Las islas Eolias de Sicilia: Hijas del fuego y el mar | lagranepoca.com

Las islas Eolias de Sicilia: Hijas del fuego y el mar

Un paisaje increíble para explorar
Por C.W Ellis
Jue, 22 Abr 2010 12:45 +0000

|nid=12591|title=|desc=El origen volcánico de las islas produce una formación única de rocas, como este arco en Salina. (C. W. Ellis) Constelaciones manchaban el cielo de medianoche como arena luminosa diseminada a través de una alfombra de tinta negra. Por debajo, medusas fosforescentes llenan el mar con innumerables destellos de luz, imitando a las estrellas del cielo.

Entre el mar y el cielo, la isla de Stromboli apareció ante nosotros como una descomunal V invertida apuntando al cielo. El capitán apagó el motor y esperamos en silencio, lejos de las luces del pueblo  para presenciar mucho mejor los espasmos del volcán.

Pronto, el humo, rojo iluminado, salía del cono. Segundos después, un ruido estruendoso y una manguera de fuego rociaba chispas de color carmesí en el cielo. Como en cámara lenta, las chispas caían hacia la tierra, rocas rojas calientes se derrumbaban, construyendo la montaña de la que nacieron. El escueto acto de creación estaba teniendo lugar ante nuestros ojos.

El espectacular volcán de Stromboli personifica la escarpada belleza de las Islas Eolias. Estos puntitos de tierra en la costa nordeste de Sicilia, las cimas de los volcanes bajo el mar en su mayoría inactivos, han sido designados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, así como una reserva marina. Miles de personas vienen de todo el mundo para  hacer senderismo por el cráter de Stromboli,  tumbarse en las playas de arena negra y relajarse en sus cafés. Los alojamientos van desde lo más elegante a cargo del hotel La Sirinetta Park hasta lo más rústico.

Mientras que Stromboli da la sensación de ser un lugar remoto, como en el fin del mundo, cada una de las Eolias tiene su propia personalidad distintiva. Lipari atrae visitantes para un día desde la cercana Sicilia y es el punto para saltar a las demás islas. Los baños de barro de Vulcano y las aguas termales tienen un atractivo especial, mientras, la "jet set" alquila chalets caros en la elegante Panarea. Todo conecta con los elementos básicos de la vida, sol, mar y frutos de la tierra.

Salina, una de las islas más exuberantes, destaca como mi favorita. A pesar de que el turismo crece en importancia económica, Salina conserva su carácter rural y agrícola, y un ritmo relajado, en parte gracias a estrictos códigos de edificación que bloquean casi todas las nuevas construcciones (o incluso el crecimiento de las estructuras existentes).

Las verdosas laderas de los extintos volcanes mellizos  de Salina, cultivan uvas, verduras y frutas que terminan finalmente en las tiendas y mesas. Conocedores de la buena comida y el buen vino encuentran aquí abundancia para el paladar. Limón, naranja, almendra, y pistacho siciliano dan gusto a las encimeras, o los hielos, en Alfredo's, la mayor atracción en el pueblo costero de Santa Marina. Las tiendas que ofrecen joyas, ropa y cerámica, comparten el distrito comercial con los restaurantes y cafeterías a lo largo de un muelle ocupado por barcos de pesca y embarcaciones de recreo.

Santa Marina es uno de los pueblos de costa y montaña de Salina. Pollara (que apareció en la película El Cartero) es poco más que un grupo de casas en el suelo de un antiguo cráter volcánico que sobresale por encima del mar. Malfa es más sustancial, sus casas de estuco y cemento colgando de la colina y en las alturas por encima de un puerto.

A unos pasos de la plaza del pueblo y la catedral en Malfa, la boutique del Hotel Ravesi pertenece y está gestionada por la misma familia que ha vivido en la propiedad durante generaciones. Lorenzo y su madre Carolina Ravesi se ocupan con cariño de los huéspedes y del hotel. Catorce habitaciones de altos techos dan a un jardín de árboles frutales y palmeras, y también al azul Mediterráneo. La antigua bodega de vinos se ha convertido en un comedor abierto. El desayuno se sirve en un patio sombreado junto con una piscina de borde infinito con vistas más allá del mar. Una foto en el comedor reproduce a la extensa familia Ravesi reunida en un día festivo de los años veinte. Carolina relató las historias de sus antepasados, aquellos que trabajaban los campos de Salina y Sicilia, y también los que emigraron a principios del siglo XX. Por suerte para nosotros, algunos se quedaron atrás.

Al lado, el precioso Hotel Signum dispone de un spa al aire libre construido sobre las planicies de ancestrales baños termales romanos. Sauna subterránea, piscinas de inmersión de agua caliente y fría, masajes y tratamientos de barro volcánico relajan el cuerpo y renuevan el alma. Como la mayoría de los hoteles en Salina, el Signum es de propiedad privada y dirección independiente.

Para los excursionistas, el camino de la cima alfombrada de helechos de Salina, la Fossa della Felci, es más fácil y más verde que el ascenso lunar hacia la calurosa ventolera de Stromboli. Muchos caminos acordonan la isla, desde caminatas fáciles a medio sencillas. La escalada de tres horas recorre las laderas de flores silvestres, castaños y robles antiguos bajo los giros del halcón. Desde la cima, el punto más alto del archipiélago, la cadena de islas se extiende ante ti como un collar de perlas.

Por supuesto, la perspectiva apropiada para experimentar Las Eolias es desde el mar. Cada isla puede ser rodeada fácilmente, y la distancia entre ellas es corta, así que súbete a un barco, ya sea para una tarde o para varios días, y emula a la gente de mar que hace milenios visitó por primea vez Las Eolias.

Caterina Merlino cumplió lo imperativo para mí. Desarraigándose de Sydney para volver a la antigua casa de su familia de Salina, Caterina abrió el Salina Relax Boats (www.salinarelaxboats.com) en Santa Marina. Preciosa y vivaz con el encanto de Sicilia y el carácter extrovertido australiano, Caterina y su pareja Simone, organizan  excursiones asequibles alrededor de Salina y de las islas para grupos y particulares. Si no tienen un grupo, reunirán uno y al final del viaje serán todos amigos.

Caterina nos llevó al antiguo puerto pesquero de Pollara, donde los barcos se almacenan en cuevas excavadas a mano, a formaciones rocosas y arcos accesibles sólo por mar, y a  piscinas de marea tranquila, donde nadamos en agua turquesas. Sol, mar y un barco de madera en el Mediterráneo, una experiencia elemental que reproduce el alma eterna de las Islas Eolias.

Cómo llegar

Las Eolias conservan su carácter, y belleza porque son un tanto remotas. No hay servicio aéreo hacia las islas, pero durante la temporada alta (verano), un servicio por mar va desde Nápoles y Palermo hasta Lipari. Durante todo el año, el ferry a Lipari, la isla más grande de Las Eolias, sale desde Milazzo en Sicilia. Numerosos barcos están disponibles en Lipari para que llevarle a Salina, Vulcano, Panarea y Stromboli.

 

C.W. Ellis, es una escritora freelance asentada en la ciudad de Nueva York.

La Gran Época se publica en 35 países y en 21 idiomas.
Síguenos en Facebook, Twitter o Google +

Más sobre

comments powered by Disqus