¿Hasta dónde llega la tensión entre EE.UU. y China?
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|nid=12045|title=|desc=El Secretario de Defensa Robert Gates y el vice director de la Comisión Militar Central de China, general Xu Caihou en el Pentágono, discutiendo sobre la posibilidad de que China se convierta en un rival de alta tecnología militar. (Jim Watson/AFP/Getty Images) Luego de la Conferencia de Copenhague las relaciones entre EE.UU. y China se complicaron. Desde el incidente con Google, las ventas de armas a Taiwan y la reunión entre el presidente Obama con el Dalai Lama; las cuestiones que en el pasado se hubieran obviado para favorecer los objetivos del régimen en China ahora se ponen de manifiesto.Sumando los problemas comerciales del año pasado vemos que los vínculos entre China y EE.UU. se estén deteriorando. Los hombres de negocios estadounidenses que viajan a China y quienes por costumbre no expresan sus opiniones de política públicamente, ahora hablan abiertamente acerca de sus pesimismos entre las relaciones de ambos países. Eurasia lista las relaciones de Estados Unidos y China como el peor riesgo del año 2010.Planear escenarios es un método generalmente adoptado en estrategia militar e investigación. Mucha gente está imaginando escenarios por la distancia generada entre ambos países. ¿A qué llevará esto? Analizamos cómo se agranda la brecha en las relaciones entre EE.UU. y China.
¿Por qué ha aparecido este distanciamiento entre las relaciones de EE.UU. y China?
Algunos han comparado las relaciones entre Estados Unidos y China con un matrimonio forzado. Muchos saben que la creación de este matrimonio es en realidad para "compartir la misma cama con diferentes sueños” (o dos extraños en la misma cama), ambos integrantes de la pareja esperan mantener la relación. En este caso, no hay mayores problemas. Aunque el presidente Obama recientemente hizo unos movimientos fuertes, inicialmente expresó su buena voluntad hacia el régimen en China creando así dos precedentes en la historia de las relaciones de EE.UU. y China.
Uno de los precedentes fue el dar completa consideración a las sugerencias políticas dada por expertos chinos. El Instituto de Investigaciones East-West de EE.UU. invitó al Instituto Internacional de Estudios de China que depende del Ministerio de Relaciones Exteriores; a participar en el bosquejo de la lista de deseos del presidente acerca de la política de China teniendo en cuenta la “perspectiva china”.
El segundo precedente fue que ningún presidente visitó China en el primer año de tomar el poder. Durante su visita a China en el 2009, Obama expresó abiertamente su positiva aceptación de la emergencia “pacífica de china” y espera que China comparta las responsabilidades que tienen los líderes mundiales. Sus comentarios han sido descritos como intentos de Obama de bailar con Beijing.
En la superficie, parece que la grieta en las relaciones entre Estados Unidos y China se creó porque la oferta de amistad de Obama no fue correspondida. En la conferencia de Copenhague los EE.UU. fue tratado con indiferencia por parte de los funcionarios chinos lo que ha llevado a algunos espectadores a especular que los vínculos entre EE.UU. y China han llegado a un momento decisivo. Las autoridades chinas se volvieron arrogantes porque piensan que la supremacía americana se está debilitando y el surgimiento de China es por lo tanto inevitable. Y que se ha vuelto más y más dependiente de China. Por lo tanto China no tiene miedo de los cambios en las relaciones con Estados Unidos.
Sin embargo desde la perspectiva de estrategias a largo plazo, los vínculos entre estos dos países no han sido tan concretos como parecen. Aparte de tener valores opuestos, China y EE.UU. no son amigos pero tampoco son enemigos, y se ven uno al otro como competidores geo-políticos. Por lo tanto a los dos países les faltan las bases para desarrollar una estrategia de alianza a largo plazo.
Además, China ha sido negligente en seguir las básicas leyes de la política de EE.UU., en aplicar las leyes nacionales y en atender las necesidades económicas.
La economía estadounidense está cambiando y los factores chinos están debilitándose
Hablemos primero acerca de los cambios en la economía de EE.UU. Antes del 2005, el énfasis en el mercado con China era el comercio de textiles, juguetes, ropa, etc. Después del 2006, la prioridad del gobierno de EE.UU. era facilitar la apertura del mercado financiero.
Cuando China puso sus bancos en la bolsa de valores, muchas instituciones financieras como el Bank of America y Golman Sachs se volvieron inversores estratégicos de los bancos chinos. Estas instituciones sacaron enormes beneficios al cotizarse en la bolsa de valores de China y Hong Kong que son respaldados por el régimen en China. Sin embargo con la caducidad del período de los 3 años de inversiones, los estrategas inversores recuperaron sus ganancias y dejaron China.
En otras palabras, en el pasado los que tenían el poder para hacer negociaciones eran el sector industrial y después el sector financiero y esto fue usado por el régimen en China para persuadir a las autoridades de EE.UU. y negociar así la diplomacia entre los dos países. Pero temporalmente estos dos sectores mantienen una relación distante con China.
