Golfo, explica que cada país tiene su propio cuerpo de filósofos e interpreta el Islam a su manera. El sistema jurídico es, por tanto, muy especializado para cada región.

En países como Nigeria, el gobierno es laico, pero los tribunales de la Sharia para los musulmanes se establecieron con el fin de juzgar los casos sobre el derecho del estatuto personal, que rigen cosas como el matrimonio, el divorcio, la custodia de los hijos y la herencia.

En el caso de Egipto, Doumato contaba que aunque los tribunales de la Sharia ya no existen, el país sigue afirmando que la Sharia es la ley de la tierra. Según Doumato, Afganistán incorpora diversas prácticas y costumbres tribales locales en su código legal de la Sharia que no están estipuladas en el Corán o en otros textos religiosos, muchos de los cuales discriminan a la mujer.

Los aspectos que crean más controversia de la ley Sharia son los códigos penales que prescriben duros castigos para ciertos delitos.

En el caso del hombre condenado por besar en público, éste fue detenido por la policía religiosa, según informó Associated Press. Posteriormente, el tribunal lo condenó a cuatro meses de prisión y a 90 azotes, basados en la interpretación de la ley islámica en Arabia Saudi, que “prohíbe mezclarse a los hombres y mujeres no relacionados entre si”.

Doumato explica cómo funciona el sistema judicial de la Sharia en Arabia Saudita: “No tiene un sistema de jurisprudencia en el que los jueces miran los precedentes y dicen que este tipo de delito recibe este tipo de castigo, tal y como se ha hecho anteriormente. Es un tipo de sistema de libre interpretación”. Los casos son adjudicados por jueces de diversos tribunales, y el castigo podría ser emitido “de forma bastante arbitraria”, dice Doumato. “Es la opinión del juez en particular al que le toca estar en ese momento en la sesión del caso de una persona”. Además, según Doumato, a menudo se imponen las sentencias más duras a las minorías raciales o étnicas y a los extranjeros.

Diferencias en la aplicación de la Sharia en distintos países

Informes de Amnistía Internacional revelan que en marzo de este año un libanés, que se dirigía a Arabia Saudita en una peregrinación musulmana, fue condenado a muerte por practicar “brujería”. Era un presentador de televisión para un canal de televisión libanés que dio “consejos y predicciones sobre el futuro” en la televisión, lo cual provocó su detención.

Sin embargo, el Dr. Ali A. Mazrui, director del Instituto de Estudios Culturales Globales de Binghamton, Nueva York, explicó que estos duros castigos en realidad no suelen aplicarse. En una entrevista con Voice of America, Mazrui explicaba: “En realidad, la mayoría de los países musulmanes no utilizan abiertamente los clásicos castigos islámicos”. Sin embargo, también señaló que prefieren no anunciar abiertamente eso, ya que es un tema políticamente sensible. “Ellos simplemente evitan esas situaciones donde la pena máxima fuera cortar la mano por robo o donde la pena máxima fuera la pena capital por el adulterio. Simplemente no las aplican”.

En Indonesia, donde la mayoría de la población es musulmana, el gobierno es laico y tanto la Sharia como el sistema jurídico de su antiguo gobernante colonial se aplican en los tribunales.

Indonesia tiene relativamente más libertad social. Por ejemplo, las mujeres no están obligadas a cubrir sus cabezas o rostros, como en Arabia Saudi. La capital, Yakarta, tiene un aire cosmopolita con centros de ocio y bares en diferentes distritos. Sin embargo, eso podría cambiar.

En los últimos años, los musulmanes conservadores en Indonesia han estado presionando para obtener más restricciones en el comportamiento social. En 2008 se propuso una ley contra la pornografía, con una amplia definición de la misma. Ésta prohibía no solo revistas y películas pornográficas, sino también besar en público y usar ropa atrevida. La ley fue impugnada, pero en marzo la Corte Constitucional ratificó la ley.

En 2009, la provincia de Aceh adoptó la estricta ley Sharia, imponiendo duros castigos por delitos tales como la bebida, el juego, el adulterio, y usar pantalones ajustados. Aunque se han producido movimientos activos de reforma en Arabia Saudita, Doumato opina que el cambio real ha sido mínimo: “Ha habido algunos cambios, lo cual hace la vida para las mujeres un poco más fácil, pero luego está la cuestión de que una vez que el sistema legal acepta el cambio, ¿vemos realmente que el cambio sucede en el terreno?”. Para Doumato, es difícil confirmarlo.

De qué manera se aplica la ley islámica en un estado islámico, cuando no todos los ciudadanos son musulmanes, también plantea cuestiones difíciles. En Sudán, donde se aplican castigos severos a los musulmanes bajo la Sharia, los no musulmanes descubren que se encuentran atados al mismo código.

Mohammed Salih, profesor del Instituto de Estudios Sociales en La Haya, dijo en la misma entrevista para Voice of America: “¿Cómo distingues entre musulmanes y no musulmanes en Sudán? Cuando la policía atrapa a alguien, y declara que no es musulmán, es difícil verificar si está diciendo la verdad”.

Según Salih, durante el mandato del ex presidente de Sudán Nimeiry, se amputó la mano como castigo a más de 250 sudaneses cristianos del sur del país. Éste añadió que la aplicación de la Sharia en el sistema jurídico puede conducir a la relegación de los no musulmanes a un estatus de ciudadanos de segunda clase. El profesor afirma que aceptar la Sharia como el código legal afecta al concepto de ciudadanía.

“Se divide la sociedad en dos: la población del Corán y los no musulmanes. Aquí se crea una jerarquía de ciudadanos: los cristianos, los judíos, y los creyentes tradicionales. La jerarquía se aplica al poder: si eres musulmán tienes más probabilidades de tener más derechos legales bajo la ley Sharia que los no musulmanes. Así que las consecuencias de la Sharia van más allá del código penal”.

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