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China, un pueblo que sufre el Síndrome de Estocolmo

Las celebraciones del Partido Comunista Chino invocan terror y falso orgullo


Por Michael Young - La Gran Época
29.10.2009 15:41


El líder Hu Jintao (tercer coche) revisa al personal militar durante el desfile del Día Nacional en Beijing. 1º de octubre de 2009. (AFP/AFP/Getty Images)

El desfile del 1º de octubre en Beijing por el 60 aniversario del Día Nacional del régimen comunista chino fue tan aterrador como espectacular. Se dice que los preparativos tomaron meses, con miles de involucrados y millones de dólares invertidos.

La magnitud del show fue sin precedentes, sin embargo el tema fue el mismo de siempre: China es mejor bajo el régimen del Partido Comunista Chino (PCCh) y la gente es muy feliz. Por lo menos este es el mensaje que el PCCh quiere que el mundo crea.

Sin embargo el significado y la función de las celebraciones del PCCh no se agotan aquí, al menos no para los chinos.

Estableciendo un líder

La política china a veces confunde a la gente de Occidente. ¿Quién es el líder real en China?  Por ejemplo, cuando Hu Yaobang era Secretario General del PCCh y Zhao Ziyang era el Primer Ministro, podíamos asumir que ambos estaban en la cima del liderazgo de China. Sin embargo, nos equivocamos; el líder real era Deng Xiaoping, que en ese entonces  servía como cabecilla de la Comisión Central Militar

Cuando Zhao Ziyang, el entonces secretario general del PCCh, quiso tomar una posición más tolerante hacia el movimiento estudiantil pro-democrático de 1989, ocho líderes veteranos chinos, incluyendo Deng Xiaoping, se reunieron y determinaron que Zhao debía ser removido de su posición.  Esos ocho presumibles líderes retirados, ni siquiera eran miembros del Comité Central.

Este 1º de octubre fue un día de gran importancia para la líder Hu Jintao, quien es también el Secretario General del PCCh.  Hace casi seis años que Hu está en esa posición, y siempre ha vivido bajo la sombra de su poderoso y exhibicionista predecesor Jiang Zemin.

Hu Jintao hizo algunos cambios en las políticas de Jiang, y ha escalado en la censura de internet y la supresión del pueblo. 

Hu necesitaba desesperadamente un show que simbolizara y solidificara su establecimiento como un líder supremo de China, y lo consiguió. Él inspeccionó el ejército personalmente y su retrato fue colgado junto con los líderes supremos anteriores: Mao Zedong, Deng Xiaoping, y Jiang Zemin.

El hecho de que Jiang Zemin aparezca junto a él en segundo lugar, en casi todas las ocasiones de celebración, pone de relieve una pregunta inevitable: ¿quién es realmente el líder aquí?

Infundiendo miedo

Los desfiles militares de la magnitud del 1º de octubre se daban con frecuencia en países comunistas como la anterior Unión Soviética, y Corea del Norte. Nos podríamos preguntar si tales demostraciones, de solidaridad y poder militar, reflejan la falta de confianza o la inseguridad por parte del régimen.

Pero quizá hay otra explicación que responda a esto. Un estudiante chino orgulloso por la celebración dijo que los países occidentales deberían tener cuidado con la China de hoy, porque China tiene el poder militar y nuclear suficiente para destruirlos si fuese necesario.

El régimen del PCCh ha sembrado por mucho tiempo la idea de que el mundo occidental libre es el principal enemigo de China, y el obstáculo más importante para la agenda del PCCh.  Por lo tanto, de acuerdo a su forma de pensar, China debe de estar lista para tomar  a Occidente en caso de ser necesario. Y cada vez que China se vuelva un poco más fuerte, debe hacer que Occidente lo sienta. Entonces, quizá Occidente tenga suficiente miedo de no intervenir en los asuntos internos del régimen, tales como las violaciones a los derechos humanos.

Bueno, si el PCCh no atemorizó al Pentágono, por lo menos logró intimidar y manipular a ciertos funcionarios del Departamento de Estado de EE.UU. Esta es la primera vez en la historia, que un secretario de Estado evita discutir derechos humanos con el PCCh cuando visitó China.

