Soy un gran defensor de la exposición a la luz solar, basándome en su gran cantidad de beneficios para el cuerpo, además de sus aparentes beneficios para el cerebro.
La falta de luz solar en los meses de invierno puede provocar un decaimiento en el ánimo e incluso depresión, a lo cual se le ha dado el término de Trastorno Afectivo Estacional (SAD, son sus siglas en inglés, que significa TRISTE). Hay algunas pruebas de que este SAD podría tener su origen en la deficiencia de vitamina D, puesto que algunas investigaciones han hallado que la terapia de vitamina D ayuda a levantar el ánimo.
Se sabe que existen receptores de vitamina D (lugares donde la vitamina D puede conectar y ejercer influencia) en el cerebro, incluyendo el córtex (la capa más externa del cerebro) y el hipocampo. Ambas zonas del cerebro juegan un papel importante en el aprendizaje (que incluye la memoria). Esto sugiere la posibilidad de que la falta de luz solar podría afectar a las funciones básicas cerebrales, así como al ánimo.
En un estudio reciente, se evaluó la relación entre las estaciones y la exposición a la luz solar y las funciones cognitivas en un grupo de casi 17.000 adultos americanos mayores de 45 años. En individuos con un historial de depresión, los investigadores descubrieron que niveles bajos de exposición a la luz solar estaban relacionados con un aumento, en más de 2,5 veces, del riesgo de daños en la función cognitiva.
Ahora, un estudio epidemiológico de esta naturaleza no prueba que la falta de luz solar o de vitamina D dañe la función cerebral en aquellos propensos a la depresión. Sin embargo, al menos apoya la idea de que niveles más altos de luz solar y vitamina D son buenos para la función básica cerebral.
Recuerda, los receptores de vitamina D se encuentran en partes del cerebro involucradas en el aprendizaje. Esto en sí mismo sugiere firmemente que la vitamina D ejerce un papel modificador aquí. Y una revisión sobre este asunto expuso que algunos estudios han descubierto que los niveles de vitamina D más altos están relacionados con una función cognitiva mejor.
Se necesitan más investigaciones para saber con seguridad si aumentar la exposición a la luz solar y los niveles de vitamina D mejoran la función cerebral. Pero ahora mismo, el papel que la luz solar y la vitamina D juegan en la función cerebral básica parece abrir un campo prometedor para los investigadores.









