Las reformas económicas desde 1978 en China se han basado en dos principios dados por el ex gran líder Deng Xiaoping: "Abrirse al mundo exterior y fortalecer la economía nacional"; y: "Permitamos que algunas personas enriquezcan primero”.
Históricamente, la región oriental ha sido más próspera que las regiones occidental y central de China. Sin embargo, las políticas macroeconómicas, guiadas por "Permitamos que algunas personas enriquezcan primero” han causado un ensanchamiento en la brecha de ingresos regionales, como también la brecha entre residentes rurales y urbanos.
Políticas de promoción de las exportaciones e inversión
"Abrirse al mundo exterior y fortalecer la economía nacional". Bajo estas directrices, fueron establecidas las zonas económicas especiales (ZEE) y se les otorgaron políticas preferenciales para atraer la inversión de capital, especialmente la inversión directa extranjera, exceptuándolas o reduciéndoles impuestos y tarifas corporativas. Los productos fabricados en estas zonas fueron designados principalmente para la exportación. En 1980 se establecieron cuatro zonas económicas especiales en las regiones costeras. Desde entonces, se han creado otras decenas de zonas de desarrollo económico (ZDE), con políticas similares con el fin de atraer inversiones de capital y promover la exportación. Casi todas se han situado en las regiones costeras del este.
Tales políticas preferenciales están en efecto, utilizando los ingresos fiscales de otras regiones del país para subsidiar las ZEE y ZDE. En consecuencia, capitales de miles de millones de dólares fluyen a estas zonas, acelerando las tasas de crecimiento allí. Las estadísticas muestran que la región oriental, experimentó tasas de crecimiento mayores que las regiones occidental y central. Al comienzo de la reforma, la región oriental representaba el 59,2 por ciento del PBI de China. Treinta años más tarde, su participación en el PBI aumentó en 10 puntos porcentuales a 68,9 por ciento en 2008.
Política monetaria: devaluación de la moneda
El crecimiento económico y la inversión en las ZEE y ZDE establecieron un modelo para el crecimiento de China. Pero, ¿cómo podría China, en conjunto disfrutar de un crecimiento e inversión tan alto? La clave era promover las exportaciones. Es decir, abrirse al mundo exterior, pero ¿cómo? Con tecnología atrasada, mala gestión y productos de baja calidad, ¿cómo podrían los productos chinos competir en el mercado internacional? Subsidiando a las exportaciones, con exenciones fiscales y tasas de cambio dual, todo ello se utilizó para promover las exportaciones con un éxito limitado.
Sin embargo, se dieron cuenta que la vía más eficaz y segura para promover las exportaciones era a través del tipo de cambio. La devaluación del yuan podría estimular las exportaciones y reorientar recursos hacia el sector exportador. Así, la política cambiaria estableció la devaluación del yuan para promover las exportaciones y garantizar la competitividad de las exportaciones de China.
Desde mediados de la década de 1980, las políticas de tasas de cambio se fijaron para promover las exportaciones, unificando los tipos de cambio mediante una devaluación del yuan de 1,50 yuanes por dólar en 1980 a 3,20 yuanes en 1985 y aún más, a 5,80 yuanes en 1993. En 1994, el yuan se devaluó drásticamente a 8,62 yuanes por dólar, y declinó hasta los 8,28 en 1995 y permaneció allí durante 10 años hasta julio de 2005, aún cuando la mayoría de los economistas afirmaban que el yuan estaba subvalorado en un 40 por ciento.
La subvaluación del yuan ha hecho que los exportaciones chinas sean muy rentables, pero así mismo ha limitado enormemente la demanda interna, impulsando el crecimiento liderado por las exportaciones y torciendo la distribución del ingreso interno. Las exportaciones de China han crecido a tasas de dos dígitos desde 1986, y crecieron a una tasa anual del 25 por ciento entre 2000 y 2005, más del doble de la tasa de crecimiento del PIB para el mismo período.
Como resultado, las exportaciones reales, como porcentaje del PIB de China aumentaron de 21 por ciento en 1998 a 57 por ciento en 2007. El capital extranjero se sintió atraído por la rentabilidad del sector exportador. La inversión extranjera directa aumentó de 3,5 mil millones dólares en 1990 a 75 mil millones dólares en 2007; el 58 por ciento de los fondos por inversión extranjera directa en exportación, representan el 57 por ciento de las exportaciones totales de China.
