Después de 30 años desde el comienzo de la reforma económica, según el régimen chino, China está tercera en el ranking mundial de PBI, arrimándose al segundo lugar. Además, sus exportaciones masivas la llevaron a contar con la mayor reserva de divisas extranjeras. No obstante, si bien en el exterior algunos analistas parten de esta base para elogiar las reformas económicas y el actual sistema político, muchos otros aún se preguntan por qué, en estas circunstancias, la extrema pobreza de 800 millones de habitantes del interior se perpetúa.
El PCCh intentó reformar económicamente al campo, pero, a la luz de las evidencias, sus intentos siempre han fallado. ¿Realmente es tan difícil cambiar la estructura económica en áreas rurales?
A partir de aquí, toman fuerza algunas especulaciones de que al PCCh, en realidad, no le conviene cambiar la situación de los campesinos.
¿Por qué querría el partido comunista que la gente del interior sea pobre?
La pobreza del interior le permite principalmente al PCCh mantener el acceso a una gran masa de mano de obra barata, en la que se incluyen los trabajadores “migrantes” de las ciudades y conurbanos, y además asegura el control psicológico de los campesinos al mantenerlos económicamente dependientes del PCCh.
La mano de obra barata genera los precios bajos con los cuales los productos chinos han dominado los mercados mundiales –en particular el estadounidense y el europeo–, atrayendo, a su vez, enormes inyecciones de inversión extranjera. Esta es la base sobre la cual el régimen chino ha edificado su PBI.
Según un informe recientemente publicado por el Buró Nacional de Estadísticas de China, los ingresos del país han aumentado 985 veces desde que el PCCh tomó el poder. Sin embargo, en la categoría de ingresos per cápita, China solo ha pasado de ingresos “bajos” a ingresos “por debajo del promedio”. Este es el resultado de la política económica parcial del régimen, que mantiene en la extrema pobreza a los agricultores en áreas rurales, y en la pobreza o por debajo de la media a los trabajadores promedio en las ciudades. Aquellos que se enriquecen son una pequeña minoría.
A todo esto, es una tradición histórica en China que los campesinos se rebelen y derroquen a las clases dirigentes corruptas. Por esta razón, el PCCh ha ejercido mucha fuerza en controlar a los campesinos, manteniéndolos en lo más bajo de la escala social, garantizándose que no tengan la fuerza o el valor para rebelarse.
¿Y cómo se mantiene a los agricultores tan pobres? Un método esencial es el control de precios en los productos agrícolas. No importa cuán duro trabajen los campesinos, sus ingresos permanecen bajos ya que no pueden vender sus productos a precio de mercado, o al menos a un estándar que les permita tener ingresos decentes. En la gran área central del oeste y sur de China, los ingresos anuales promedio de una familia son inferiores a 5.000 yuan (600 dólares).
Incluso mucha gente en las ciudades, como trabajadores de fábricas y de servicio, son relativamente pobres. En la provincia de Guangdong, muchos trabajadores ganan menos de 800 yuan (120 dólares) al mes. En áreas aparentemente bien desarrolladas como la ciudad de Shenzhen, los ingresos promedio son sólo de 1.500 yuan (200 dólares) al mes.
Esto mantiene a China con un mercado de trabajo muy barato que proporciona el auge económico que pretenden los líderes comunistas. Demasiada es la gente en China que teme sucumbir en la pobreza, así que mientras haya una pequeña oportunidad de ganar apenas algo de dinero, trabajarán muy duro para obtenerlo.
Esto crea una condición que favorece a los inversionistas extranjeros. En las últimas décadas, China se ha ido convirtiendo en la fábrica de explotación de trabajadores del mundo: sueldos bajos o irrisorios, jornadas largas, pobre condiciones laborales, ningún beneficio social, contaminación ambiental y basura. Este es el “paraíso” que el régimen chino ha hecho para los inversores extranjeros.
Entonces, con la inversión extranjera, el PBI de China subió como un cohete, y el sistema chino pasó a ser un “modelo” para el mundo. Muchos expertos incluso se han aventurado a decir: “¡China ha hecho milagros!”. ¿Sabrán ellos cómo? Es que no hay ningún otro país en el mundo que podría aguantar un mercado de trabajo tan barato.
Desde otro ángulo, debido a los bajos precios, los agricultores tampoco están muy predispuestos a trabajar la tierra. El PCCh no puede dejar que los precios aumenten porque la mayoría de la gente en las ciudades también está al borde de la pobreza. Si la canasta familiar sube, el PCCh tendrá que proporcionar asistencia a la gente de las ciudades, lo cual causaría más inflación. Así que la situación está fuera de control.
¿Y qué ajustes ha hecho el régimen? En años recientes, ha reducido o no ha exigido impuestos agrícolas, a modo de subsidio. Aunque muchos agricultores fueron animados por esta política, en realidad, el subsidio se ajusta a la necesidad del PCCh de apaciguar a los agricultores y mantenerlos pobres pero en funcionamiento.
En cambio, en otros mercados, el PCCh aumenta los precios a voluntad para mantener altos ingresos, como en el inmobiliario, el de comunicación, petróleo, aviación, transporte, energía y sectores de recursos acuíferos. Los ejecutivos que dirigen las empresas monopólicas controladas por el PCCh habitualmente tienen fuertes lazos con los altos funcionarios del partido comunista.








