¿Renuncia España a sus valores para congraciarse con la dictadura comunista en China?
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Por tanto, no se puede perder de vista que hablamos de una total ausencia de un Estado de Derecho, en un país que acaba de reivindicar su papel de superpotencia mundial a través de su ministro de Asuntos Exteriores, Yang Jiechi, en la reciente cumbre de seguridad de Múnich (una especie de foro de Davos en materia de seguridad que ha reunido muy recientemente a unos 50 ministros de Defensa y Exteriores),y que se muestra cada vez más agresivo en política exterior, al mismo tiempo que impone la mayor represión interior y gasta fortunas ingentes y sin parangón en mantener una férrea censura, tanto hacia el interior, como hacia el exterior. Incluso la entrevista de los estudiantes con Obama fue previamente preparada y aún así posteriormente censurada en sus medios.
Ahora España pide a la Unión Europea el levantamiento del embargo de armas a China porque según sorprendentes declaraciones de la vicepresidenta española María Teresa Fernández de la Vega “lo que en su día tuvo razón de ser, hoy no la tiene”, aunque la dictadura no ha dado los pasos que la UE le pide en materia de derechos humanos y democratización.
La vicepresidenta afirmó también que el régimen chino es el que más interesado está en trabajar en el respeto a los derechos humanos y que así lo han expresado sus autoridades “ahora y siempre”. Lástima que lo que el régimen chino dice y lo que hace no guarde ninguna correspondencia, por lo que nuestra vicepresidenta, una mujer inteligente, parece más bien haber sido seducida o abducida por las autoridades del régimen. Es por ello que sería recomendable se documentara más acerca de cual es la realidad del país.
Sería interesante al respecto que consultara los informes de Amnistía Internacional o de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, pues la represión sin cuartel incluso ha aumentado después de los Juegos Olímpicos de 2008. O la reciente condena por parte del Parlamento Europeo de la extracción forzada de órganos a los practicantes del movimiento espiritual Falun Gong, víctimas aún en la actualidad de genocidio y sobre lo que el Vicepresidente del Parlamento Europeo Edward McMillan-Scott decía en carta abierta al Secretario General de la ONU con motivo del décimo aniversario de la persecución el 20 de julio del pasado año: “El día de hoy, se cumplen diez años de la persecución más sistemática que haya existido hacia un grupo desde la persecución nazi a los judíos. En calidad de vicepresidente del Parlamento Europeo y el miembro más antiguo de su comisión de Asuntos Exteriores, en los últimos tres años he hecho campaña con el objetivo de atraer la atención hacia la persecución brutal y sistemática del régimen chino contra los practicantes de Falun Gong, un movimiento espiritual basado en la escuela de Buda que llegó a tener entre 70 y 100 millones de seguidores”.
Que la represión se ha incrementado posteriormente a los Juegos Olímpicos es algo que viven en sus propias carnes las poblaciones en la región de Tíbet, y los uigures de Xinjiang. Las desapariciones de abogados y activistas de derechos humanos bajo custodia policial, como ha ocurrido recientemente con Gao Zhisheng, menudean, o la brutal reciente condena al más prominente de los disidentes chinos Liu Xiaobo.
También las 10.000 condenas a muerte cada año estimadas por AI, aunque se piensan son muchos más, pues las condenas a muerte son también secreto de Estado, es algo que alarma a la comunidad internacional, siendo así además que muchas de estas condenas se dan sin las menores garantías procesales. Hasta el presidente Obama ha tenido que endurecer su actitud ante China, y es criticado en su país por conceder mucho ante el régimen a cambio de tan poco.
Algunos ejemplos de la creciente agresividad del régimen chino
Son susceptibles de ejemplo de esta mayor agresividad la beligerancia del régimen en materia de cambio climático, negándose a cualquier tipo de transparencia o control; la negativa al cambio de su moneda artificialmente devaluada para favorecer sus exportaciones, así como su apoyo a Corea del Norte o Irán, por no mencionar Birmania o Darfur. La subida de tono amenazando recientemente a EE.UU. por la venta de armas a Taiwán con sanciones económicas a sus empresas, etc.
Así mismo, el reciente ataque ciberterrorista a más de 30 empresas estadounidenses, entre las que se encontraba alguna vinculada a la seguridad y que han forzado a Google a dejar de transigir con las exigencias de la censura del régimen y retirarse del mercado chino, han contribuido también a que después de una corta luna de miel, al presidente Obama no le haya quedado más remedio que ponerse firme y rechazar que el régimen pretenda impedir incluso y le amenace por la próxima entrevista con el Dalai Lama, como si dos Premios Nóbel de renombre no pudieran reunirse, y el régimen chino pudiera imponer la agenda del presidente de EE.UU.
