En 2007, Lian Zuqian invirtió 30 millones de dólares en una pequeña mina de carbón, en la ciudad de Linfen, provincia de Shanxi, que tenia una producción anual de doscientas mil toneladas. Esta provincia es conocida por su gran su industria carbonífera. Lian Zuqian invirtió luego otros 12 millones en infraestructura y equipamiento.
En 2008, cuando Lian pensó que su mina estaba lista para funcionar, encontró que no podía obtener permiso para comenzar debido a la proximidad de los Juegos Olímpicos en Beijing. En aquel entonces, la más alta prioridad del partido comunista en China (PCCh) era mejorar la calidad del aire en Beijing, limpiando la ciudad de la contaminación que cubría el cielo. Aunque la pequeña mina de Lian estaba a más de 400 kilómetros al suroeste de la capital, las autoridades no estaban dispuestas a correr riesgos, en su determinación de montar un espectáculo perfecto de cara al mundo exterior.
Lian sabía que lo único que podía hacer era esperar, su tema era sólo uno más de las decenas de miles de empresas obligadas a cerrar por los Juegos.
A finales de 2008, cuando llegó finalmente la hora de producir un poco de carbón, se encontró con que era solamente el comienzo de la verdadera pesadilla.
Una nueva orden fue emitida por el régimen provincial de Shanxi: Cerrar todas las minas de carbón que produjeran menos de trescientas mil toneladas al año y prepararse para la fusión con las operaciones de la gran mina de carbón. Los funcionarios le dieron a Lian un estimativo provisional 9.6 millones de dólares por su mina, lista para entregarla a una de las grandes usualmente empresas estatales, que toman el control.
Esa cifra, sin embargo no podía ni siquiera cubrir los 13 millones de dólares en intereses que Lian necesitaba para pagar el préstamo por su inversión en los últimos tres años, ya que había pedido dinero a través de varios canales privados con altas tasas de interés. En China, es casi imposible para un empresario privado como Lian obtener un gran préstamo de los bancos.
Aunque nadie sabe exactamente cuántos propietarios de las minas privadas como Lian se vieron afectados por la nueva orden, no hay duda de que el número es significativo.
Tomando la ciudad de Linfen como ejemplo, había más de 340 compañías mineras. Después de la reestructuración estas minas o son tomadas por uno de los siete gigantescos grupos mineros de propiedad del estado o se fusionarán con una de las 10 grandes compañías mineras locales
En Lüliang, 500 de las 600 empresas mineras se cerraron por cambio de dueño. Se estima que al menos 7.4 mil millones dólares se invirtieron a travez de propietarios privados en los últimos años, como el Sr. Lian en las minas de carbón de Shanxi. Aunque la provincia es la cuarta productora de carbón de China; el 80 por ciento de los pozos de las minas de carbón se clasificaron como pequeños y están sujetos al cierre y a la fusión.
Según la prensa china, la orden quería mejorar la eficiencia de la minería y reducir las accidentes fatales. Se alegó que la eficiencia de las pequeñas minas es generalmente sólo la mitad de las grandes, y que las pequeñas pueden producir solamente un 10 a 15 por ciento de su carbón. Cuando las minas de carbón pequeñas compiten con las empresas grandes desperdician los recursos nacionales. Como resultado de la orden, las autoridades chinas reducirán el número de minas de carbón de 2.598 a 1.053 a finales de 2010.
En cuanto a la cuestión de seguridad, la razón es que las minas privadas suelen tener equipos más antiguos y manejo deficiente, por lo que son más propensas a accidentes. Las estadísticas oficiales de China indican que las minas de propiedad privada tienen 11 veces más fatalidades que las minas estatales.
Los propietarios de minas privadas no están de acuerdo con estas afirmaciones, sin embargo, Fan Xingwu, propietario de una compañía minera que tiene una producción anual de más de dos millones de toneladas, podría convertirse en uno de los pocos propietarios de minas privadas que sobrevivan a la crisis. Dijo que eran las empresas de propiedad del estado las que incurrían en accidentes mortales, porque los costos de accidentes son atendidos por el régimen y no por los ejecutivos de las empresas.
Los propietarios privados de minas de carbón son más cuidadosos con las cuestiones de seguridad, porque saben que el costo de un solo gran accidente podría ponerlos fuera del negocio. Los informes parcializados de los medios de comunicación también ayudan a crear una falsa impresión pública de que las minas estatales son más seguras. La prensa sigue de cerca las directrices oficiales cuando informan sobre un accidente en las minas estatales, haciendo hincapié en los esfuerzos de rescate, pero no de los actos ilícitos que pueden estar detrás del accidente.
Ningún propietario de empresa privada estuvo de acuerdo con la orden pero alguno estaba realmente ansioso de firmar un acuerdo con el Estado. Según el método de evaluación de minas empleado por el régimen de Shanxi, el valor de una mina tiene tres partes: (1) el valor de la infraestructura sobre el suelo, (2) el valor del carbón restante y (3) otras diferentes indemnizaciones.
En las evaluaciones oficiales, gran parte del valor se lo da a la infraestructura de la superficie. Esto significa que algunas minas muy antiguas que han acumulado infraestructura durante años, pero han dejado poco valor dentro de la tierra tienen un valor mucho más alto que las tasas del mercado.
Una anécdota nos habla de un propietario privado que no pudo vender su vieja mina en 1.5 millones de dólares, pero más tarde recibió un revalúo 10 millones de dólares del estado. En esta situación, las quejas venían de ejecutivos de empresas de propiedad estatal quienes querían comprar las minas pequeñas.
Tampoco las empresas estatales tienen muchas alternativas, para firmar el contrato. Tan pronto como el director de un grupo grande de carbón dice: "Este es un asunto político. Tienes que vender quieras o no. También tienes que comprar quieras o no".
Cuando los funcionarios chinos, investidos de una autoridad indiscutible, verdaderamente creen que pueden ganarle la batalla al mercado en la determinación del valor de una mina, el que quiera hacer negocios en China tiene que acostumbrarse simplemente a decir "de acuerdo".
Líderes del PCCh dificilmente escuchan quejas y tampoco les importa. Su posición tiene poco que ver con la satisfacción de la gente, y saben que los tribunales están de su lado. Ahora mismo deben estar entusiasmados con su proyecto de un paisaje completamente nuevo para la industria de carbón de China. Dentro de un año, las 2.200 empresas de la provincia de Shanxi se reducirán a 100 y 70 por ciento que serán total o parcialmente propiedad estatal.
Hace una década, el bajo precio del carbón dió a las empresas estatales muy pocos incentivos para aumentar la producción. Por otra parte, el aumento de la industria manufacturera de China necesitó mucho carbón como combustible. En esas condiciones, el PCCh pidió a los inversionistas privados invertir en la industria del carbón en el país e impulsar la producción.
Ahora, frente a un rápido aumento de los precios del carbón y con años de desarrollo de la infraestructura de la minería, el régimen ha recuperado su dominio absoluto en la industria con una sola orden. Una jugada astuta de la mezquindad del PCCh.










