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El 4 de junio es la razón de la prueba nuclear de Corea del Norte

El régimen comunista chino utiliza conflictos externos para crear "distracción" en las vísperas del aniversario más temido


Opinión de D.J. McGuire
03.06.2009 19:54


Sentada de protesta contra la prueba nuclear encubierta de Corea del Norte, ante el monumento en el Parque Memorial de la Paz en Nagasaki, Japón, el pasado 27 de mayo. (AFP/Getty Images)

Debo confesar que me sorprendió enterarme de que el régimen estalinista de Corea del Norte había realizado una prueba nuclear, y más aún cuando me di cuenta de la fecha en la que estamos (el vigésimo aniversario de la masacre en la Plaza Tiananmen). Hasta ayer, siempre había asumido que sería la “mulacracia” iraní quien llevaría a cabo una prueba en este momento. Me imagino que los mulás simplemente no estaban aún preparados.

Sean cuales sean las razones que los estalinistas tenían para realizar la prueba, éstas pueden y serán analizadas y debatidas en todo el mundo y en la web.

Sin embargo, no debemos olvidarnos de examinar por qué el Partido Comunista Chino (PCCh) lo permitió; y no nos equivoquemos, este tipo de cosas no suceden a no ser que el PCCh lo ordene. Para encontrar la respuesta a esta pregunta, debemos volver al calendario.

El vigésimo aniversario de la masacre de Tiananmen es el aniversario que más asusta a los cuadros del Partido, no solo porque podría amenazar al régimen, sino porque podría desencadenar una serie de eventos que podrían llevar a su caída en el futuro. Esta es la razón por la que asumí que la mulacracia iraní – el aliado más fuerte del PCCh en Oriente Medio – distraería encantada la atención sobre Beijing con una prueba nuclear.

En lugar de eso, Kim Jong-il se hizo con este honor, aunque para los cuadros del Partido el efecto sea el mismo. Esta prueba garantiza a Beijing que la Plaza Tiananmen no estará cerca de la primera página de los diarios el 4 de junio. De hecho, el PCCh verá probablemente cómo más líderes democráticos lo alaban por intentar restringir a su colonia coreana, e insistirá en que nadie tiene el derecho de presionar al régimen chino en asuntos domésticos sensibles mientras está ocupado con la tarea fundamental de llamar al orden a Kim Jong-il.

Parecer responsable

Para hacerse una idea de cómo lo va a hacer, echemos un vistazo a la visita poco memorable de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, a los líderes del PCCh. Durante años, Pelosi fue uno de los pocos miembros del Congreso que entendía el peligro que el PCCh suponía para el mundo. Ahora, alineada con el poder y los aliados en la Casa Blanca, ha caído en la tontería del “compromiso” y ha ido, sombrero en mano, a hablar sobre el cambio climático, un asunto sobre el que el PCCh puede una vez más parecer “responsable” sin hacer nada más que retirar la venda de los ojos de los políticos que saben más.

Será lo mismo con Corea. El régimen chino ya está haciendo un llamamiento para tomar acciones “apropiadas con la cabeza fría”. Es decir, no hagáis nada que ponga en riesgo a la colonia coreana. Tened en mente que el PCCh ha tenido muchas oportunidades para resolver este problema por sí mismo. Pero en lugar de ello, ha elegido apoyar a Kim, incluso mientras este mataba de hambre a su propio pueblo y amenazaba a sus vecinos (yo diría incluso que lo ha preservado porque amenazó a sus vecinos, pero ya hablaremos de esto más tarde). También debemos recordar que Beijing votó en el pasado a favor de sanciones contra su colonia, solo para anunciar horas después que no las aplicaría. En pocas palabras, el partido comunista chino nunca se ha tomado en serio controlar a Kim Jong-il.

¿Por qué? La razón es simple: Kim no amenaza a Beijing; solo amenaza a Estados Unidos y sus aliados, lo que le convierte en inmensamente útil. Es más, él está más que dispuesto a responsabilizarse completamente de sus acciones ante la comunidad internacional, sabiendo que el respaldo de Beijing le garantiza que podrá sobrevivir a la siempre creciente pila de palabras vacías. Por tanto, el PCCh consigue la confianza de un mundo libre distraído y asustado, sin sufrir las consecuencias de participar en la distracción y el miedo. El PCCh incluso termina mirando cómo el mundo democrático le implora que arregle el lío que él mismo ha creado.

En otras palabras, el PCCh permite que Kim Jong-il se comporte así porque quiere que se comporte así. Hasta que eso cambie, él seguirá así, hasta el punto de ayudar finalmente a terroristas a adquirir las armas que necesitan para hacernos un daño lamentable.

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Si realmente deseamos ajustar las riendas de la colonia coreana, tendremos que vigilarlos. Tendremos que asegurarnos de que Beijing sufra inmediatas consecuencias por esto: cosas como la revocación de la Relaciones Comerciales Normales Permanentes, diálogos con Japón y Corea del Sur sobre desplegar armas nucleares domésticas como fuerzas disuasorias (Japón probablemente será más receptivo a esto que Corea del Sur, pero esta oferta debería hacerse), una presencia naval estadounidense en el Mar del Sur de China, y tal vez incluso una reactivación del pacto de defensa norteamericano con la República de China (actualmente en Taiwán). El PCCh ha estado utilizando a Corea del Norte para distraernos durante casi dos décadas; necesitamos crear y empujar nuestras propias distracciones contra ellos.

Sin embargo, eso no puede ser todo lo que hagamos. También debemos aclarar que cualquier acto de terrorismo nuclear contra Estados Unidos, sus intereses, o sus aliados, será tomado como un acto de guerra del PCCh contra Estados Unidos. Ya sea al Qaeda, los talibanes, los mulás iraníes, el régimen “Kimista” en Corea del Norte, o cualquiera entre medias, casi cada estado o entidad terrorista ha sido bendecido con el apoyo del PCCh. Debe aclararse a Zhongnanhai sin términos confusos que responsabilizaremos al PCCh personalmente (y no a China en general) de las acciones que cualquiera de ellos tomen contra nosotros.

Finalmente, debemos aceptar la dolorosa e inevitable verdad: Estados Unidos y sus aliados nunca estarán seguros hasta que China sea libre. Nuestros enemigos en la “Guerra del Terror” serán simplemente reemplazados por otros en cuanto el PCCh pueda encontrar gente ambiciosa que odie a Estados Unidos tanto como Beijing lo teme. Corea del Norte es, en muchos aspectos, la primera y última prueba que deberíamos necesitar de ésto. Ya es hora de que reconozcamos que estamos luchando – y debemos ganar – la Segunda Guerra Fría.

 

D.J. McGuire es co-fundador de China e-Lobby y autor de Dragon in the Dark: How and Why Communist China Helps Our Enemies in the War on Terror.