Por su parte en 2008, la agencia de inteligencia británica MI5, avisó a las empresas británicas con relaciones comerciales con China, que corren el peligro de ser víctimas de ciberataques y que los ejecutivos pueden ser sometidos a chantajes. El aviso del MI5 constaba de 14 páginas, y en él se afirmaba también que China supone la más importante amenaza en el terreno de la seguridad informática. El documento ha sido recientemente publicado por The Sunday Times; y esta guerra fría en la red ha sido interpretada por diversos analistas como una amenaza a toda la aldea global.
Si a ello unimos que las encuestas muestran que para el 75% de los chinos la corrupción es el principal problema del país, tendríamos un conjunto de hechos alarmantes, muy lejos de pintar a un socio confiable, como intenta venderlo el gobierno de Zapatero. Y su vicepresidenta, la Sra. De la Vega, subestimaría al pueblo español si piensa que éste no está informado de lo que realmente ocurre en China.
También figura en nuestra reciente memoria la forma en que España limitó la Justicia Universal, de un día para otro y en silencio, bajo las presiones y amenazas del régimen chino.
Aunque es obvio que son intereses comerciales y monetarios los que inducen esta política del gobierno de Zapatero hacia China, éstas no pueden ser tan ciegas y a cualquier precio, pues es algo sonrojante esta actitud llamativamente sumisa y complaciente hacia el régimen de Beijing.
Dice la Sra. De la Vega que el embargo de armas impuesto por la UE posteriormente a los sucesos de Tiananmen en 1989 fue algo simbólico que “ya no tiene razón de ser”. Ante esto no cabe más que un rotundo desmentido; no es sólo que siga teniendo razón de ser sino que la represión se ha incrementado a tal extremo y la censura y las cuantías tan desmesuradas invertidas en ésta son tales, que en la práctica da la impresión de que fuera virtualmente imposible que ocurriera otro Tiananmen.
España ha demostrado sensibilidad en materia social y de derechos humanos, ¿por qué estropearlo ahora suprimiendo la Justicia Universal, o preconizando el levantamiento del embargo de armas por parte de Europa?; ¿por qué defender y ayudar a lavar la cara de un régimen que se revela más como un peligro que como un socio digno de confianza?
También los economistas chinos advierten que la economía china sigue siendo vulnerable a lo que pasa en los EE.UU. y Europa, al depender tanto de las exportaciones. La situación económica de China con una fuerte burbuja inmobiliaria y con unos desequilibrios sociales cada vez mayores, es de incertidumbre.
Los economistas chinos advierten que solo podría sostenerse bien esta economía, si se expande el consumo interno, pero la realidad es que los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más pobres. Y los salarios de miseria de los trabajadores y campesinos no pueden subir porque tienen limitados sus derechos y no se cumplen las leyes. Tampoco se permiten sindicatos ni organizaciones campesinas independientes que reivindiquen sus demandas y tengan acceso a los tribunales. Y tampoco existen organizaciones cívicas que puedan denunciar sin miedo el robo y saqueo de las arcas públicas por comunistas corruptos, ni organizaciones civiles que puedan defender libremente la salud o la naturaleza.
España debe colocarse del lado del pueblo chino y no del régimen comunista que lo somete de forma inmisericorde. España vendría obligada moralmente a hacer una reflexión sobre si vale la pena este apoyo incondicional que muestra en relación al régimen de Beijing, considerando que está obligada a mantener una coherencia ante la propia población española y europea. Porque su política actual es de una incoherencia absoluta en este aspecto, del tipo de defender en España la sustitución de la energía nuclear por energía limpias y luego suscribir un contrato con el régimen chino para ayudarle en la construcción de siete centrales nucleares por año hasta 2030 y poner a China al nivel de EE.UU.
¿Hasta donde está dispuesta a llegar la ceguera del gobierno español y la renuncia a ser moralmente coherentes con lo que se defiende para nuestro propio país, pero se acepta por acción u omisión que esas mismas cosas se pisoteen en China con el beneplácito del todo vale? ¿Es éste el ejemplo de hacer política que enseñamos a nuestras jóvenes generaciones? Así no es de extrañar que el ciudadano vea la política cada vez más como algo cargado de descrédito.
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