Japón estudia unirse a la demanda de EE.UU. contra China en la OMC
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Ahora, el ministro de Economía, Comercio y Turismo de Japón, Akira Amari, señaló hoy que “en función de la evidencia que encontremos decidiremos pronto si es posible unirnos (a la demanda estadounidense) como tercera parte”.
En el momento de elevar la demanda ante el organismo multilateral, Schwab precisó que China usa la legislación impositiva para “alentar las exportaciones y discriminar las importaciones”.
La acusación vale para las industrias tecnológicas, de acero y de papel, que según las autoridades comerciales de Estados Unidos son las que reciben más ayudas desde el gobierno de Beijing.
Acereras chinas dicen estár “preparadas” contra la denuncia
La Asociación China del Hierro y el Acero dijo hoy que está preparada legalmente contra la denuncia que Estados Unidos ha llevado a la OMC por presunta venta por debajo del precio de mercado.
El vicepresidente de la asociación, Luo Bingsheng, negó que su país esté subsidiando su acero para potenciar las ventas al exterior a precios injustamente bajos a pesar de que sus exportaciones aumentaron de forma considerable el año pasado. “Hemos llevado a acabo los preparativos legales para cuando se produzca un movimiento anti-dumping contra China”.
“Las exportaciones chinas han crecido apoyadas en un aumento de la demanda y en los altos precios del mercado internacional. El precio del acero de China es en general coherente con el mercado”, agregó el funcionario.
“No tenemos miedo de las demandas”, señaló Lu Jinyong, profesor de la Universidad Internacional de Administración y Economía de Beijing. “Estratégicamente no estamos preocupados. Tácticamente, vamos a enfrentarlo activamente”, concluyó.
El sector chino del acero generó un récord de US$ 21.794 millones en beneficios brutos en 2006, un 30.6% más que el año anterior. Las estadísticas de la asociación señalan que China exportó 43 millones de toneladas de acero, lo que supone un incremento en el volumen de 109.85%.
Más del 60% de estas exportaciones se vendieron a Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y Corea del Sur, lo que ha llevado a disputas con estos tres países.
Hasta el momento, once países han puesto en marcha 27 investigaciones anti-dumping contra el acero chino, que suponen un volumen de negocio de US$ 900 millones.
El vicepresidente de la asociación predijo que el beneficio bruto de la industria acerera china se mantendrá al mismo nivel este año, pero la media de crecimiento de las exportaciones decaerá debido a nuevas políticas arancelarias y de ahorro de energía.
“China exportará un 10% de su producción de acero este año”, anunció Luo, mientras que otros países productores exportaron una media del 40% de su producción entre 2001 y 2005, según cifras de la asociación.
Nuevo año, nuevo Congreso, nuevo humor para con China
“Estados Unidos ya mostró cinco años de paciencia, pero ese tiempo ya se acabó”, dijo firme John Engler, Presidente de la Asociación Nacional de Manufactureros. “Ya que China no ha mostrado que puede actuar por cuenta propia, es el momento indicado para iniciar acciones en la OMC”, agregó.
Las palabras de Engler sintetizan el nuevo clima tras las elecciones legislativas de noviembre pasado que dejó las dos cámaras en manos de los demócratas. El control de la oposición promete, al menos en los papeles, un rol censor mucho más firme sobre el comercio, especialmente en la relación con China.
Tanto ha cambiado el clima, que el Secretario del Tesoro, Henry Paulson, temeroso de que la nueva visión lleve las cosas demasiado lejos, salió a defender la relación comercial con China- la describió como “vital para Estados Unidos”- y prometió buscar puntos de acercamiento para que sean las propias autoridades chinas las que cedan en esta materia.
Ello implica dejar de subsidiar a las empresas que exportan, respetar la propiedad intelectual y, sobre todo, apreciar la moneda que le permite a la economía china vender productos baratos en el exterior y encarecer las importaciones.
Pero las inversiones transnacionales vuelven la cuestión mucho más difícil. En 2005, los intereses de inversores extranjeros contabilizaban cerca del 60% de las exportaciones chinas. Es decir que los intereses transnacionales han vuelto muy difícil determinar a favor de quién girar la balanza.
En ese sentido, vale la pena poner un ejemplo sucedido entre la Unión Europea y China en 2006. Cuando la Comisión Europea discutía el nivel de impuestos para el ingreso de calzado del país asiático, se armó un importante debate entre los productores locales por un lado, y los minoristas y las empresas deslocalizadas que también pertenecen a capitales del mismo país. Una asociación de zapateros españoles esgrimió el lema “somos tan españoles como ellos”, en referencia a los productores afincados en la península ibérica.
El mismo dilema se repite en el caso de Estados Unidos y China. Desde Washington, Schwab repite desde hace varias semanas que la administración Bush hará todo lo que esté en sus manos para preservar la “relación estratégica con China”. Aún cuando existan disputas comerciales bilaterales.
Pese a ello, algunos analistas opinan que será muy difícil de contener la ofensiva demócrata sobre el enorme déficit comercial del país, y especialmente en la relación bilateral con China (más de US$ 200.000 en 2006).
Desde China, el ministro de Comercio Bo Xilai comenzó a intentar atajar hace unas semanas la escalada que está copando el escenario y que promete extenderse durante todo el año.
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