Podrían expulsar de EEUU al Cónsul General chino
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Con el Cónsul General chino enfrentando una posible expulsión de Estados Unidos, con el miembro del Comité del Consejo de Nueva York, John Liu y la asambleísta de Estado Ellen Young bajo investigación, y con numerosas personas enfrentando cargos por atacar a los practicantes de Falun Gong, muchos se podrían preguntar qué está exactamente sucediendo.
A medida que los informes de violencia y presunta corrupción continúan aflorando, Flushing, una pequeña comunidad al final de la línea 7 del metro a Queens, se ha convertido en un punto central de Nueva York. Es necesario echar una mirada a los hechos para entender con más precisión los incidentes que se vienen sucediendo allí.
De Sichuan a Flushing
La chispa que encendió al barrio chino más grande de Estados Unidos y del mundo, se desató el 12 de mayo, justo cuando un terremoto desplomaba toda la provincia china de Sichuan, llevándose la vida de más de 80.000 personas. El desastre no sólo estremeció la ciudad sino también la imagen del Partido Comunista Chino (PCCh) y el patriotismo de sus ciudadanos.
Unos días después, se supo que las advertencias de alerta de terremoto, que podrían haber salvado la vida de miles, habían sido ocultadas por las autoridades del PCCh. Se supo también que la costumbre de construir defectuosamente fue una de las principales causas del colapso de un sinnúmero de edificios. Las fotos difundidas por los mismos medios chinos revelaban que comparado con las endebles construcciones escolares que colapsaron, los edificios del estado no habían sido afectados por el sismo.
Muchos chinos estaban conmovidos por el desastre y buscaron respuestas en el PCCh. El 26 de junio Radio Free Asia publicó un artículo informando que cuando los padres de los estudiantes que perdieron sus vidas en la escuela primaria Xinjian, se reunieron para exigir que se investigue, la policía intervino golpeándolos y arrestándolos.
A medida que más información comenzó a escaparse hacia las comunidades chinas que residen fuera de China, el Centro de Servicio Global para Renunciar al Partido Comunista Chino, una organización voluntaria que se enfoca en ayudar a los chinos a renunciar a su membresía del PCCh, informó una fuerte afluencia de renuncias. Una de las oficinas principales del Centro está ubicada en la calle Main de Flushing.
Con los ojos del mundo enfurecidos mirando claramente sus locuras, las autoridades del régimen chino quedaron con pocas excusas para dar. La constante represión al pueblo tibetano, las pobres condiciones del medio ambiente, y los incontables abusos a los derechos humanos cometidos para llevar adelante los Juegos Olímpicos dejaron sin escondite a al PCCh.
Bajo estas condiciones el PCCh sacó uno de sus viejos trucos: fabricar mentiras en contra de sus “enemigos de clase” y desviar la atención al instigar el odio.
Un pasaje de la serie editorial Nueve Comentarios sobre el Partido Comunista lo explica con precisión. “Cada vez que el Partido Comunista encuentra un tema importante, que exige obediencia del pueblo, usa el “patriotismo” y el “nacionalismo” para movilizar al pueblo, con un aviso de poca antelación”.
“En todos los casos, incluyendo temas relacionados con Taiwán, Hong Kong, Falun Gong, la colisión entre los aviones espías de EEUU y el jet de guerra chino, el PCCh ha usado métodos combinados de terror de alta presión y lavados de cerebro colectivo, llevando a la gente de este modo a un estado mental parecido al de una guerra”, dice la editorial. “Este método es similar al usado por los fascistas alemanes”.
A través de este tipo de campañas de propaganda masiva, el régimen del Partido Comunista Chino puso a las mentes de muchos chinos en contra de Falun Gong.
Falun Gong, también conocido como Falun Dafa, es un método de meditación pacífica basado en los principios de Verdad, Compasión y Tolerancia. Los practicantes de Falun Gong creen en no devolver el golpe cuando son atacados y en ser amables y tolerantes con otros.
La práctica de meditación fue prohibida por el PCCh en 1999 después de que un censo del gobierno arrojara las sorprendentes cifras que afirmaban que 70 y 100 millones de chinos estaban practicando Falun Gong. Poco después, el PCCh comenzó una brutal persecución en contra de la práctica espiritual mientras los medios controlados por el régimen difundían propaganda fabricada para justificar la persecución ante el pueblo chino.
Los primeros ataques en Flushing
El 17 de mayo en Flushing, tomó forma un complot cuando un grupo de alrededor de 300 chinos rodearon y atacaron a los participantes en una pacífica manifestación, llevada a cabo por practicantes locales de Falun Gong en la oficina del Centro de Servicio para Renunciar al PCCh en Flushing. La marcha tenía el objetivo de conmemorar los 36 millones de chinos (ahora 44.742.314) que firmaron declaraciones para renunciar al PCCh. Algunos miembros del grupo atacaron físicamente a los practicantes de Falun Gong. Otros lanzaron huevos y diversos objetos, escupieron y amenazaron de muerte a los practicantes de Falun Gong. La violencia organizada en contra de la marcha fue el primero de su tipo en cuatro años desde que el Centro de Servicio para Renunciar al PCCh abrió sus puestos en Flushing.El grupo operó de manera altamente organizada. Algunos de sus miembros pasaban bebidas y banderas con lemas comunistas. Después, muchos testigos declararon que les ofrecieron dinero para participar en el ataque.
El 25 de junio, un residente de Flushing hijo de chinos, les dijo a los periodistas que le habían ofrecido 90 dólares para que hiciera cosas malas en contra de los practicantes de Falun Gong.