Mientras tanto, el consumo de China, se ha contraído por la política de subvaloración del tipo de cambio, disminuyendo su porcentaje del PIB de China año tras año. Bajó del 58 por ciento en 1970 a 50 por ciento en 1990, a sólo un 35 por ciento en 2008. Esto es mucho más bajo que la norma del 60 por ciento en los principales países, incluso por debajo de la India y menos de la mitad de la cuota del PIB utilizados para el consumo en los Estados Unidos.
¿Qué ha causado que el consumo como proporción del PIB decaiga? Es la devaluación del yuan. Es decir se promueve las exportaciones a expensas de los sectores y regiones que no exportan. Ha utilizado los ingresos fiscales de las zonas rurales, las regiones del interior, y otros sectores para subsidiar a las regiones orientales de exportación de la costa. Por lo tanto, los ingresos y el consumo en las zonas rurales y regiones del interior donde existe la mayoría de la población, ha quedado atrás.
La subvaloración del yuan ha ampliado la brecha de ingresos a nivel regional, entre la costa este y el resto de China, así como entre los residentes de zonas urbanas y rurales.
La proporción del ingreso promedio disponible de un residente urbano respecto de los ingresos netos promedio de efectivo de la residencia rural ha pasado de 1,7 en 1985 a 2,2 en 1990 y subió a 3,3 en 2008.
En cuanto a la desigualdad regional, vamos a tomar como ejemplo de comparación a Shanghai, el más rico de la región costera por sus exportaciones y a Gansu uno de los más pobres del interior de la provincia, orientado a la no exportación. En 1980, un residente urbano ganó en Shanghai 1,58 veces lo que un residente urbano en Gansu ganaba. En el 2008, la misma persona en Shanghai ganó 2,43 veces más que la de Gansu. En comparación con un residente rural en Gansu, en Shanghai ganó 2,62 veces en 1980 y 4,18 veces en 2008. De hecho, un residente de Shanghai rural ganó 11.835 yuanes en 2008, mucho más que los 10.696 yuanes ganados por un residente urbano en Gansu. Es obvio que la empobrecida provincia de Gansu, desde la reforma ha crecido a un ritmo más lento que la media nacional, dejando una brecha más grande en los ingresos. Un residente rural de Gansu ganaba como mucho sólo el 57 por ciento de un campesino chino promedio en 2008 y un residente urbano de Gansu ganaba en promedio sólo el 70 por ciento de un residente urbano promedio en China.
Este ejemplo muestra que tanto la desigualdad regional como la desigualdad rural-urbana se han ampliado. Por otra parte, la subvaluación del cuan ha ampliado la brecha de ingresos entre la región costera exportadora y las no exportadores de las provincias del interior del país, agrandando más la brecha de ingresos entre las poblaciones urbanas y rurales.
Políticas fiscales amplían brecha de ingresos
Además de las políticas fiscales favorables a la costa y regiones orientadas a la exportación, la política fiscal de China sobre la tierra y las propiedades también ha desempeñado un papel negativo en la distribución del ingreso en China ampliando la brecha de ingresos.
Desde la década de 1990, los ingresos fiscales de los gobiernos locales provienen principalmente de bienes raíces. La mayoría de los ingresos provienen de la promoción inmobiliaria y venta de tierras.
Los gobiernos locales han acumulado ingresos producto de la venta de la tierra a las inmobiliarias, estos ingresos representan alrededor del 40 al 50 por ciento del total de los ingresos fiscales locales. Y los gobiernos no cobran impuestos a los propietarios por la tenencia de bienes raíces. En las últimas décadas no se cobró ningún impuesto por estos conceptos. Esto es completamente diferente de la práctica en los países occidentales.
Los impuestos sobre la propiedad en Estados Unidos representan alrededor del 70 por ciento de los ingresos del gobierno local. Cuando se compran casas y tierras, se es dueño y se puede hacer uso de ellos. El espacio y la tierra son recursos del país. Naturalmente se debe pagar impuestos. La recaudación de impuestos se utiliza para proveer servicios a la comunidad, incluida la educación y el bienestar social. El presupuesto de los gobiernos locales y el tipo de servicios públicos que puede ofrecer dependen de los ingresos fiscales, de lo mucho o poco que se pueden recaudar. Dado que aproximadamente el 70 por ciento de los ingresos de los gobiernos locales provienen de los impuestos de propiedad, los zonas con mejor educación pública suelen ser también las que tienen altos valores de la propiedad. El alto valor de la propiedad genera elevados ingresos tributarios, que permiten a los gobiernos locales tener un mayor presupuesto para la educación. Este es un fenómeno general.
