Yuri Afanasyev es profesor de historia y fue el fundador y rector de la Universidad Estatal Rusa de Humanidades.
Tras la llegada al poder de Gorbachev en 1985 se sucedieron muchas reformas en la Unión Soviética. “En 1986, la gente oyó por vez primera la palabra 'perestroika' [que significa reconstrucción]”, dice Afanasyev.
“Poco después, Gorbachev implementó la política de apertura. Entonces, algo inesperado sucedió: la política de apertura desembocó no sólo en críticas al gobierno central, sino también en el destape de la verdad acerca de las persecuciones masivas llevadas a cabo por Stalin y muchos otros hechos encubiertos de la historia soviética. Todo esto condujo finalmente al derrumbamiento de la URSS, del partido comunista y del socialismo”.
“Junto con la política de apertura, aparecieron nuevos periódicos y revistas. A través de estas publicaciones la gente supo la verdad sobre los gulags. Ya se podía escribir sobre Alexander Solzhenitsyn [el reconocido escritor que pasó ocho años en un gulag] y leer su obra: Archipiélago Gulag”.
“Fue una época de eventos significativos, que trajo consigo una nueva visión del mundo, del país y de la apertura a la verdad acerca del pasado, de los crímenes del régimen de Stalin y de las persecuciones masivas”.
Multitudinarias manifestaciones se celebraban en el centro mismo de Moscú y en otros muchos lugares, cuenta Yuri. “Las reivindicaciones más básicas eran las referentes a la supresión del papel supervisor del partido comunista. Eso era esencial en esos días. Otras frases hablaban de libertad, de economía de mercado, de una sociedad libre y de valores morales”.
“Por vez primera en 70 años de gobierno comunista, los mismos comunistas criticaban a los altos niveles de liderazgo del partido. ¡Esto no tenía precedentes!”.
El Muro de Berlín era percibido por todos como un símbolo de la división del mundo en dos bandos ideológicos. “Por consiguiente, cuando el Muro de Berlín cayó, nosotros, como el resto del mundo, lo entendimos como el fin de la guerra fría y de la oposición mundial”, recuerda.
“En este sentido, la caída del Muro de Berlín fue un evento grandioso. Rusia aun se resiste a todo lo que es contemporáneo y especialmente al mundo occidental. Pero ahora Rusia no se considera a sí misma como el 'Imperio Soviético', sino como el 'Imperio Ruso'”.
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