En la medianoche del 15 de septiembre el Sr. Yao Haiying aún deambulaba por las calles de Wuhan, una ciudad grande a 1000 kilómetros al suroeste de Beijing. No se atrevía a volver a su hogar porque no sabía si la policía lo requisaría y lo llevaría detenido.
Yao no era un fugitivo sino una víctima de un sistema legal que busca simultáneamente proveer a la sociedad china del Estado de Derecho y a su vez, proteger a las autoridades del Partido Comunista Chino (PCCh). Como pudo experimentar, la autoridad del Partido es difícil de desvincular de la autoridad de los individuos que implementan la ley.
Él es un periodista que trabaja para el periódico local Changjiang Times. Su pesadilla comenzó con una investigación bastante mundana que publicó el 4 de septiembre. Una compañía local demandó a sus trabajadores y ex trabajadores por robar secretos comerciales para la competencia en Tianjing, otra ciudad al este de Beijing. El foco del caso era si la información compartida era de dominio público o no.
Yao informó que los inculpados estaban detenidos como criminales hace más de seis meses cuando todavía no se determinaba si la información era confidencial. En el informe citó a los abogados de la defensa que alegaron que el caso debía ser tratado como un caso civil en vez de un caso criminal, y que la detención de los inculpados era innecesaria e ilegal.
El Sr. Zhang Zhenguo, el director de la fiscalía a cargo de este caso, se enojó mucho con este informe y le encargó a su gente que investigara cómo este tipo de reporte pudo ser autorizado para aparecer en el diario.
La fiscalía local en primer lugar llamó a la oficina del director del Changjíang Time para informar que Yao debía preparare para una investigación. Desde ese momento, varios oficiales fueron en dos oportunidades para detenerlo.
Como Yao se negó a ir con ellos, fue notificado a presentarse en la oficina del fiscal el 15 de septiembre. De otra manera, oficiales con una carta de investigación legal lo llevarían por la fuerza a la oficina del fiscal para investigarlo por su potencial participación en un caso de corrupción.
Yao entendió que si lo tomaban detenido iba a ser “accidentalmente” mantenido en un centro de detención durante meses, tal vez años, antes que su caso fuera oficialmente revisado.
El Chiangjiang Times, bajo presión de la oficina del fiscal, suspendió de su trabajo al Sr. Yao el 12 de octubre. En su desesperación, Yao publicó su experiencia en internet. Un oficial del régimen leyó su posting, y ordenó a la fiscalía de la provincia de Hubei, que está a cargo de la oficina de la fiscalía local, investigar su caso.
El 16 de octubre, la oficina local de la fiscalía retiró la carta de investigación legal. El trabajo de Yao posteriormente también fue restablecido. Sin embargo 20 de octubre durante una reunión rutinaria fue reprendido durante una hora por su supervisor debido al “problema” que había causado, y aún no se le permite escribir un nuevo reporte.
El acoso de la fiscalía que experimentó Yao es bastante común en China. Lo que es extraordinario es que el caso se resolvió y se ha vuelto un emblema para que las autoridades centrales afirmen que se preocupan por los derechos legales de las personas.
Doble Rol
Debido a la economía en expansión de China y la creciente desigualdad social, conflictos de intereses suceden en casi todos los aspectos de la vida social, e incluyen a diferentes grupos de interés dentro del PCCh.
Por un lado el PCCh espera utilizar el estado de derecho para resolver estos conflictos y resentimientos. Por otro lado, el partido siente que necesita un control más firme del sistema legal chino para así poder someter fácilmente a cualquiera que desafíe su autoridad.
Para asegurar que el sistema legal chino funcione como el partido quiere, el PCCh ha jugado un juego de equilibrios en las últimas tres décadas. Mientras algunos expertos en China elogiaban el progreso de “legalización” al promulgar más de 300 leyes y regulaciones en los últimos 30 años, de hecho el firme control del PCCh sobre el sistema legal chino nunca ha estado en duda.
Todos los jueces, fiscales y jefes de las fuerzas policiales son designados por el PCCh, y en su mayoría también son oficiales del partido. En muchos casos, este hincapié en la lealtad hacia el partido al hacer las designaciones ha hecho que la educación y experiencia sean prácticamente ignorados.
Por ejemplo, la Sra. Wu Aiying, la ministra del Departamento de Justicia de China, comenzó a tomar clases de leyes de forma particular solamente después de haber sido designada en el cargo. En este contexto, se vuelve entendible por qué el jefe local de la oficina de la fiscalía se puso tan enojado cuando en el informe de Yao implícitamente se decía que su oficina no conocía mucho sobre leyes.
Desafortunadamente, los dos roles que el PCCh espera que el sistema legal pueda jugar entran en conflicto el uno con el otro. Cuando los funcionarios del PCCh en diferentes niveles están en poder del sistema legal y en poder de los niveles bajo ellos, es difícil limitar el uso del poder a acciones que aumenten la autoridad del partido, en vez de su propia autoridad.
Este problema ha llevado a algunos dramas legales que han avergonzado profundamente al PCCh, sin mencionar el daño hecho a individuos que se “enredan” con autoridades legales que no tienen restricciones.
El 24 de diciembre del 2007 el Sr. Hu Jintao, la cabeza de ambos, el PCCh y el régimen chino, dio un discurso en la reunión de trabajo del Comité de Asuntos Políticos y Económicos (la organización bajo la autoridad del Comité Central que es responsable de todas las autoridades legales en China) y llamó a los jueces, fiscales, y fuerzas policiales a considerar los “intereses del partido como supremos, los intereses del pueblo como supremos y la Constitución y la ley como supremos”. Desde ese momento, su discurso es catalogado como la teoría de los grandes “Tres Representantes”, y considerado como la guía para las futuras reformas legales en China.
Pero esta guía es obviamente incoherente. Cuando un oficial del partido pone sus intereses frente a los intereses del pueblo y las leyes, uno difícilmente puede culparlo. Él está simplemente aplicando el espíritu de la teoría de los “Tres Representantes” a la vida diaria.









