Los lugares de protesta designados en Beijing parecen haber sido una farsa para poder identificar las voces de los disidentes durante las Olimpíadas. Varios manifestantes fueron interceptados en su camino a la capital y encerrados en un sótano hasta que terminaron los Juegos.
Li Sufen de Shenyang, una peticionante de la capital de Liaoning, informó que algunos practicantes de Falun Gong estaban siendo encerrados en un sótano del Hotel Ecological Hunbei en la villa de Lanjian del distrito de Tiaxi.
Durante los últimos dieciocho años Li Sufen estuvo apelando ante las autoridades. Se vio muy sorprendida al ser arrestada en su apartamento de alquiler la tarde que comenzaron las olimpíadas, porque había prometido a las autoridades locales que no haría ninguna exigencia ni causaría problemas durante los Juegos.
Li estuvo bajo arresto domiciliario durante todo el transcurso de los Juegos. “Fuí arrestada en mi casa en Beijing el 5 de agosto. Yo había prometido no hacer ninguna petición y sin embargo me arrestaron”.
Había 22 personas encerradas en el sótano, con más de 10 personas del Departamento de Seguridad Pública, Policía Especial, Guardias de Seguridad y Departamento de Justicia vigilándonos 24 horas diarias. “Nos encerraron con llave en el sótano y no pudimos salir”, dijo ella.
Li afirmó que algunas de las personas encerradas en el sótano se declararon en huelga de hambre, algunos tenían unos objetos dentro de la boca que les impedía hablar y dificultaba su respiración, y otros sufrieron tanto abuso que hasta intentaron suicidarse.
Esos 22 ciudadanos chinos fueron sometidos a este tratamiento abusivo por el simple hecho de intentar usar un procedimiento de apelación legal lo cual es parte de la Constitución de China.
Otra peticionante, Liang Zhongfen dijo: “El 14 de Julio fui arrestada, golpeada y encarcelada. Ellos dijeron que yo no escuchaba y que no era lo suficientemente sumisa. Me pusieron un sapo en la boca. Yo estaba aterrorizada”.
Algunos de los peticionantes que fueron encerrados en la misma prisión que Liang, fueron sacados de sus casas maniatados y llevados al sótano. Otros fueron interceptados y llevados a la cárcel cuando iban camino hacia Beijing para apelar.