Convenientemente, casi todos los medios locales controlados por el PCCh, incluyendo CCTV, aparecieron en la marcha justo a tiempo cuando los ataques comenzaron. Los medios del PCCh normalmente no cubren las historias del Centro de Servicio o del movimiento de Renuncias al PCCh. Inmediatamente después del incidente, los periodistas publicaron y transmitieron en toda China y en las comunidades chinas en el extranjero los distorsionados hechos sobre el incidente.
Una de las acusaciones fabricadas por los medios controlados por el PCCh en sus informes, y que justifican los ataques, es que los practicantes de Falun Gong trataron de bloquear las donaciones para las víctimas del terremoto de Sichuan. Las noticias también aseveraban que a los practicantes de Falun Gong “no les importa las víctimas del terremoto de Sichuan” y que “no aman a China”.
Ataque y mentiras similares han continuado en Flushing. Aún así, con los arrestos de numerosos atacantes, el grupo ha cambiado sus tácticas de abuso físico y difamación verbal, y ha comenzado a distribuir propaganda de odio anti Falun Gong en todo Flushing.
Tal como se explica en los Nueve Comentarios sobre el Partido Comunista, “cuando las violaciones se tornan demasiado débiles para mantener el control, el PCCh recurre a las mentiras y engaños, lo que sirve para justificar y ocultar el régimen de violencia”.
El grupo pro PCCh ha establecido dos mesas en Flushing, una en la calle Main y la otra en el Boulevard Kissena, donde entregan material difamatorio. Al menos dos de los individuos trabajando en las mesas, estuvieron previamente arrestados por atacar a practicantes de Falun Gong.
Posible expulsión del Cónsul chino
El 21 de mayo, la Coalición Global para Investigar la Persecución a Falun Gong (WOIPFG su sigla inglés) realizó un llamado investigando a Peng Keyu, el Cónsul general chino en Nueva York. La conversación telefónica grabada registra a Peng admitiendo y fanfarroneando acerca de su vínculo con el grupo que había atacado a los practicantes de Falun Gong en Flushing. “Ellos vinieron después de pelear con Falun Gong y estrechamos manos uno a uno y les agradecí”, se oía decir a Peng en la grabación. “Fui para allá antes de ayer, y también hace tres días atrás”, dijo Peng. “Usualmente estaciono mi auto lejos de la escena porque debo evitar ser visto”.
Según Robert Gottlieb, un abogado de Nueva York que viene siguiendo el caso de Flushing, la grabación de Peng admitiendo estar involucrado en el incidente, podría terminar con su expulsión de EEUU.
De acuerdo con Gottlieb, “no hay dudas” que la grabación de Peng podría servir de evidencia suficiente para expulsarlo del país. “La grabación es una señal de crueldad de un ciudadano extranjero para conspirar con otros individuos y reunirse a incitarlos para que salgan a golpear personas meramente por expresar sus creencias; esa cinta, escuchando sus palabras, realmente no deja dudas de su complicidad y ciertamente podría ser suficiente para expulsarlo si el gobierno elige hacerlo”.
Investigan a John Liu y Ellen Young
Las víctimas de los ataques en Flushing habían intentado infructuosamente en varias ocasiones, encontrarse con el miembro del concejo John Liu y con la asambleísta de Estado Ellen Young. Más tarde se supo que en cambio Liu y Young, se habían estado reuniendo con los presuntos atacantes de los practicantes de Falun Gong en Flushing.El 29 de junio China Press (Chao Bao) publicó un artículo sobre una reunión sostenida entre Young y los presuntos atacantes. Una foto publicada con el artículo mostraba a Young sentado en su oficina con varios de los individuos que habían atacado a los practicantes de Falun Gong. El artículo también mencionó que el día siguiente, 30 de junio, Liu habría tenido la oficina abierta a cualquier residente que quisiera presentar sus casos.
El 30 de junio, periodistas de La Gran Época y de otros medios fueron a la oficina de Liu. En la conferencia de prensa Liu fue cuestionado, pero repetidamente negó cualquier conocimiento sobre los ataques en contra de los practicantes de Falun Gong. Los medios influenciados por el PCCh también asistieron, pero después de ver que La Gran Época y otros medios libres chinos estaban presentes, sólo hicieron preguntas no relacionadas con el tema, tales como el asunto de transporte.
Después de la conferencia de prensa, los practicantes de Falun Gong se presentaron en la oficina de Liu con la esperanza de exponer sus casos y pedir la ayuda del consejero. Pero Liu los echó de su oficina diciendo “¡Bye Bye Bye!”.
Los practicantes de Falun Gong fueron después a la oficina de Ellen Young para plantearle la situación, pero cuando le preguntaron si pensaba condenar los ataques en contra de los practicantes de Falun Gong, cambió de tema y desvió las preguntas.
Cuando los practicantes de Falun Gong finalmente lograron encontrarse con Liu y Young casi dos meses después, Liu negó cualquier conocimiento de violencia, incluso después de mostrarle un video sobre lo sucedido, Young repetidamente desviaba las preguntas.
El 4 de julio, después de las reuniones, los residentes de Flushing formaron un comité para destituir a Liu y a Young de sus cargos. El comité juntó más de 769 firmas entre los residentes de Flushing para destituir a las dos autoridades.
El 3 de agosto, las firmas fueron entregadas al concejo de la ciudad de Nueva York y a la asamblea de estado, y el 10 de septiembre se informó que el Departamento de Justicia de EEUU había iniciado una investigación a Peng Keyu, John Liu y Ellen Young.
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