Después de las fiestas...
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Se han acabado las fiestas, ¡Por fin! Año tras año, estas fiestas nos sirven para reunirnos con la familia, recordar las antiguas amistades, reconciliar viejos rencores y enviar los mejores y más bonitos deseos a la gente de nuestro alrededor, sin embargo, tendemos a materializar estos sentimientos en las fiestas y celebraciones donde nunca faltan las comilonas maratonianas.
Muchas veces oigo a la gente decir, "ya vienen las navidades, tengo que estar preparando el estomago", como si fueran deportistas antes de una competición importante. Actualmente, las comidas, aparte de cumplir su finalidad de quitar el hambre, más bien se han convertido en actos sociales, con la familia, con la empresa, con los amigos, y al ser un acto social, a menudo vamos "obligados" a asistir, sobrecargando nuestro sistema digestivo.
El tracto digestivo y el vacío
El sistema digestivo empieza desde su entrada que es la boca y termina en su salida que es el ano. A lo largo de este tracto, los alimentos son masticados, formados en bolos alimenticios, los nutrientes y los líquidos son separados, metabolizados, distribuidos y reabsorbidos, y los desechos, eliminados.
El estomago, un órgano altamente elástico, cuando está vacío, tiene una capacidad de 50 ml, aproximadamente el tamaño de las 2 manos juntas en puño, pero puede dilatarse 80 veces y almacenar hasta 4 litros de alimentos. Cuando ya no puede más, activa su mecanismo de autodefensa, eliminando los excesos en forma de vómito.
Podemos comparar el tracto digestivo con una tubería, los alimentos tienen que pasar de manera fluida y sin atascos. Cuando existe un exceso de comidas, sobrecargamos al sistema digestivo, ralentizamos el metabolismo y creamos un bloqueo en todo su tracto. El estomago, se ve trabajando con sobreesfuerzo, lo que llamamos en la medicina china "calor del estomago" o "fuego del estomago". Este "fuego" desgasta el organismo y crea todavía más apetito, convirtiéndose en un círculo vicioso.
La medicina tradicional china comparte muchas teorías básicas con el taoísmo y el budismo. Si el taoísmo habla de la "nada" y el budismo del "vacío", refiriéndose al vacío de los apegos, deseos y ambiciones, la medicina china dice que "todo el organismo vivo tiende al vacío", y por tanto el tracto digestivo tiene que mantenerse limpio y vacío.
Las dietas restrictivas y la nutrición: dos mundos contradictorios.
En nuestra sociedad hay un interés creciente por el tema de la nutrición. Sin embargo, en numerosas ocasiones los enfoques que acompañan a las dietas de moda son pobres aunque atractivos, debido a las agresivas campañas de marketing. Debemos aprender a distinguir y reflexionar qué es bueno para nuestro cuerpo, y qué hábitos nos equilibran y fortalecen nuestro organismo.
Para reducir ese exceso de calorías que se han acumulado en nuestro organismo, muchos sin pensarlo demasiado, recurren a las soluciones mágicas que prometen una pérdida rápida y sin esfuerzos. Las empresas de dietética nos ofrecen unas dietas en ocasiones muy hipocalóricas acompañadas de suplementos que nos permitirán eliminar y quemar grasas. Sin embargo, estas en numerosas ocasiones carecen de un planteamiento global que beneficie la salud del individuo.
Los suplementos que se venden conjuntamente para perder peso rápidamente tienen como inconveniente que supeditan al cuerpo a situaciones de drenaje excesivo con la posible pérdida de vitaminas y minerales. Aquellos tratamientos que utilizan productos que evitan la absorción de nutrientes, en su mayoría grasas, confunden al organismo y le impiden realizar una función para la cual las células especializadas estaban diseñadas.
Estas dietas restrictivas sin metodología nos introducen en un laberinto con efecto rebote, subiendo y bajando de peso sin que realmente alcancemos el objetivo de una forma satisfactoria y duradera. Los efectos que se revierten en el organismo cuando se vuelve a comer sin medida, después de una dieta muy restrictiva, son devastadores. A la larga, nuestros órganos vitales y nuestro tejido conjuntivo se debilitan, nuestro cuerpo pierde vitalidad y masa muscular, el índice de grasa corporal sube, y con ella el porcentaje de radicales libres y toxinas se incrementan, forzando así un envejecimiento prematuro e innecesario y debilitando nuestro sistema inmunológico. Y lo que es peor aún, perdemos el hábito de una alimentación variada y equilibrada.
Las dietas restrictivas, como todo aquello que debilita nuestro organismo, terminan por repercutir negativamente en el objetivo que buscamos. Cuanto más débil sea el cuerpo, menos capacidad tendrá para digerir, metabolizar y eliminar excesos. Cuanto más fuerte sea un metabolismo, más posibilidades habrá de que los excesos sean neutralizados y eliminados sin más.
Una alimentación equilibrada y regular
Una limpieza del organismo no consiste en evitar que el organismo asimile los nutrientes que la dieta le aporta para así comer lo que se nos antoje, sino en aprender a tener una alimentación equilibrada y sana que limpie y revitalice nuestro organismo.
La alimentación que debemos de llevar, sobre todo después de los excesos, no tiene que consistir en soluciones radicales, sino en cambios graduales hacia la normalidad y regularidad, y en una alimentación completa, variada y equilibrada.
Además, es necesario realizar ejercicios suaves a ser posible al aire libre (el tabaco queda absolutamente contraindicado), y se deben comenzar siempre y cuando el cuerpo tenga vitalidad, y no en momentos de estrés, mucha tensión o trabajo.
Para nuestro organismo, no hay fiestas, lo que quiere es normalidad y regularidad, y nosotros, debemos aprender de él.









