El 26 de octubre, el Distrito Financiero de Beijing fue sede de una gran manifestación que agrupó a más de mil empleados bancarios que repudiaron la pérdida de sus empleos. Las autoridades del régimen comunista chino enviaron al lugar una gran cantidad de policías para dispersar y arrestar a los manifestantes.
Después de la “compra forzada de acciones”, bancarios desempleados de los “Cuatro Grandes Bancos” de China: el Banco Industrial y Comercial de China, el Banco de Agricultura de China, el Banco de la Construcción de China, y el Banco de China, salieron a la calle a exigir una respuesta.
La compra forzada de acciones, o sea la “compra de trabajadores de jerarquía”, como dicen los chinos, es una táctica común de despedido usada en las empresas estales de China. Se refiere a la terminación del contrato de empleo por medio de la oferta de una indemnización por despedido basada en la duración del trabajo. No obstante, la compensación suele ser inadecuada.
“Los manifestantes denunciaban a sus bancos porque fueron despedidos ilegalmente. Sus demandas eran por derechos humanos y derechos del trabajador”, dijo un testigo llamado Deng.
Según otro testigo llamado Yang, “Cerca de 12 coches de policías fueron enviados al lugar. La policía formó cordones y se llevaron algunos manifestantes por la fuerza. Llenaron seis autobuses con manifestantes, probablemente los llevaron para Majialou” (famoso centro de detención en Beijing).
Algunos empleados recibieron unos pocos yuanes como indemnización por el despido, explicó Zhang Jiapin representante de una organización no gubernamental que se llama así misma Movimiento de Derechos. “Sus relaciones laborales fueron interrumpidas sin más. El gran problema es cómo van a sobrevivir ahora”, advirtió Zhang.
La misma clase de protesta, con unos 10.000 manifestantes, tuvo lugar en Beijing entre febrero y marzo de este año. Los manifestantes esperaban que las autoridades resuelvan su dilema financiero después que los bancos terminaron ilegalmente sus contratos laborales. Sin embargo, hasta ahora, la justicia china no respondió, “simplemente evaden las demandas”, según un artículo publicado en Los defensores de derechos humanos chinos el 27 de octubre.










