Medicamento chino para acné causa daño irreversible en los riñones
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Patricia Booth, una mujer inglesa de Chelmsford, Essex, tomó regularmente por 5 años las píldoras llamadas Xie Gan Wan, un medicamento natural a base de hierbas para combatir el acné que contenía una sustancia prohibida y altamente nociva que le produjo cáncer y le destruyó los riñones.
En el año 1997 comenzó a tomar la medicina que compraba rigurosamente cada 15 días; en 2002 se sintió mal por primera vez y en febrero de 2003 se le diagnosticó una enfermedad crónica en los riñones.
Su salud empeoró cada día hasta constatar que tenía un cáncer en las vías urinarias. Fue operada varias veces y más tarde tuvo un ataque al corazón.
Para mantenerse con vida debe ir al hospital 3 veces a la semana para hacerse una diálisis que reemplaza la tarea de sus riñones.
Booth descubrió que las píldoras contenían Acido Aristolochico, un componente que tiene una alta toxicidad en los riñones y un potente cancerígeno por lo que fue prohibida en Gran Bretaña en 1999.
Solo un médico calificado puede vender este tipo de medicina, no obstante, ni Yin Wu ni su socio Thin Wong tenían habilitación para vender medicina china.
El negocio fue cerrado en el año 2003 por los funcionarios legales de la Agencia que regula los productos de Medicina y Salud (MHRA), y Yin Wu fue acusada de haber suministrado sustancias venenosas e ilícitas y de haber vendido medicina sin autorización.
Wu reconoció que había vendido las píldoras a la señora Booth pero quedó en libertad porque que el juez Jeremy Roberts reconoció que la medicina tradicional china carece de regulación, lo que indica que no hay evidencias de que Wu conocía el potencial daño.
El juez explicó que creyó las declaraciones de Wu que asegura desconocer que estaba infringiendo la ley y que la "última cosa" que hubiera querido sería dañar a Booth.
"A pesar de que la MHRA hizo todo lo posible para tratar de asegurarse de que todo el mundo conozca las normas, no es un sistema infalible. En este país, si se está operando un negocio como el de la señorita Wu que suministra medicina tradicional china, no hay ningún sistema que te haga consciente de las normas", explicó el juez.
El caso de Patricia Booth causó preocupación por la ausencia de leyes que salvaguardaren la salud de los británicos, y por constatar una vez más que los negocios registrados con el nombre de Medicina y Herboristería China pueden operar en forma legal y en total ausencia de supervisión de lo que venden.
El Gran Bretaña existen 450 herboristerías registradas que necesitan una urgente regulación.
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