La moral es el mejor legado para nuestros hijos
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China es una civilización antigua con más 5000 años de historia conocida en todo el mundo por el énfasis que ponen sobre la “educación en casa”. En la antigüedad los chinos enseñaban a sus hijos que para tener éxito en “alcanzar una vida familiar sana, gobernar una nación, y conquistar a los enemigos”, primero hay que cultivar el carácter moral y la virtud. Esta sabiduría antigua basada en la experiencia resultó ser de un gran valor para las futuras generaciones.
Los antiguos chinos decían que un niño es como a una hoja limpia, vulnerable a las buenas y malas influencias del entorno, por eso hablaban de formar niños virtuosos desde una edad muy temprana. Las siguientes son dos inspiradoras historias de padres que enseñaron a sus niños a tener la mente clara y un alto estándar moral.
Grandes ambiciones y metas de largo alcance
Zhuge Liang (181-234 D.C.) era un famoso político y estratega militar en la China antigua. Personificaba las virtudes chinas de la lealtad y la sabiduría. Se comprometió a servir al país y a su pueblo, trabajaba desinteresadamente para el bien común, enseñó a sus hijos a tener una mentalidad noble y se convirtió en un modelo para las futuras generaciones.
A la edad de 54 años, Zhuge Liang escribió un libro que se volvió popular, ‘Directiva a mis hijos’, y lo dedicó a su hijo de ocho años, Zhuge Chan. El libro resumía la vida de Zhuge Liang contando sus experiencias. También listó las responsabilidades a ser llevadas a cabo por sus hijos.
En el libro pide a sus hijos que permanezcan pacíficos, que refinen su carácter continuamente, y que analizaran su interior. Dijo que para alcanzar un carácter noble y una integridad moral, hay que ser frugal y con pocos deseos. Si el corazón está lleno de deseos, no se puede identificar las metas de la vida, y si la mente no puede estar en paz, no se puede alcanzar grandes metas.
Decía que para realizar la ambición de uno, hay que adquirir conocimiento constantemente; pero para alcanzar la sabiduría verdadera, hay que estar en paz y ser diligente. Para alcanzar el éxito, hace falta que tener determinación y una mente clara.
Zhuge Liang tenía grandes expectativas para sus hijos. Sus hijos no tenían deseos terrenales, servían el país lealmente, e hicieron contribuciones grandes a la sociedad y la nación. “Estar en paz” y “poder alcanzar ideales altos”, fueron el resultado de su educación y moralidad.
Una reputación sin mancha
Xu Mian (466-535 D.C.) era político y un sabio funcionario durante la dinastía Liang. Durante toda su vida, aunque tenía una posición alta en la corte imperial, era muy estricto consigo mismo, equitativo en su trato con los demás, prudente, económico, incorruptible, y nunca adquirió ni poseyó propiedades. Donó la mayoría de su salario a sus familiares pobres, amigos, y gente común, quedando siempre sin ahorros.
Sus asociados y viejos amigos sugerían que adquiera propiedades para sus herederos, pero él respondia: “Otras personas pueden legar propiedades a sus herederos, pero yo legaré una reputación sin mancha a los míos. Si mis nietos son virtuosos y capaces, entonces crearán su propia riqueza. Si no son capaces ni virtuosos, no les servirían aunque les legara propiedades”.
Xu Mian enseñó a sus hijos a comportarse bien y a mantener una integridad moral. Una vez escribió una carta a su hijo, Xu Song:
“Nuestros antepasados nos legaron una reputación limpia y sin mancha. Nunca hablaron de adquirir ni de administrar la propiedades. Ellos hablaban de un viejo proverbio, ‘Más vale regalar el libro del conocimiento a los nietos que un cubo de oro’. Al examinar cuidadosamente estas palabras, comprendo que aportan un significado profundo. Aunque no tengo gran talento, sí que tengo esperanzas e ilusiones. Sigo la sabiduría del proverbio antiguo y vivo según él. No pararé a la mitad del camino. Tras 30 años como alto funcionario, algunos de mis alumnos y viejos amigos me instaron a comprar tierras y propiedades para ti mientras tenga todavía trabajo y poder. Pero me negué a considerar estas sugerencias. Creo que todos ustedes se beneficiarán mucho si lego una reputación preciosa y sin mancha”.
Los herederos de Xu Mian se convirtieron en personas de gran virtud y luego pudieron construir sus propias riquezas.
En estos viejos ejemplos vemos la importancia de lo que se dice y se hace como legado de los padres para sus hijos. Esto influencia a los hijos más de lo que pueden las posesiones materiales. Los niños se encontrarán con principios que no entenderán, pero pueden aprenderlos a través de la experiencia, y ya que se adaptan con facilidad, es de particular importancia educarlos. Por lo tanto, es importante guiarlos adecuadamente en un camino correcto.
Todos los padres quieren legar lo mejor para sus hijos. El dinero y la propiedad, por mucho que sean, pueden desvanecerse en un momento. Sólo la virtud y la amabilidad pueden realmente beneficiar a los hijos. Por lo tanto, los padres deben mirar a largo plazo y enseñar a sus hijos a ser virtuosos y amables, mantener la cabeza despejada, distinguir entre el bien y el mal, y ayudarlos a elegir el camino adecuado para su vida.
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