Shen Yun bate records en emoción

Espectadores sudamericanos se han conmovido y hasta llorado de alegría frecuentemente al ver el espectáculo, llegado por primera vez a la región.
Por Axel Borgia - La Gran Época
Dom, 12 Jul 2009 17:23 +0000

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Las artes escénicas son una tradición milenaria de la humanidad. Tanto en la antigüedad como en el presente, es incontable la cantidad de espectáculos que han desfilado o desfilan en un inimaginable número de escenarios en todo el mundo. Aún así, no es para nada fácil –más bien, extremadamente difícil– encontrar una obra de danza y música capaz de conmover lo más profundo del corazón, llegando hasta el alma de la gran mayoría de los espectadores, para hacerla brotar en lágrimas de emoción.

 Shen Yun es definitivamente ‘la’ compañía que ha logrado ese efecto. Quizás, ninguna otra compañía artística en la historia haya alcanzado la magia con la que Shen Yun Performing Arts logra, hoy en día, que cientos de miles de espectadores en todo el mundo salgan sorprendidos de las funciones, con lágrimas en los ojos y cataratas de palabras buscando expresar lo vivido durante las dos horas y media del show. Se puede decir que este es el caso, por excelencia, en que las artes más finas y elevadas muestran su capacidad única para despertar la naturaleza fundamental del ser humano, aquella naturaleza divina.

Decenas de casos atestiguados por este periodista afirman lo dicho. Uno de ellos, de los tantos emotivos, es la señora Mencia Armijo Fuenzalida, una abuela de 58 años que vio el show el 11 de julio en el Teatro Teletón de Santiago de Chile. Mencia sufre de un cáncer terminal y, para ella, creyente, fue un regalo de Dios haber podido ver el show, con el cual se emocionó hasta las lágrimas.  

”, comentó Mencia a La Gran Época, completamente conmocionada por la emoción, apenas terminado el show.  Se tomó un respiro, y se explayó, “Es algo que no te puedo explicar, es algo muy lindo, muy bello. Dios me dio una bendición, en serio, hoy día. Yo fui a mi iglesia en la mañana y mi hijo me dice, ‘te tengo la entrada mamá’. Entonces Dios me lo dio todo hoy día. Ojalá vengan el próximo año y más gente pueda verlo”.

 La emoción de Shen Yun no discrimina: de niños y jóvenes a ancianos, tanto artistas como oficinistas, famosos y gente barrio, pasando por todas las razas y culturas.

Así es que la famosa bailarina y actriz argentina Paula Robles tampoco pudo evitar la emoción con Shen Yun cuando vio el espectáculo el miércoles de 1 de julio de 2009 en el Auditorio Belgrano de Buenos Aires. En una entrevista con la televisora internacional NTD, resumió: “Me conmovió lo que transmiten, esa alegría que tienen, la energía, es como algo que te eleva”.

O la actriz polaca Mayenka Nova –esposa del actor argentino Hugo Argana–, quien también vio el show en Buenos Aires,  “bellísimo, precioso, estoy emocionadísima, me hizo llorar varias veces...”, dijo.

Son tan frecuentes estos casos en los shows de Shen Yun, que apenas se puede seleccionar al azar algunos para figurar el sentimiento general de los espectadores. Otro ejemplo entonces, es el caso del sorprendido Dr. Paniagua, propietario de un estudio jurídico: "Sentí la necesidad de llorar. Me trajo tanta emoción que terminé llorando, porque fue muy hermoso. No lo podía creer...quedé fascinado”.

Sensaciones semejantes, pero con un toque especial, vivieron los ciudadanos chinos que vieron el show, tales como la Sra. Hong, cuyos ojos estaban enrojecidos por el llanto cuando habló con Da Jiyuan (La Gran Época). “No sé por qué, y no lo puedo expresar, pero estoy muy conmovida. Siento que los dioses enviaron estos bailarines a la Tierra para actuar...”, dijo.

Esto no es casualidad, ni mucho menos son casos aislados. Es que este efecto surge del agotador entrenamiento de aquello que los orientales llaman “interior y exterior”. Porque los artistas cumplen la condición ineludible de cultivar sólidamente su espíritu a la vez que refinan su cuerpo. Esto les permite interpretar inequívocamente tanto las técnicas y sus papeles como el contenido profundo de la cultura tradicional china, manifestando genuinamente toda su sabiduría y compasión, con una pureza que eleva al espectador al nivel de las propias escenas celestiales que se revelan en el espectáculo.

Varios artistas afirman practicar el sistema de meditación Falun Dafa, una disciplina arraigada en la cultura milenaria china, basada en los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia, ahora oprimida ferozmente por régimen comunista chino desde 1999.

resuelven con esperanza, con dignidad, con justicia, todo lo que sufren en persecuciones, en tormentos, en torturas; toda esa forma de ver el futuro con tanta esperanza me pareció muy, muy interesante y muy digno de ser copiado”.

“Esperanza”, una palabra repetida por numerosos espectadores a la salida del show. Pareciera que ese fuera el principal legado que se lleva el público, aparte de ese estado de maravillados. Esa esperanza de vivir y renacer”, como dijo el economista Pruzzo. Efectivamente, muchos coincidirán también con el Sr. López Ramírez, un emisario de Naciones Unidas que vio el show en Buenos Aires, en que Shen Yun “te da un halo de esperanza”.  

Todo ello hace que la emoción de los espectadores llegue a un punto tal que sugieran a los organizadores “vender pañuelos a la salida, con tanta gente lagrimeando”; así lo hizo al menos un empleado de ANSES de Argentina, quien debió salir un rato de la sala durante la actuación por no poder contener su llanto de alegría.

“Alegría”, “lágrimas”, “esperanza” fueron en realidad solo intentos de expresar un conjunto de sensaciones inexplicables. Y esa palabra, “inexplicable”, fue en realidad el nudo, la principal coincidencia de casi todos los comentarios. Así que, al llegar a este punto, solo queda una manera de entender por qué un espectáculo de danza y música clásicas chinas puede genera tanto en los espectadores: si aún tiene la oportunidad, hay que ir a verlo, y si ya pasó por su ciudad, espere con ansias al año que viene, y esta vez no se pierda la oportunidad.

Continuando esta experiencia muy lejana a lo común, que ya ha dejado sus rastros en Buenos Aires y Santiago, Shen Yun visitará nuevamente Argentina con tres funciones en el Orfeo Superdomo de Córdoba, del 16 al 18 de julio. Así, la compañía neoyorquina maracá el fin de su Gira Mundial 2009 por más de veinte países, para preparar un nuevo año con su arte de gran calibre totalmente renovado, seguramente su infaltable mensaje de alegría y esperanza, y, lo que más interesa aquí, su promesa de regresar a estos pagos.

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