El secreto del conocimiento

Aprender es como el brote en primavera, crece a cada instante aunque no podamos verlo
Adaptado por Alejandra y Alberto Peralta - La Gran Época
Lun, 1 Sep 2008 15:51 +0000

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Se dice que los antiguos chinos podían lograr muchas de sus metas gracias a su constancia para concluir una tarea. En una sola jornada los estudiantes eran capaces de leer extensos libros, a diferencia del estudiante moderno que se cansa y distrae tras unas pocas páginas. La clave residía en que enfocaban su pensamiento en ser perseverantes.

El pueblo chino enfatizaba fomentar el esfuerzo incansable en el proceso de aprendizaje, poniendo el acento en ser diligente y constante.

Los viejos sabios enseñaban a los jóvenes a no estudiar duro un día y aflojar durante los siguientes diez. En otras palabras, creían en la importancia de ser estricto con uno mismo y no haraganear ni distraerse.

Durante el último periodo de la Dinastía Jin, el famoso poeta Tao Yuanming (365-427) fue un noble y brillante erudito. Un día se cruzó con un joven que necesitaba un consejo.

“Tao Yuanming yo lo admiro porque usted es muy brillante. ¿Me puede decir la mejor manera de aprender?” El poeta simplemente respondió “Si trabajas duro, progresarás; si aflojas, te quedarás atrás. No hay otra manera”.

El poeta tomó del brazo al estudiante y lo guió hasta un campo. Cuando llegaron le señaló un pequeño brote, “Mira atentamente, ¿puedes ver cómo crece?” El joven observó durante mucho tiempo y dijo, “No lo puedo ver crecer”. Tao Yuanming replicó: “¿Estas seguro? Entonces, ¿cómo puede un pequeño brote llegar a ser tan alto y fuerte? De hecho, aunque no podemos verlo con nuestros ojos, está creciendo a cada momento. Cuando aprendemos es el mismo principio, nuestro conocimiento se acumula poco a poco y a veces ni siquiera lo sientes, pero si lo haces constantemente harás un gran progreso. Es como el viejo refrán que dice ‘lee el libro cien veces, y naturalmente comprenderás su significado”.

Siguieron camino y Tao Yuanming encontró una piedra para afilar cuchillos junto al arroyo. “¿Por qué está el lado cóncavo de la piedra desgastado como una silla de montar?” preguntó al joven. “Es porque la gente la usa para afilar cuchillos día tras día”, respondió sencillamente, pero el viejo sabio volvió a interrogarlo. “Entonces ¿en qué día exactamente le hicieron tomar esa forma?” El joven desconcertado sacudió la cabeza y, al no conseguir respuesta, Tao Yuanmin lo ayudó a reflexionar: “Los agricultores la han utilizado día tras día. Con el aprendizaje sucede lo mismo, si estudias constantemente, un día, sin saberlo, darás forma a tu conocimiento”.

El joven finalmente comprendió y agradeció sus enseñanzas al poeta. Tao Yuanming apuntó lo aprendido para que lo recuerde siempre: “Aprender con diligencia es como un brote en primavera, crece aunque no podamos ver a diario su crecimiento. Aflojar es como no usar el cuchillo en la piedra, uno no formará su conocimiento si no estudia regularmente”.

Seiscientos años antes durante la Dinastía Han, ya el famoso historiador Gu Ye Wang hablaba de la importancia de ser constante en el estudio. Su conocimiento abarcaba extensos campos y por ello muchas personas acudían diariamente a él para hacerle preguntas. Una vez, el hijo de un amigo fue a visitarlo y le presentó su inquietud.

Xuan Hou dijo, “Usted ha leído muchas escrituras, quiero preguntarle si hay algún atajo en el estudio”. Después de pensar por un momento Gu Ye Wang, apuntando a un frondoso árbol, le indicó al joven: “Si quieres conocer el atajo, es necesario que te fijes en ese árbol”. Xuan Hou miró el árbol de arriba abajo tres veces pero no pudo encontrar nada inusual. “Estoy demasiado confundido para ver cualquier cosa. Por favor, guíeme”.

Gu Ye Wang aceptó ayudarlo un poco. “Con su sistema de raíces, el árbol puede crecer alto y fuerte. Con su espeso y firme tronco, el árbol puede tener hojas gruesas. Solo con un objetivo noble y una firme creencia puede tener uno un futuro brillante. Toma el árbol a modo de ejemplo: el árbol crece progresivamente, un anillo cada año. Uno tiene que ser diligente, dar un paso adelante cada vez. Esa es la clave”.

Desde entonces Hou Xuan se calmó para estudiar y paso a paso mejoró rápidamente. Sus amigos le decían, “Conoces tan bien esos libros que podrías recitarlos de atrás hacia delante. ¿Por qué sigues leyéndolos?” Xuan Hou, recordando las palabras de Gu Yan Wang, contestaba “No hay atajos en el estudio. Uno tiene que dar un paso cada vez. Todavía no me he iluminado a muchos de los principios y profundos significados de estos libros. Por lo tanto, necesito revisarlos para aprender algo nuevo cada vez”.

Gu Yan Wang enseñaba a los niños, “A un árbol pequeño le gusta el sol, porque quiere crecer y convertirse en un árbol grande y fuerte. Para una persona, su meta debería ser volverse una buena persona que beneficie a su pueblo y a su país. Es importante tener metas. Cuando se trata de aprender, es importante ser diligente y no rendirse bajo ninguna circunstancia”.

En la antigüedad la gente creía que el aprendizaje es también un proceso de mejora de la moral, radicando su clave en la voluntad de trabajar duro y perseverar. Estudiar constantemente es definitivamente la mejor manera de aprender.

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