El lado oscuro de los pistachos chinos

Ex prisionero de conciencia: “Con el tiempo, las ampollas viejas se revientan, vertiendo sangre y pus, lo cual puede mezclarse con las nueces”
Por Stephanie Lam - La Gran Época
Vie, 10 Abr 2009 18:36 +0000

Más sobre

Las “nueces felices”, como son llamados los pistachos de cáscara abierta, forman parte de una tradición en el año nuevo chino. Su nombre surge a partir de la mueca que presentan en la corteza, que imita a una boca humana. “Toma uno con la abertura frente a ti y verás una sonrisa” dicen los chinos.

Sin embargo, el proceso de las nueces antes de arribar al mercado no es tan feliz. Durante condiciones climáticas desfavorables o cuando los árboles están infectados con el hongo altemaira, los pistachos son cosechados con “la boca” cerrada. Por eso, lágrimas de mucha gente generalmente corren antes de que la característica sonrisa de la cáscara tome su forma.

William Huang, ex estudiante de instrumentos de precisión y mecánica en la prestigiosa Universidad Tsinghua de Beijing, es unas de las tantas personas que pasó su juventud cortando y abriendo cáscaras de nuez con una pinza de alicate.

“Trabajaba por lo menos 16 horas diarias” confiesa Huang durante la entrevista con La Gran Época.

Detenido en la pequeñez de la celda 27, Segundo Dpto. de detención en Zhuhuai, William Huang recuerda el sufrimiento de trabajar junto a 20 detenidos en un área de 20 metros cuadrados.

“El salón estaba lleno de herramientas y materia prima. Para defecar u orinar, teníamos que subirnos en pilas de material y llegar hasta la letrina, la cual estaba emplazada en el mismo cuarto en que trabajabamos”.

Según Huang, la letrina no se limpiaba nunca, por lo que el aire era turbio y las condiciones de la celda, insalubres. Las bacterias pululaban por el lugar, al punto de acabar con la vida de uno de los prisioneros.

La cama de la celda 27, una gran tabla de madera compartida por los prisioneros, servía durante el día como área de trabajo en el procesamiento del pistacho y otros artículos de exportación, como flores y luces navideñas. Artículos que el mismo William Huang reconocería más tarde en las tiendas de abarrotes de los Estados Unidos.

Sangre, pus y nueces

Una vez en prisión, cada cual recibe un par de alicates. De 6:00 am. a 10:00 pm., y a veces hasta la media noche, la única actividad en el mundo de los prisioneros se resumía a crear aberturas en la cáscara de las nueces. Frecuentemente, cuando las autoridades de la prisión lo exigían, el horario se extendía hasta la madrugada.

El trabajo consistía en sostener con una mano la pequeña nuez y con la otra el alicate; cortar con precisión la cáscara, procurando no hacerlo muy fuerte ni muy suave.

“Lentamente y con fuerza”, tal era la clave según Huang. Un procedimiento que llevado a la practica, llenaba de ampollas las manos operantes en muy corto plazo.

“Con el tiempo, las ampollas viejas se revientan, vertiendo sangre y pus, lo cual puede mezclarse con las nueces” dice Huang.

“Pero recuerden, no se aceptan aberturas muy grandes o muy pequeñas, como tampoco fracturas de la cáscara, por más pequeñas que sean. Si se pierden muchas nueces en el proceso, las ganancias de la compañía disminuyen, por lo que los guardias de la prisión también perciben menos dinero de la empresa. Todo esto se traduce en castigo para los prisioneros de la celda”.

Castigos que, en el caso de Huang, significaron la posición forzada de cuclillas durante tres días consecutivos, privación de sueño durante un mes y choques eléctricos con picanas de alto voltaje.

De acuerdo a las declaraciones de los guardias, las nueces son fumigadas con blanqueador industrial antes de la entrada a prisión, para expulsar a los gusanos barrenadores y hacerlas más brillantes. Un efecto tan letal para los gusanos, como para los “pela-nueces”, quienes frecuentemente se desmayaban al aspirar el blanqueador en grandes concentraciones.

Condenado por disentir

La historia de Huang comienza en 1998, cuando descubrió la práctica de cultivación Falun Gong, muy popular en China en aquellos años.

De acuerdo con los cálculos gubernamentales, a siete años de su introducción al público, la práctica espiritual de meditación ya tenía entre 70 y 100 millones de seguidores, y su libro principal, Zhuan Falun, fue considerado como bestseller por el Beijing Youth Daily y el Beijing Evening Daily.

Según Huang los principios morales de verdad, compasión y tolerancia proclamados en la disciplina despertaron su interés. Muchos de sus problemas de salud se revirtieron y adquirió más concentración en el estudio.

Así, Huang llegó a ser el primero de la clase siendo aceptado en el programa PhD de Tsinghua sin examen previo.

Fuera de los beneficios que Falun Gong trajo a la sociedad, el régimen chino inició una supresión sistemática contra la práctica en 1999. Debido a que Falun Gong tenía mayor cantidad de miembros que el PCCh, el dictador Jiang Zemin, lo vio como una amenaza para la lealtad que la gente debe al partido y a su líder.

La universidad prohibió a los estudiantes colocar banderas de Falun Gong y la Secretaría del comité central del partido comunista en Tsinhua prohibió hablar de cualquier asunto relacionado en el predio.

William Huang fue arrestado luego de persistir en la práctica de Falun Gong, acusado de "sublevación al poder político del estado".

Esta obra está bajo una licencia Licencia de Creative Commons
¿Quieres publicar este artículo en tu blog o sitio web? haz click aquí

Para reproducir este artículo, agrega el siguiente código al principio o al final del artículo.

 Recibe las ultimas alertas de 'Perspectivas' en tu Email

Comenta esta nota

Recomendada

Un cable revela que agentes de seguridad chinos secuestraron al representante de la compañía norteamericana en China para forzar la censura de la televisora, que da amplia cobertura a la persecución a Falun Gong y otros temas "sensibles"