¿Qué hace usted como censor chino cuando Avatar la película más taquillera de ciencia ficción de Hollywood bate records de audiencia en sus primeras tres semanas en China, mientras foros de Internet debaten sobre la extraña similitud entre el tópico cinematográfico ficticio de desarrolladores desalojando tierra y expatriando por la fuerza a la gente y la vida real en China?
¿Qué pasaría si, en medio de la disputa con Google y el desacuerdo entre Estados Unidos y el régimen chino sobre si la información debe permitirse fluir libremente entre el público chino, los reclamos contra la usurpación de tierras al sur de China se inspiran en Avatar para congregar fuerzas?
Bueno en apariencia, usted aduce razones comerciales para quitar "Avatar" de la mayor parte de los cines chinos y sustituirla por una película china sobre Confucio que contiene el mensaje —respeto a la jerarquía— que dice ser más apropiado para el consumo masivo.
El problema es que el estreno de "Confucio" el 22 de enero demostró ser tan anémico que las autoridades cinematográficas chinas ya dieron marcha atrás. Ahora dicen que los cines sin pantallas 3D pueden continuar mostrando la versión 2D de Avatar. Mientras tanto, las empresas estatales y oficinas del régimen reservaron bloques de entradas a sus empleados para ver "Confucio" y hasta algunos teatros regalan entradas para "Confucio" como si fueran entradas para "Avatar". Otros engatusan a los espectadores a que compren primero entradas para "Confucio" con la oportunidad de luego comprar las muy codiciadas entradas de "Avatar". Y para colmo, la comunidad on line de China lo difunde.
¿Qué pasaría si los reclamos en contra de la usurpación de tierras en el sur de China se inspiran en "Avatar" para congregar fuerzas en medio de la disputa con Google? "Confucio es el enemigo de la democracia y la libertad", escribió un cibernauta en el blog Tianya. "Él sólo guía a las personas a ser esclavos sujetos a la explotación y la opresión".
Algunos en el blog Tianya llamaron a un boicot de la película "Confucio", para enseñar a las autoridades cinematográficas chinas a que no puede imponer películas de propaganda del régimen a los espectadores chinos. Otros expresaron escepticismo hacia las declaraciones del vicedirector de la Administración Estatal de Radio, Televisión y Cine (SARFT) Zhang Hongsen, sobre que quitar Avatar de los cines 2D fue estrictamente una decisión comercial, ya que las ventas de entradas para cines de 2D sólo era una tercera parte de total de ventas de Avatar.
Zhang fue citado en el periódico Southern Daily de Guangzhou, "Mientras que es muy difícil conseguir entradas para 3D o IMAX (para ver Avatar), sólo se vendió el 20 por ciento de las entradas para 2D. Por lo que es normal descartar la versión 2D. Así es como se mueve el mercado".
Viendo a través de las mentiras
Usuarios de internet chinos reclaman que hay muchas largas colas y cines llenos para ver la versión 2D de Avatar. La mayoría de los cines en China no tienen salas 3D, y la mayoría de los espectadores no pueden pagar precios elevados para acceder a una sala 3D aunque lo desearan.
Avatar se estrenó en 2.500 pantallas, un tercio en 3D o IMAX. Todos dicen que la película recaudó 76 millones de dólares en China hasta el 17 de enero luego de 3 semanas en cartelera, recaudando más que "2012" y "Transformers 2” el año pasado.
Las especulaciones sobre el por qué Avatar fue levantada se suscitan en toda China. Muchos sospechan que los temas tratados en el filme están calando peligrosamente los huesos del régimen chino.
"¿Sobre qué trata Avatar?" pregunta un colaborador del sitio web Mop. "Trata sobre los desalojos forzados por parte del gobierno y sobre cómo arriesgan sus vidas al manifestarse. Ningún director chino se atreve a tocar este tema".
Hasta para el comentador de The Global Times, periódico bajo la sombra del portavoz del partido comunista People´s Daily, dijo que la trama de Avatar es "la viva imagen de la demolición violenta en nuestra vida cotidiana".
