Horas después de que el banco de inversión estadounidense Lehman Brothers declaró la bancarrota, el Banco Central de China anunció que recortaría las tasas de interés y aflojaría las restricciones en los préstamos sobre los bancos.
Desde que el régimen se embarcó en la política de elevar las tasas en octubre del 2004, el Banco Central ha elevado la tasa de interés hipotecario nueve veces y ocho veces la tasa de ahorro; este es el primer recorte en seis años, y la primera baja en nueve años, en el requerimiento de ratios de reservas.
El Banco Popular de China recortó la tasa reglamentaria de referencia para préstamos en 27 puntos, hasta el 7,2%. También bajó el porcentaje de reservas que los bancos debían resguardar como depósitos en un 1%, quedando en 16,5%. Las tasas de interés sobre las cuentas de ahorro también van a bajar.
La baja de las tasas se hizo efectiva el martes 16, mientras que la baja en la tasa de reservas regirá desde el 25 de septiembre; aunque esta última aplicará a los cinco mayores bancos de China. Se prevé realizaran varios ajustes a corto plazo tendiendo a disminuir los mismos en el largo plazo.
La caída por la crisis de las hipotecas subprime estadounidenses, la suba del petróleo y el quiebre de más de diez mil compañías exportadoras chinas contribuyen a las preocupaciones sobre la economía de China.
En cuanto a si los recortes en las tasas estimularán el mercado, Ye Chunrong, presidente de la Asociación de Inversores de Negocios de Taiwán dice que es poco probable.
“Pienso que para cualquier gobierno es difícil controlar la economía en tiempos como este. Al principio, pensábamos que la crisis hipotecaria había terminado cuando el gobierno de Estados Unidos asistió a Fannie Mae y a Freddie Mac, y luego, sin embargo, vino el verdadero desastre. Aún no hemos llegado hasta el fondo. El mundo entero ha llegado a esta etapa, y si vamos contra la corriente, puede funcionar por un momento, pero no es tan fácil revertir la marea”.
Expertos en economía atribuyen este cambio de política al lento crecimiento económico y al empeoramiento de la situación bancaria y financiera a nivel internacional, lo que indica un cambio en la política macro económica para frenar la inflación y proteger el crecimiento. Esta decisión advierte el nerviosismo de las autoridades comunistas debido la caída económica actual.