El caso de China es totalmente diferente. A pesar de que los ingresos fiscales se han incrementado en un 20 a un 30 por ciento cada año, China nunca ha recaudado los impuestos anuales sobre bienes raíces. En cambio, los ingresos del gobierno local, provienen principalmente de la venta de terrenos y los impuestos sobre las transacciones de bienes raíces. En consecuencia, la gente adinerada que compra viviendas no tiene que pagar impuestos por su ocupación y uso de la tierra y otros recursos. Por otro lado, la gente con dinero puede obtener ganancias a través de la valoración de la propiedad. A la vez, puede pasar el costo de la propiedad a través alquiler al arrendatario. De este modo los ricos se hacen más ricos.
Los valores de las viviendas se han duplicado o incluso triplicado en los últimos años en muchas ciudades grandes como en la capital, ya que existe una gran afluencia de capital debido al exceso de liquidez proveniente del los beneficios por las exportaciones por la subvaloración del yuan. Este dinero en efectivo producto del enorme excedente de exportación tiene que ir a algún lugar para la inversión. Los exportadores ricos, los propietarios de las empresas y los inversionistas extranjeros han contribuido al aumento del mercado de la vivienda de China. En lugares como Beijing, el costo de la vivienda ha aumentado aún más que en Manhattan.
Aunque los precios de la vivienda se han convertido en inasequibles para la mayoría de los asalariados, todos quieren alcanzar el tren, por miedo que una vez perdido se haga imposible comprar una vivienda. Como resultado, todo el mundo está tratando de comprar departamentos. Los ricos compran una segunda, tercera o cuarta propiedad por la expectativa de ganancias; los que son más pobres piden préstamos para comprar. Como resultado, las ventas de bienes raíces en China en 2009 se calcula que llegó a 6 billones de yuanes, el equivalente a las ventas por menor totales durante el mismo período. Para los pobres, muchos tienen que pagar más de 70 por ciento o incluso el 90 por ciento de los ingresos familiares en los pagos de hipoteca, lo que disminuye considerablemente su calidad de vida. Las burbujas del mercado inmobiliario han desplazado el consumo privado de China.
Traspaso de la responsabilidad social: del Estado a los individuos
En las secciones anteriores, hemos proporcionado los números que se pueden calcular para mostrar cómo las diferencias de ingresos se han ampliado. De hecho, los factores que no son mensurables han influido en las brechas aun más.
Además, desde la reforma económica, especialmente desde la década del 90, la reforma educativa, la reforma de la atención de la salud, la reforma de la vivienda, y otras reformas sociales han descargado las responsabilidades del Estado hacia los indivduos. Los gobiernos provinciales y locales incluso han tenido que recortar los presupuestos en educación, salud y servicios sociales.
Como resultado, el bienestar social, sobre todo el bienestar para las personas de bajos y medianos ingresos ha disminuido de manera significativa, ampliando la brecha de ingresos. En consecuencia, los hijos de los agricultores y los pobres abandonan la escuela tempranamente. Muchas personas no pueden permitirse el lujo de consultar a los médicos. Aun cuando China ha empezado a trabajar sobre el seguro de salud, a finales de 2008, más de mil millones de chinos, más del 70 por ciento de la población, aún no tenía seguro de salud.
Las prestaciones por desempleo sólo cubren una pequeña porción de la población, dejando prácticamente todos los agricultores sin cobertura. Desde la recesión mundial, el desempleo ha aumentado mucho, a causa que la demanda a las exportaciones de China se ha reducido en más del 20 por ciento durante casi un año. En la provincia de Guangdong, el número de personas desempleadas en el primer semestre de 2009 se estimaba entre 20 y 40 millones. A finales de 2008, sólo 2,6 millones de desempleados han podido obtener los beneficios del desempleo. Este hecho indica que la mayoría de los trabajadores migrantes despedidos no recibirá beneficios de desempleo. La recesión mundial ha golpeado sin duda más duramente a los pobres en China.
Tianlun Jian tiene un doctorado en economía y escribe regularmente sobre economía china.