Surgiendo la rebelión
Si le parece distante que las audiencias chinas se relacionen con extraterrestres azules de 10 pies de alto con colas en un paraíso ambiental bajo la amenaza de avaros desarrolladores, considere el paralelismo. El vertiginoso paso del desarrollo de China en años recientes tuvo un considerable costo para el medioambiente, y produjo que aproximadamente 30 millones de personas en el país sean desalojadas de sus casas y de sus comunidades. Luego las administraciones municipales venden la tierra a desarrolladores inmobiliarios donde cada uno –pero nunca los residentes originales- se meten en el bolsillo una prolija ganancia.
Esto es posible porque técnicamente en China toda la tierra pertenece “a la gente”, que es como decir, el estado. Incluso los moradores urbanos de clase alta no son capaces de comprar su propia tierra, sólo la casa o apartamento asentada en ella por un usufructo de 70 años. Generalmente a los agricultores y aldeanos les dan arriendos de sólo 30 años. Muchas de las 90.000 y más manifestaciones que China tiene cada año están relacionadas con los derechos a la tierra. Contra este telón de fondo, las autoridades cinematográficas chinas preferirían girar la atención del público a una clase diferente de mensaje.
Luego de ser difamado por Mao Zedong como feudal contrarrevolucionario Confusio ha sido promovido más recientemente por los líderes de China como un código moral para la China moderna, uno que anima el respeto a la jerarquía existente. Una parte principal del mensaje original de Confucio era que los líderes deben gobernar con benevolencia y moralidad, deben respetar la ley, y evitar la corrupción. Mao Zedong prefirió la filosofía política del legalismo, lanzado por un posterior rival filosófico de Confucio, llamado Han Fei.
El legalismo enfatiza la utilización de la ley como un instrumento para mantener la población bajo control, que cada uno excepto el gobernante puede ser castigado. Era una filosofía que favorecía a muchos de los emperadores de China, que siguieron la política de “ru wai, nei fa”: en apariencia confuciano, pero interiormente legalista; promover al público general las moralejas del confusionismo para desalentar desafíos y malestar, mientras utilizamos la ley como un instrumento de control. En la película Confucio, como un gran hombre beatificado Chow-Yun Fat aconseja a líderes de estados en guerra, “ponga su país delante de usted,” y “sin civilidad, el estado caerá en el caos”. También menta a los líderes a ser honrados y evitar la corrupción. Uno replica, “la victoria y el fracaso es lo que importa, no la ética”.
Comentario final
Como película, "Confucio" probablemente no pueda ganar premios internacionales pero tampoco es completamente mala. Esta conjugada como si el director dudara de que enfocarse completamente en la vida interior de Confucio y sus ideales podría cautivar a la audiencia china. Entonces, en vez de desarrollar los personajes y la trama, la película ofrece una serie de elaborados trajes de época y una clase de épicas escenas de batallas con flechas realizadas con tecnología digital, algo que se volvió una estampa en películas del continente chino sobre la China antigua.
Cuando una joven aficionada al cine salió de una de las primeras funciones de Confucio en un cine de Beijing, olfateó “Pienso que ellos estaban tomando prestado de “Braveheart”, excepto que el director de aquella película hizo un mejor trabajo”. Pero dijo que realmente encontró la historia de Confucio conmovedora.
Otra mujer joven, entrando a ver Confucio, dijo que no sabía o no se preocupaba tanto por su filosofía, sólo quería ver a Chow-Yun Fat. En cuanto a los informes de que las autoridades chinas, para no “liberar ideas”, están tratando de limitar la cantidad de chinos viendo los provocativos temas de Avatar, ella resopló: “Esto es ridículo. Pienso que deberíamos ser todos capaces de mirar todo lo que nos guste”.
Sólo días antes, los medios estatales de China acusaron a Google y a la Ministro de Asuntos Exteriores estadounidense Hillary Clinton de “información imperialista”, por haber sugerido más o menos la misma cosa.
Mary Kay Magistad cubre el nordeste de Asia para el mundo. Con permisos del Yale Global online. Copyright © 2009 Centro de Estudios de la Globalización, Universidad de Yale.