Hay muchos chinos que no creen que Occidente sea el enemigo de China. Tales personas son consideradas, para el PCCh, potencialmente disidentes y alborotadores. El desfile también fue dirigido para ellos; les mostró una vez más que cualquiera puede ser acabado una vez que se declare enemigo del partido.

En China, el ejército, la policía, y los civiles armados, son defensores del PCCh y no de la gente.  En 1989, el ejército demostró su lealtad cuando usó tanques y ametralladoras para acabar con  los estudiantes pro democracia. Y desde 1999, las fuerzas de seguridad participan, hace 10 largos años, en la persecución a los practicantes de Falun Gong.

El desfile del 1º de octubre fue dirigido a infundir miedo en los corazones y mentes de cada chino. El PCCh sabe que sin miedo la propaganda no funcionaría.

Reforzando el falso orgullo

Millones y millones de chinos pelearon con sus vidas por democracia y libertad que el PCCh les prometió cuando los reclutó. Cuando Mao declaró el nacimiento de la República de China, el 1º de octubre del 1949, y anunció que los chinos lo habían logrado, la gente china se conmovió hasta las lágrimas de alivio, felicidad, y orgullo.

Sin embargo, en los últimos 60 años, después de experimentar numerosas campañas políticas y persecuciones, los chinos han concluido que no es posible sacar al PCCh del poder. 

No importa qué le haya hecho el partido, al pueblo o a la nación; no posible elegir funcionarios del partido o del Estado con el voto de una persona; no es posible regular a los funcionarios del partido con las leyes; ni siquiera es posible hacer que los funcionarios reporten sus salarios y bienes públicamente. Resumiendo, el pueblo chino aprendió a no tener esperanzas.

Mientras tanto, los chinos han presenciado año tras año, que quienes todavía quieren defender sus derechos y las libertades políticas o religiosas, son asesinados, torturados, llevados a la bancarrota y expulsados de la sociedad.

Según los defensores de derechos humanos chinos, el control de internet es cada vez más intenso; los disidentes políticos y otros manifestantes, y en particular practicantes de Falun Gong, son perseguidos y detenidos. Una vez más, antes del Día Nacional, cientos de practicantes de Falun Gong fueron secuestrados de sus casas, torturados, y sentenciado arbitrariamente.

Los chinos tienen miedo de que tal destino también les alcance a ellos; el instinto y el deseo de sobrevivir han sobrepasado cualquier sueño por democracia y libertad que pudieran tener.

Los chinos son como cualquier otro en el mundo, aman la paz y la libertad. Son como cualquier otro en el mundo, comprenden la democracia y son capaces de implementarla.  Lo han intentado por generaciones y han sacrificado sus vidas por esto. Pero después de 60 años de intentar y perder, aprendieron que si se quiere tener paz, la única opción es mantenerse callado y obedecer al partido. Si se quiere tener seguridad y libertad, hay que asociarse al PCCh y volverse parte de este. Si se quiere ser feliz y prosperar, entonces uno debe convencerse de amar al partido y participar activamente en sus actividades y ayudar a implementar las leyes del partido.

Cuando toda esa gente vio la celebración, realmente se sintieron orgullosos y felices. Todo el miedo y la falta de esperanza fueron reprimidos al inconsciente.

El despliegue de fuerzas armadas, refuerza el miedo de ser lastimado o perseguido, “¿ves en que problema te puedes meter?”. Con una sensación de seguridad dice, “qué suerte que no soy un seguidor de Falun Gong o que no voy a una casa-iglesia, o a lo de un disidente político; estoy seguro”. Y la conexión emocional e identificación con el perpetrador, “oh, yo amo al partido, y estoy muy orgulloso de tomar parte de él”.

Por 60 años, el PCCh ha plantado todo esto en las mentes, los corazones y las entrañas del pueblo chino muy profundamente, y así ha creado una nación que sufre el Síndrome de Estocolmo.