Huelgas ‘made in China’: ¿El fin de la mano de obra barata?
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Aunque las protestas en general son reprimidas rápidamente por la policía local, algunas huelgas se mantienen y otras sólo se han levantado después de negociar un aumento de sueldo.
Un caso tuvo lugar el 2 de junio en la provincia oriental de Jiangsu. Más de 2.000 empleados de la empresa KOK Internacional se declararon en huelga en un reclamo por aumento de sueldos. Las autoridades locales movilizaron a cientos de policías antidisturbios para reprimir a los manifestantes. Cincuenta resultaron heridos, cinco en estado grave, una de los cuales está embarazada.
Entre varias otras protestas, 900 trabajadores de la compañía japonesa de máquinas de coser Brother, en Xian paralizaron la producción en dos plantas.
Las huelgas son un desafío para el régimen, puesto que su estabilidad en el poder pende del continuo desarrollo económico basado principalmente en la inversión extranjera, en busca de mano de obra barata. Si las multinacionales llegaran a desencantarse, eso podría generar desempleo e “inestabilidad” –una de las palabras más temidas por el régimen.
No obstante, un factor antagónico a tener en cuenta es que todas las huelgas que han trascendido ocurrieron en empresas de capitales extranjeros. Al observar la amplia cobertura de los medios chinos –controlados por el régimen–, algunos analistas, por otro lado, sospechan que ciertos incidentes que detonaron las huelgas en algunas de estas empresas fueron tramados o avalados por el mismo régimen para favorecer a competidores de capitales locales o emparentados con el partido.
Desde este enfoque, uno de los casos sospechados es la huelga en la empresa Foxconn, fabricante para Apple, Nokia, Hewlett Pakard y otros. Se sospecha que una serie de supuestos suicidios que motivaron la huelga entre otras razones, podrían haber sido asesinatos.
Pero, sean multinacionales o no, nada querría menos el régimen que un contagio de insurrección. Y en lo que a insurrección se refiere, una de las huelgas más audaces es quizás la de los trabajadores de la japonesa Honda. Varias de sus fábricas suspendieron su producción, y una de ellas no ha reanudado aún después del aumento ofrecido por los directivos de la empresa de 100 yuan (14 dólares) al mes sobre un salario de 1.700 yuanes (248 dólares). Los empleados no sólo piden un sueldo mayor a 2.000 yuanes, sino que demandan además la inédita creación de un sindicato independiente.
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