Ahora la economía de EE.UU. va por cambios reestructúrales. El presidente Obama en un intento de estimular la economía, crear más trabajo y ahorros, ha comenzado a aumentar las exportaciones. Estas medidas traen cambios en la estructura económica así como también en los hábitos de consumo. A mediados de diciembre de 2009, según datos de la Reserva Federal de EE.UU., los ahorros de los hogares americanos estaban continuamente aumentando en un porcentaje estable del 5%. Los hogares americanos se han convertido en el segundo más grande comprador de la deuda nacional. En contraste, en medio del crecimiento de la deuda nacional, el porcentaje de inversores extranjeros de bonos del tesoro americano ha decrecido del 54% en 2008 al 27% en el último trimestre de 2009 (refiriéndose en relación al crecimiento de la deuda nacional). Bajo estas circunstancias la importancia de China ya sea como proveedor de bienes de consumo económicos o como titular de la deuda nacional americana, ha disminuido mucho.
El ganador del Premio Nobel de economía, Paul Krugman, escribió en su artículo “Año Nuevo Chino” del New York Times (31 de diciembre de 2009) que la política china al presente es mercantil y predatoria.Piensa que el proteccionismo es el camino para resolver el desempleo en EE.UU. y que China no podrá vender grandes cantidades de bonos del Tesoro de EE.UU. por dichas medidas proteccionistas. Debido al estatus profesional de este académico, su propuesta tendrá una influencia significantiva. Con todo ésto, el asunto del tipo de cambio Renminbi puede convertirse en un asunto de estrategia, junto con la nueva política de comercio proteccionista que daña las bases de las relaciones comerciales entre EE.UU. y China.
Sin embargo recientemente Zhu Weiqun, vice director del departamento de trabajo de China, editó una amenaza en respuesta a la decisión del presidente Obama de reunirse con el Dalai Lama diciendo: “Si el presidente de los EE.UU. decide reunirse con el Dalai Lama, dañaría la confianza y cooperación entre ambos países y empeoraría la crisis económica que nos está enfrentando. Tales amenazas sólo muestran el poco entendimiento de la actual economía americana.
¿Qué estrategia ganadora maneja China?
Después que EE.UU. anunció su plan de vender armas a Taiwán, Ma Zhaoxu portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China dijo el 2 de febrero, que las acciones de EE.UU. han “dañado severamente los principales intereses y las relaciones entre China y EE.UU., violado severamente tres comunicados conjuntos y amenazado severamente la seguridad nacional de China”. El diario Global Times, fundado en Beijing, publicó que expertos chinos dicen que el régimen en China va a tomar acción contra el gobierno americano.
He explicado por qué EE.UU. está volviéndose económicamente menos dependiente de China. No he hablado de la posibilidad de que el régimen cancele la compra de aviones Boeing y que en cambio compre aviones Airbus. Ahora veamos que otra carta ganadora tiene China con los EE.UU.
En el frente militar, el régimen en China dice que quiere boicotear a las compañías que venden armas a Taiwán. En realidad es el régimen el que continuamente ha tratado de presionar a los Estados Unidos para que levante su prohibición de la venta de armas a China. A pesar del nuevo incidente de Google, 19 firmas representando más de 300 compañías militares americanas estaban tratando de persuadir a la administración de Obama para que levantara la prohibición de exportación de armas a China. ¿Qué clase de boicot puede el régimen en China imponer a estas compañías americanas?. Lo peor sería que las comunicaciones entre los EE.UU. y China fueran canceladas o demoradas.
Algunos en China especulan de una guerra monetaria con los Estados Unidos vendiendo su deuda nacional en masa. El régimen en China aún no ha hecho tal amenaza. La razón es simple. ¿Cómo vendería el régimen la enorme deuda de EE.UU. en el mercado? Si hubiera unos pocos compradores (serían muy pocos y poderosos), tendrían que venderlas al costo. Entonces los EE.UU. volverían a comprar su deuda a precio de costo. El régimen perdería esta guerra por lo que es poco posible que haga ésto a menos de que fuera absolutamente necesario.
Otro “naipe ganador” es la cooperación en asuntos internacionales y regionales como aquellos que involucra a Corea del Norte e Irán. Pero éste tampoco sería un naipe ganador. Aunque China abandonara su limitada cooperación actual con los EE.UU., esto sólo aumentaría el tiempo perdido en falsas negociaciones internacionales y no sería mucho peor de lo que está pasando actualmente. Además el presidente Obama está completamente preparado a la posibilidad de que el régimen ofrezca poca cooperación, desde que en su presupuesto 2011 incluyó 708 mil millones de dólares para la defensa nacional.
¿Necesita el régimen en China un enemigo internacional que lo desafíe en todos los frentes?. No parece ser necesario. El régimen enfrenta varios conflictos sociales internos. El riesgo de inestabilidad social es alto. Su situación económica es mucho peor de lo que los extranjeros estiman. En otras palabras, el régimen en China en realidad no tiene la capacidad de pelear contra EE.UU. En cuanto a su situación interna tampoco se atrevería a actuar desesperadamente. No es como amenazar a los Estados Unidos con una guerra nuclear, cosa que el general chino Zhu Chenghu hizo unos años atrás.
Por lo tanto la presente grieta entre las relaciones de China y Estados Unidos probablemente no se agrande mucho más. Por lo menos no será el comienzo de otra guerra fría. Como EE.UU. ha dejado de ser completamente servil hacia el régimen Chino, éstos van a tener que tratar con temas desagradables como el proteccionismo económico, la guerra de la Internet, el espionaje, el Tíbet, el Dalai Lama y las violaciones de derechos humanos. Las autoridades en China también deberán prepararse para enfrentar cambios en la alianza política en Asia. Japón quizá no sea tan amable con el régimen como lo ha sido y el presidente Taiwanés Ma Ying-jeou quizá no haga caso a las ordenes de Beijing.
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